Son todos de Boca: Cesar Luis Menotti

«Son todos de Boca» es la columna histórica que recorre ídolos y emblemas de otros clubes que también tuvieron su paso por el Xeneize. Hoy es el turno de César Luis Menotti.

Si querés leer todos los lunes más historias de «Son todos de Boca» suscribite al newsletter de Muy Boca. Hacé click acá.

César Luis Menotti siempre fue hombre de esconder emociones. Cuando Sergio Gonella pitó el final de Argentina 3-Holanda 1, en 1978, él se levantó de su butaca como quien termina de ver una película, satisfecho pero sin euforia, pese a que terminaba de ganar un Mundial… 
Hubo otra noche, 12 años antes, en la cual lloró dentro de una cancha. Ocurrió en Casablanca, la ciudad de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman para sumar referencias cinematográficas. Allí, desde 1962 hasta 1980, se disputó la Copa Mohamed V (en honor al rey de Marruecos, ninguna vinculación con el quemero Antonio…). Al torneo iban grandes equipos del mundo y por supuesto Real Madrid, ya entonces media docena de veces campeón de Europa. Para que la competencia fuese pareja, invitaron a Boca. En 1964 le ganó 2-1, tanteador familiar. En 1966 empataron 1-1 al cabo de los 90 minutos y se mantuvo el equilibrio en los 30 de over time. Las incipientes definiciones por penales contemplaban tres tiros por bando a cargo de un mismo ejecutor. Por los Merengues fue su capitán, Francisco Gento, wing zurdo. Roma no pudo con los fuertes remates cruzados de Paco. Ningún reproche: el penal más importante ya lo había atajado. Menotti asumió la responsabilidad por el lado xeneize. Un experto, hasta sus máximos detractores le reconocían la pegada. Anotó los dos primeros -con suspenso el segundo- y el legendario Antonio Betancort desvió el restante. Con el trofeo en poder de los españoles, no había manera de consolar al Flaco. Su llanto era el de un pibe. Fue una de sus últimas actuaciones en Boca: seis goles en 18 partidos oficiales. Se esperaba más.

César había llamado la atención desde su debut en Central, 3-1 a Boca (un gol suyo) por la fecha 12 del torneo de 1960. Racing se lo llevó en 1964 y al año siguiente lo trajo Armando. Su estreno se produjo en La Plata: 2-2 vs. Estudiantes. Ningún fotógrafo tuvo la visión de juntarlo con uno de los volantes rivales, el también delgadísimo Carlos Salvador Bilardo. Nunca más volverían a enfrentarse dentro de un campo. Afuera, la controversia lleva más de medio siglo.

Menotti Rattin

El cierre de la carrera de Menotti -volante ofensivo, de los que iban y no volvían- fue al lado de Pelé en un Santos que, sin deslumbrar como el que se clasificara bicampeón del mundo, conservaba ciertos brillos. El inicio de su etapa como DT en Huracán, hacia 1971, significó la fundación de una corriente ideológico-futbolística. De la mano de Paulino Niembro -capo metalúrgico, influyente dentro de la AFA, padre de Fernando- desembarcó en la Selección después de Alemania 74. Citó a seis boquenses para el debut: Rubén Sánchez, Vicente Pernía, Roberto Rogel (autor del 1-1 ante España), Marcelo Trobbiani, el crack Osvaldo Potente y Enzo Ferrero. En el 78, sin embargo, no hubo jugadores del club. Por eso y por la gratitud al Toto Lorenzo, símbolo de otra escuela, la hinchada siempre lo miró de reojo.

Al asumir como técnico en Boca, en el verano de 1987, desafió desde el discurso: «La garra es un estado de ánimo». Levantó el espiritu del equipo y lo subió a la pelea por el título, con siete victorias consecutivas. Hito de esa seguidilla fue un 3-0 a Estudiantes en el viejo 1 y 57. Llegó al estadio y había fanáticos del Pincha haciendo fila para insultarlo. Cuenta la leyenda que el Flaco sacó una pistola y espantó a los gritones. Crónicas de época transcriben la declaración de un comisario Cisneros: “Me acerqué al vestuario visitante, hablé con Menotti y lo palpé de armas. Después hicimos una requisa y en una bolsa de utilería encontramos un revólver de juguete, marca Revo”.

Menotti

Menotti dejó imprevistamente el cargo a mitad de año. Adujo problemas familiares que no debieron ser tan graves, pues al poco tiempo aceptó una oferta para irse al Atlético Madrid. No duró demasiado. En 1988 el locuaz presidente de River, Hugo Santilli, lo presentó como nuevo entrenador. Tampoco fue una experiencia positiva, al margen de haber convencido a Daniel Passarella para que retornara a la institución donde supo ser ídolo. Cumplió luego un segundo ciclo como técnico boquense, en 1994, que merece la piedad del olvido.

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más noticias

Del Tablón a Spotify II

En otro episodio de «Todos los momentos que vivi», el nuevo podcast de MuyBoca, repasamos el breve paso de Claudio Borghi por el banco xeneize.

Son todos de Boca: Fernando Morena

«Son todos de Boca» es la columna histórica que recorre ídolos y emblemas de otros clubes que también tuvieron su paso por el Xeneize. Cruzamos el charco y contamos la historia de Fernando Morena, máximo goleador de Peñarol.

A la altura de los grandes

Esteban Andrada ostentas números superlativos en el arco de Boca que lo colocan entre los arqueros más importantes de la era moderna del club.