Sin lamentarse

La desazón por el triunfo que se escapó ante Newell’s y el penal no cobrado por Herrera debe pasar rápido. El equipo alternativo ratificó la solidez defensiva de los de Alfaro.

Antes de que terminen los partidos de Talleres y Argentinos, para saber si este punto permite conservar con exclusividad el liderazgo en la Superliga, es natural el sentimiento de desazón porque un nuevo triunfo estuvo a pocos minutos de concretarse. No hay, sin embargo, tiempo para lamentar la oportunidad perdida. Tampoco para quejarse por el foul de Aguerre a Hurtado: penal grosero que insólitamente omitió Herrera.

Una segunda versión de Boca sacó diferencia mínima contra uno de los tantos equipos difíciles de la competencia, de esos que están amenazados por el descenso y arriesgan la piel cada semana en pos de permanecer. Más allá del gol recibido, acierto ajeno y falla propia, la formación elegida por Alfaro ratificó su capacidad defensiva para limitar a un rival que ha convertido en los siete encuentros (adeuda con Independiente).

Respecto de los anteriores modelos, el Boca actual tiene menos poderío y variantes para resolver de mitad de cancha hacia delante. Quizás algunos hinchas empiecen a revalorizar el aporte de Pavón y a acordarse de cuántas victorias se festejaron con goles suyos. La impaciencia y la ansiedad son males de nuestra época, pero corregibles. La ingratitud, en cambio, es incurable.

Un dato de cierre: vigésima vez, en los últimos 50 años, que Boca completa invicto las ocho primeras fechas de un torneo local. Una docena de esos arranques se dio desde 1998 y la mitad con Bianchi como protagonista. Alfaro agregó su apellido a la lista. En pocos días más tiene chance de seguir metiéndose en la historia.

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