Un cero trabajado

Boca mantuvo la valla invicta en La Paternal y dejó la serie abierta para la vuelta. Defender el arco propio, una premisa histórica del club. Escribe Marcelo Guerrero en #DePrimera.

El Boca campeón de 1964 recibió apenas un gol entre las fechas 6 y 21. Roma atajaba, Simeone (otro ex Vélez muy querido por la gente) y Marzolini eran los laterales, el brasileño Orlando se metía en la cueva y los rivales no cantaban…

El ejército de Lorenzo llegó tres veces consecutivas (1977 a 1979) a la final de América. Sumó 19 vallas invictas en 26 partidos, incluidas ocho al hilo en la primera de esas Copas. Soldados de memoria: Gatti, Pernía, Sá, Mouzo, Suñé…

A la versión inaugural de Tabárez (1991) le convirtieron siete tantos en 21 encuentros, uno cada tres, en las épocas del Mono con buzo multicolor, Soñora y Simón.

El modelo 2011, campeón e invicto con Falcioni, no se avergonzó por los cinco 0-0 de aquel Apertura inolvidable, al margen de que algunos mamarrachos del tabloide le cuestionaran su estética.

Del Boca actual, que ya logró un título, vamos a valorar estos tres empates con arco cerrado. Ya sabemos que las cadenas HUA Sports dirán desde sus diversas plataformas que juega feo, que otros tienen mayor vuelo, que hay propuestas más amorosas y que Pipo G es Pep G con rulos y acento del conurbano.

Nosotros debemos destacar que el equipo crece desde la base. No podrán argumentar esta vez que Andrada fue salvador, porque ni siquiera se manchó los guantes en la cancha de Maradona.

Armar el bloque defensivo lleva tiempo y en eso anda el DT: haciendo con paciencia un fino trabajo de alfarería.

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