Son todos de Boca: José Sanfilippo

«Son todos de Boca» es la columna histórica que recorre ídolos y emblemas de otros clubes que también tuvieron su paso por el Xeneize. Hoy es el turno de José Sanfilippo, súper goleador de San Lorenzo antes de su periplo mediático.

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Santos de Pelé y Botafogo de Garrincha, poblados de astros mundialistas, eran los mejores brasileños a principios de la década del 60. Boca enfrentó a ambos: 2-3 y 1-2 vs. los paulistas en la final de la Libertadores (septiembre 63) y 1-2 vs. los cariocas en un amistoso en Bolivia (marzo 64). Incluso sin debates acalorados en redes ni zócalos hirientes en pantalla, sobre todo para la gramática, se configuraba un habitual escenario de crisis.

No servía como atenuante que el equipo tuviera un delantero de clase internacional, José Francisco Sanfilippo, autor de los cuatro goles xeneizes en aquellos cruces contra los reyes de Sudamérica. El Nene también había marcado el 1-0 en la semi copera con Peñarol y el 1-0 a River en la penúltima fecha del torneo argentino, resultado que acabó con el sueño campeón de Amadeo Carrizo y sus muchachos.

Frío y temible ejecutor dentro de las 18, según la vieja denominación del área, Sanfilippo quedaba a salvo de reproches por sus actuaciones en las paradas difíciles. No obstante, a pesar de esa eficacia, estaba en conflicto con los referentes del plantel. Un miembro de la delegación reveló que en el viaje a La Paz los pesos pesados plantearon que ninguno iba a compartir habitación con el goleador. Y así sucedió: lo mandaron a dormir con un dirigente.

Sin fútbol oficial desde noviembre 63 hasta abril 64, al siempre inquieto Alberto J. Armando se le ocurrió organizar partidos entre clubes metropolitanos. Fue el germen de los certámenes de verano. Con un trofeo Jorge Newbery en disputa se dieron cita Boca, River, Racing, San Lorenzo, Huracán y Vélez. Boca igualó en el arranque: 2-2 contra Vélez en Liniers.

Dos días después tocaba con San Lorenzo en la Bombonera. Al interés habitual se le agregaba el condimento de Sanfilippo enfrentando al cuadro donde se había formado y con el que cuatro veces consecutivas, del 58 al 61, lideró la tabla de anotadores. En el 63 le convirtió en un 1-1 amistoso y en el primero por los puntos lo expulsaron. Salió besándose la camiseta frente a la platea del Gasómetro, donde lo repudiaban los abuelos de los que declararían traidores a Perazzo, Acosta, Orion, Erviti y Buffarini. 

En este video, al minuto 21, puede observarse el incidente.

Sanfilipo 2

El peculiar reglamento de la Copa Jorge Newbery autorizaba los cambios únicamente antes de terminar el PT. Sanfilippo, que no había entrado en el debut, volvió a sentarse en el banco. Ante su impaciencia, el reloj avanzaba sin que el técnico Aristóbulo Luis Deambrossi amagara con realizar alguna modificación. Los 45 minutos concluyeron 0-0, sin variantes en el local. Camino a los vestuarios, el DT (wing izquierdo en la versión original de La Máquina riverplatense) ligó una trompada que lo dejó al borde del nocaut. En medio de la conmoción alcanzó a identificar que Sanfilippo, su agresor, le decía: “A mí no me van a tomar por boludo”. 

Armando, quien había decidido contratarlo pese a que de 9 contaba con la experiencia de Valentim y la juventud de Rojitas, dispuso la salida del jugador y negoció el pase a Nacional de Montevideo, urgido de estrellas para disimular los fulgores internacionales de su máximo rival. Sanfilippo ratificó aptitudes durante una gira europea del Bolso. De regreso, dos goles suyos encarrilaron la semi de Libertadores ante Colo Colo. En la previa de la vuelta, en una presentación con Vasco da Gama, sufrió la lesión más grave de su carrera. Nacional se clasificó igual a la final, pero perdió con Independiente. José terminó por conquistar al hincha tricolor, con goles y trifulcas memorables. Su campaña continuó en Banfield, Bangú, Sport (Brasil) y de nuevo San Lorenzo, en el cierre de una larguísima trayectoria.

En 1972 fue uno de los privilegiados pasajeros del vuelo de Alitalia que devolvió a Perón al país, tras 17 años de exilio. Tal vez allí alumbró una vocación política que llevó a un ya octogenario Nene a candidatearse para diputado, en 2017, bajo el lema de garrote, garrote a los ladrones. Lo votaron menos de 7000 personas. Su imagen se había deslucido con intervenciones televisivas, críticas a Goycochea luego del 0-5 ante Colombia, palos a Maradona y raptos de furia en programas de mínimo rating.

Quedan dos certezas: se trató de un definidor como pocos y sus goles más gritados fueron para Boca. 

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