Son todos de Boca: Fernando Morena

«Son todos de Boca» es la columna histórica que recorre ídolos y emblemas de otros clubes que también tuvieron su paso por el Xeneize. Cruzamos el charco y contamos la historia de Fernando Morena, máximo goleador de Peñarol.

Si querés leer todos los lunes más historias de «Son todos de Boca» suscribite al newsletter de Muy Boca. Hacé click acá.

Como Edinson Cavani y tantos otros botijas, Fernando Morena quería jugar en Boca. No podría haber elegido peor momento para venir. El lunes 2 de abril de 1984, luego de la derrota con Estudiantes en la primera fecha del Metropolitano, el DT Miguel Ángel López les sugirió a los dirigentes Corigliano, Massri y Martínez Sosa que trajeran al goleador uruguayo. Morena, quien había vuelto a la actividad tras la fractura que le provocó un venezolano en la Copa América 83, estaba en crisis con Peñarol. Desconocía lo que le esperaba acá…

El viernes 6 durmió en La Candela. El domingo 8 debutó. No lo hizo en la Bombonera, clausurada durante casi todo el año, sino en la cancha de Vélez. Para aumentar la dificultad del estreno, el rival fue Ferro. Los muchachos de Griguol acababan de salir campeones dándole un baile de película a River en la final del Nacional: 3-0 en Belgrano y 1-0 en Caballito (suspendido cuando faltaban 20 minutos porque la hinchada visitante, adelantando una vocación incendiaria, empezó a quemar tablones en la tribuna de Martín de Gainza).

Meterle un gol a aquel Ferro de Timoteo era más difícil que ganarle hoy al Bayern Munich. Boca perdió 2-0, con el estelar debutante reemplazado a los 69 minutos. El Gráfico calificó con 5 puntos su actuación. La taquilla fue de 2.477.205 pesos. Para comparar, ese mismo domingo, la de San Lorenzo-Independiente apenas superó los 700.000. Aunque intacto su poder de convocatoria, el club necesitaba generar mayores ingresos para cubrir deudas que apretaban cada vez más.

Morena Newsletter

Morena se dio cuenta enseguida de las urgencias económico-financieras: del miércoles 11 al martes 17, con él siempre de titular, Boca aprovechó que quedaba libre en la tercera fecha del torneo para presentarse en Santiago de Chile, Catamarca, La Rioja y Chilecito. En ese cuarto amistoso, Fernando (El Potrillo, Nando) anotó el primero -penal- y el segundo de un 4-1. Fueron sus primeros tantos con la azul y oro.

El 22 de aquel interminable abril, otra vez en el Amalfitani, Boca enfrentó a Platense. El Gallego Vázquez puso el 1-0 con un córner que apenas rozó en un defensor. A los 15 de la segunda etapa, con un penal cruzado suavemente hacia la derecha, Morena convirtió el 2-0. Parecía listo el asunto cuando a la media hora una lesión obligó a dejar el campo al arquero Gabriel Puentedura. Como a los de Saavedra ya no les quedaban cambios, Oscar Paulino López Turitich -un 4 paraguayo, tenaz y de baja estatura- se colocó los guantes. Con él en la valla, Platense logró un milagroso 2-2 en apenas 120 segundos con un tiro libre y un penal. Habría tiempo para una expulsión (Godoy, delantero calamar) y otro penal, nuevamente a cargo de Morena. El oriental cambió de palo, López Turitich intuyó ese destino, atajó el remate, el posterior rebote y tomó altura de héroe. Para el diario Clarín fue la figura con 7 puntos.

Aquel partido ilustra los pesares xeneizes en un 1984 de pesadilla: sin victorias en el Metro hasta la novena fecha, huelga de profesionales fogoneada por Guillermo Coppola, camisetas numeradas con fibrones, 1-9 vs. Barcelona en la Joan Gamper, cinco técnicos, tres presidentes y un interventor, local en River, Gimnasia y hasta Sarmiento de Junín… La recuperación llegaría de la mano de Antonio Alegre, el actual diputado Carlos Heller y un grupo de futbolistas que sin ser una maravilla, como el sponsor vitivinícola de la época, lucharon con orgullo por la camiseta.

Un crack del nivel de Morena -máximo goleador uruguayo, segundo anotador en la historia de la Libertadores, autor de 27 tantos a Nacional, campeón con el Valencia de Kempes- merecía un Boca mejor. Regresó a Peñarol y se despidió con gloria. Una estatua recientemente inaugurada en el estadio manya lo homenajea con justicia.

Para confirmar que la gola se va y la fama es puro cuento, según reza el tango, su verdugo López Turitich sobrevive muy enfermo, olvidado y en una pobreza extrema. El pequeño lateral se patinó toda la suerte durante una tarde nublada y otoñal en Liniers.

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más noticias

El Maradona de Boca

En medio del dolor de todo un país, en MuyBoca recordamos al Diego en su faceta bostera, la que más nos gusta. Escribe Marcelo Guerrero.

Son todos de Boca: Federico Sacchi

«Son todos de Boca» es la columna histórica que recorre ídolos y emblemas de otros clubes que también tuvieron su paso por el Xeneize. Hoy toca uno de los defensores más elegantes de la historia argentina: Federico Sacchi, ídolo de Racing.

Los suplentes en duda

Boca cayó por 2-1 ante Lanús en la Bombonera y expuso las diferencias entre sus titulares y suplentes. Se viene Inter por la Copa Libertadores y la fe sigue intacta.