Tantos puntos como críticas

Boca ganó 1-0 ante Defensa y, aunque no terminó como hubiera querido, se mantiene como líder de la Superliga a pesar de las falencias que le marcan ajenos y propios.

La prohibición de concurrencia a los hinchas visitantes supone dos perjuicios mayúsculos para Boca. El primero, naturalmente, es la imposibilidad de cantar el «somos locales otra vez», himno y arenga en cada salida de casa durante tantos años. El segundo es la condena a verlo por televisión y, mucho peor aún, escuchar relatos y comentarios de personas muy vigilantes para observar las fallas del equipo y bastante distraídas para descubrir alguna virtud.

No se trata ya de cuestionar planteos tácticos o rendimientos individuales, sino también de buscar faltas, pedir penales y reclamar tarjetas: una auténtica transmisión partidaria con los colores del ocasional adversario, así se trate del campeón de la Copa Brasil o de un recién ascendido.

Esta introducción permite abordar un tema de fondo: cómo analizar la producción y los resultados de Boca durante la última década, para tomar una referencia de tiempo. Los hinchas fanáticos pero reflexivos, los que pelotean el fin de semana, van a la tribuna o se la pasan todo el día hablando de fútbol, no se engañan: saben qué se ganó y cómo, son idóneos para distinguir a los jugadores capaces de ponerse la azul y oro e identifican a un anti aunque haya más neblina que la noche con Cúcuta.

El problema es que otros, quizás por desconocimiento o pereza, aceptan el discurso mediático como verdad revelada y repiten que este Boca, el de 2011, el de 2015, el de hoy y probablemente el de mañana, no tienen identidad, podrían hacer otra cosa, les falta actitud, no juegan a nada… La crítica varía según el DT. Si dirige Guillermo, defiende mal y gana por las individualidades. Si lo hace Alfaro, no ataca y espera errores contrarios. Nunca una a favor. El gol de Almendra es consecuencia de una equivocación rival. Si lo hubiera hecho otro, habría sido mérito de la presión alta y la llegada de un volante al área…

Ninguno necesita explicarnos que Boca no terminó en Florencio Varela como hubiese querido. Fue apretado en los últimos minutos contra el área y resistió con el rombo defensivo: Andrada, López, Izquierdoz y Marcone. Si no se valora que el equipo llegará puntero a la undécima en un torneo de 23 fechas, menos puede pretenderse que se reconozca la consolidación de una estructura defensiva imprescindible para aspirar a los máximos logros.

Boca no pierde por la Superliga como visitante desde aquella derrota 2-1 con Gimnasia en el Bosque. En principio no hay riesgo de que se repita. Como sabemos, el cuadro de Diego vendrá a la Bombonera.

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