Otro campeón mundial

De Rossi se suma a Boca con la Copa del Mundo de Italia: Burdisso y Tevez ya conquistaron el planeta con el club. El volante jerarquiza al plantel e ilusiona a la gente.

Está Carlitos Tevez, campeón intercontinental con Boca y mundial con Manchester United. Está Nico Burdisso, ya de pantalones largos, protagonista de las gestas ante Real Madrid y Milan. Y se suma Daniele De Rossi, con 36 años recién cumplidos, una figura de la elite que con apenas 22 jugó en la final de Alemania 2006 ante Francia (empate 1-1 en los 120 minutos y triunfo 5-3 de Italia en los penales, con un remate suyo).

Boca vuelve a tener un campeón mundial de selecciones en sus filas, como con el ítalo-argentino Orsi en 1936; los brasileños Sani y Orlando en los 60; Tapia, Olarticoechea y Cuciuffo después del 86 y Maradona en los 90.

De Rossi es algo más que el segundo futbolista con más partidos en la Roma, el cuarto con más presencias en la Azzurra o el sexto italiano en vestir esta casaca. Es un volante central que puede identificarse, por estilo y entrega, con algunos de los máximos símbolos xeneizes en el puesto. Tiene el mando de Rattin, la fiereza de Giunta, la presencia de Marangoni, la ubicación de Serna, la vitalidad de Battaglia, el remate de Cascini…

Además de esos atributos, que lo volvieron una referencia del Calcio durante una década y media, De Rossi siente una fuerte identificación con la historia, los colores, el estadio y la gente de Boca. No es una revelación reciente esa afinidad: él lo ha contado siempre que hubo un micrófono argentino cerca. Compañeros suyos en la Roma, como Diego Perotti y Leandro Paredes, dan fe de esa increíble pasión por un club ubicado a más de 11.000 kilómetros de su país.

La llegada de De Rossi fue posible porque Burdisso lo conoce, porque Boca ofrece las garantías y las comodidades para un atleta de su nivel y, también, porque el propio jugador quiso que fuese azul y oro su última camiseta profesional.

¡Ciao, Daniele! La hinchada ya prepara canciones en tu honor.

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