Para romper rachas

Boca irá por su primera Supercopa. Ni siquiera pudo convertir un gol en las tres finales anteriores. Enfrentará a Central, al que no vence desde 2015.

¿La cuarta será la vencida? Este 2 de mayo, en Mendoza, Boca hará un nuevo intento por conquistar la Supercopa Argentina, competencia inaugurada en 2012 y esquiva hasta ahora para nuestro club.

La primera frustración fue aquel año ante el Arsenal de Gustavo Alfaro, en Catamarca. Los 90 minutos terminaron 0-0 y en la definición prevalecieron 4-3 los de Sarandí. Significó un golpe para la continuidad de Julio Falcioni y dio pie para una insólita tapa del diario Olé: Llora Boca (tal vez hacía referencia al fastidio por el cercano ascenso de River a Primera).

La segunda decepción se produjo en 2016, frente a San Lorenzo en Córdoba. El 0-4 dejó al borde del despido a Rodolfo Arruabarrena, quien tres meses antes había festejado campeonato y Copa Argentina.

El tercer disgusto ocurrió en 2018, en la misma sede del encuentro de este jueves y ante el clásico rival, con altas fábulas instaladas desde la vereda de enfrente con auspicio mediático. Se habló hasta el hartazgo del arbitraje y poco se analizó después la disparidad de Patricio Loustau para pitar faltas en las áreas. Ni hace falta recordar que el 0-2 empezó a minar el prestigio de Guillermo Barros Schelotto, pese a que ya había sido campeón y estaba por lograr un segundo título.

Pese a que han transcurrido menos de siete años entre la primera final y la cuarta, ningún jugador se repite en todas las alineaciones. Más todavía: sólo Pablo Pérez y Carlos Tevez estuvieron en dos de las tres ya disputadas. El dato se corresponde con la inestabilidad de los planteles xeneizes durante este período, al margen de que entre 2012 y 2018 el club obtuvo tres torneos largos y dos Copas Argentinas, además de haber alcanzado en dos ocasiones la instancia decisiva de la Libertadores.

¿Cómo llega el adversario? Central muestra pobres resultados en el semestre, pero tiene dos estadísticas que le dan margen para entusiasmarse. Una es la buena performance de su actual técnico, Diego Cocca, en los cruces ante Boca como DT de Godoy Cruz, Gimnasia y Racing. Otra es la racha positiva de los rosarinos desde la definición de la Copa Argentina 2015. Desde entonces, hubo seis cruces: Central ganó cuatro y empataron dos (ambos en la Bombonera, 1-1 la tarde de la provocación del colombiano T. Gutiérrez).

En esos seis partidos -dos dirigidos por el insospechado Loustau, insospechado de favorecer a Boca- hubo fallos erróneos, pero ninguno tuvo tanta repercusión como el famoso penal que Diego Ceballos pitó en aquella final del 4/11/15.

Ahora dirigirá el platense Fernando Rapallini. Sus antecedentes registran dos enfrentamientos y dos derrotas ante los Canallas, además de la discusión con Fernando Gago y la pelea con los hermanos Barros Schelotto en el 3-3 ante Huracán de la Superliga anterior. No hay que pensar mal y confiar en la decencia de Rapallini. Basta recordar que el árbitro de la Supercopa 2012 fue Pablo Lunati.

Por @Marce63guerrero 

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