Las vueltas de la vida

Hincha de chico, se probó de adolescente y finalmente le llega la chance en su madurez: conocé a Franco Soldano, el refuerzo perfil bajo que llegó a Boca.

Sin el romanticismo de Daniele De Rossi, sin el pasado europeo de Eduardo Salvio, sin la particularidad venezolana de Jan Hurtado y hasta sin la cercanía de Alexis MacAllister. Franco Soldano es el refuerzo perfil bajo de este Boca de Alfaro. Su llegada es a voz baja, sin generar flashes. Pero sin embargo, tras una vida conectada a Boca en varios momentos, sueña con dejar su marca.

Cordobés, de chico ya era hincha de Boca y sí, obviamente, tiene a Martín Palermo como ídolo. Con condiciones, llevó su calidad de fanático a otro nivel: realizó una prueba en el club y quedó, pero prefirió en aquel momento permanecer cerca de sus afectos y no venir a Casa Amarila. La historia pondría las cosas en su lugar…

Comenzó su carrera profesional en Unión de Sunchales: con apenas 15 años, Rubén Forestello ya lo hizo sumar minutos en el Torneo Federal. Su ascenso fue rápido y, después de convertir 22 goles en un año, llegó a otro Unión, el de Santa Fe, para meterse en el futbol grande.

Su temporada de destaque fue la 2017/18, justo en la que Boca fue bicampeón. Convirtió 11 goles, demostró que tiene un cabezazo temible y despertó el interés europeo: seis meses después, emigró al Olympiacos de Grecia. No tuvo un buen paso por la península del Egeo, donde jugó apenas nueve partidos convirtiendo un gol, y retornará al país buscando continuidad ni más ni menos que en Boca.

Soldano, a pesar de su perfil bajo, puede ofrecer algo que Boca quizá haya perdido con la salida de Darío Benedetto: un nueve dinámico, de juego, que se tire a las bandas y que se anime a pivotear con el resto de los jugadores. Salvando las distancias, se emparenta más con esas cualidades del Pipa que con las de Ramón Ábila, un delantero de área, o de Jan Hurtado, un punta que aprovecha los espacios y la velocidad. Donde considerablemente marcará diferencias tanto con sus actuales compañeros como con predecesores, es en el cabezazo: las estadísticas de la Superliga, antes de que emigrara, lo daban como el mayor cabeceador del torneo doméstico.

Las vueltas de la vida llevaron al niño cordobés hincha de Boca a llegar como jugador al club después de desechar la posibilidad de entrar en Inferiores. Tras una llegada con perfil bajo, el propio Soldano determinará qué lugar en la historia terminará ocupando en Brandsen 805.

Por @lucasg91

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