Las dolorosas

Ni en las buenas ni en las malas: Boca atraviesa un proceso inédito en su historia con la dicotomía del protagonismo constante y las frustraciones acumuladas. Una radiografía sobre el momento xeneize.

En los últimos cinco años, Boca ganó tres ligas argentinas (todas de formato anual) y dos Copas nacionales (Copa Argentina y Supercopa, ambas a Central). Llegó a estar más de 600 días puntero durante el bicampeonato 17/18 y quebró dos marcas históricas para el club: el mejor arranque de un torneo, con ocho victorias al hilo; y la valla invicta más duradera, con Esteban Andrada en este semestre. En el plano internacional, disputó cinco certamenes y fue protagonista en cuatro: llegó a dos semifinales y una final de Copa Libertadores y a una semifinal de Copa Sudamericana. Eliminó a campeones de Copa como Palmeiras, Cruzeiro, Nacional y Liga de Quito (3-0 en la altura); y sumó triunfos en Brasil (Paranaense), Paraguay (Cerro Porteño), Uruguay (Wanderers) y Chile (Palestino). Boca se llenó de futbolistas de pasado o presente de selección:

Argentina: Agustín Orion, Esteban Andrada, Daniel Díaz, Gino Peruzzi, Emmanuel Más, Julio Buffarini, Iván Marcone, Fernando Gago, Pablo Pérez, Alexis Mac Allister, Eduardo Salvio, Carlos Tevez, Mauro Zárate, Darío Benedetto, Cristian Pavón.
Colombia: Frank Fabra, Wilmar Barrios, Jorman Campuzano, Sebastián Pérez, Edwin Cardona, Sebastián Villa.
Uruguay: Nicolás Lodeiro, Nahitán Nández y Rodrigo Bentancur
Italia: Daniel Osvaldo y Daniele de Rossi.
Paraguay: Junior Alonso.
Chile: José Fuenzalida.

En los últimos cinco años, también, Boca perdió cinco mano a mano con River: Sudamericana 14, Libertadores 15 (con escritorio), Supercopa 18, Libertadores 18 (sin escritorio) y Libertadores 19. Tras diez años de invicto, perdió no una sino tres veces en la Bombonera contra el rival de toda la vida. Cayó también contra Independiente del Valle en la Copa 16, perdiendo por primera vez en la historia moderna los dos partidos de la serie a pesar de definir en la Bombonera y de tener dos meses de preparación. Pasó un papelón histórico en la Supercopa 16 contra San Lorenzo, donde perdió 4-0 en Córdoba. Dos DTs se fueron, entre ellos un Guillermo Barros Schelotto que ha hecho méritos para estar en cualquier top ten de ídolos del club, y renovó el plantel sin parar: no queda nadie en el plantel de las eliminaciones ante River del 2014 y 2015; apenas Tevez sigue desde la caída contra Independiente del Valle; y sólo dos jugadores que disputaron desde el inicio la final en Madrid de 2018 son habituales titulares hoy (Andrada y Carlos Izquierdoz).

Boca está sumido en una dicotomía como nunca en su historia: lejísimos de atravesar una crisis futbolística encara un proceso de frustración inédito. Nadie podrá hablar de «las malas», aunque el sentir del hincha es posiblemente el más doloroso del que se tenga memoria. La principal razón de este sinsabor, aunque cale en el alma admitirlo, es River: el Xeneize se topó con el mejor momento de la historia del rival de toda la vida y, a diferencia de lo que se dio a la inversa a inicios de los 2000, se enfrentó en cuanto torneo pudo contra Marcelo Gallardo, sus dirigidos e, imposible sacarlo del análisis, la diferencia de peso en Conmebol.

Este 2019 cerrará con un proceso electoral en Boca, donde habrá un cambio de mando y Daniel Angelici dejará el club después de un ciclo marcado por los golpes al orgullo. El nuevo presidente se encontrará con un Boca protagonista, con recursos y con proyección, pero sumido en una maraña de histerias y de exigencias. Malas noticias: no habrá atajos. Entender la realidad actual de Boca, con sus blancos y sus negros, y luego actuar en consecuencia con calma y serenidad es la manera de construir un proyecto que, posiblemente en no corto plazo, logre volver a inflar el pecho de la mejor hinchada del mundo.

Por @lucasg91

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más noticias

¿Cómo pensar el futuro?

Con la memoria de tiempos dificiles y algunas certezas del presente, Boca deberá recuperarse de otro golpe más en la Libertadores. El hincha seguirá estando.

Siempre habrá fe

Un Boca suplente tuvo una floja actuación y cayó ante Racing. La mira está puesta en River: pese a todo, se puede revertir el 0-2 sin ventajas administrativas, apretadas a árbitros, butacas incineradas ni ayudas del VAR.

Tantos puntos como críticas

Boca ganó 1-0 ante Defensa y, aunque no terminó como hubiera querido, se mantiene como líder de la Superliga a pesar de las falencias que le marcan ajenos y propios.