Una historia de lucha

Vuelve Miguel Ángel Russo a Boca: tras ser campeón de la Copa 2007, el DT retorna para ser el más experimentado de la Superliga. Otra batalla más en una vida de constante perseverancia.

Hay una elección (otra) de Juan Román Riquelme, ya en funciones ejecutivas. Hay también un recuerdo, el de 2007, la menos festejada de las seis Libertadores porque entonces levantar cuatro en siete años parecía normal. Probablemente haya además un factor importante en este retorno de Miguel Ángel Russo a Boca: la tenacidad del protagonista.

Russo era el vértice defensivo -hombre de batalla y equilibrio- en aquel mediocampo ochentoso de Estudiantes que integraban Marcelo Trobbiani, José Ponce y Alejandro Sabella, jugadores boquenses los dos primeros e hincha el restante. Fueron bicampeones argentinos con Bilardo y Manera como técnicos.

Antes de que empezaran a llegarle ofertas para trabajar en casi todas las plazas de Conmebol, Miguel la remó desde una B Nacional que todavía no se comparaba con el Calcio para ascender a Lanús y el Pincha.

Más cerca en el tiempo, a fines de 2017, fue noticia porque se le detectó una enfermedad. «¿Cómo iba a ganarme una bacteria?», dijo después de superarla.

Igual que Di Stéfano, Lorenzo, Marzolini, Bianchi, Tabárez y Basile, Russo -el DT con más partidos entre los que dirigirán la Superliga- inicia un nuevo ciclo con la chapa que le dan los honores del anterior.

Solo el Virrey fue capaz de repetir en su segunda etapa los logros de la primera. No deberíamos subestimar a Miguel: como indican su historia y la del equipo que vuelve a conducir, nunca teme luchar.

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