Un equipo sólido

Boca derrotó a Lanús 2-1 en el Sur y confirmó su gran momento: lleva quince de invicto. La efectividad en el área rival, un punto a mejorar.

Del 1 de noviembre de 2019 a la fecha, exactamente un año calendario, Boca ganó 14, empató cinco y perdió uno: 78,3% de efectividad. En estos 20 partidos le hicieron siete goles, nunca más de uno por encuentro. Durante ese lapso atajaron tres arqueros, jugaron cinco duplas centrales distintas y dirigieron tres técnicos, si contabilizamos la exitosa suplencia de Leandro Somoza en Asunción y Medellín. Hay una conclusión alentadora, al margen de los nombres: el equipo ha logrado cierta solvencia defensiva.

Tras el 2-1 en Lanús, con su habitual capacidad para declarar lo que él quiere y no lo que los periodistas esperan, Miguel Ángel Russo advirtió que este año a Boca solo le convirtieron de pelota parada. Casi al pasar recordó que el gol de anoche había sido ilegal, como todos -salvo el árbitro Fernando Rapallini- pudimos ver.

Más que por aquella estadística, es probable que el DT xeneize esté preocupado por el bajo porcentaje de aprovechamiento de las situaciones propias. Boca sumó 15 remates, varios desde posiciones favorables. Le faltó precisión especialmente a Eduardo Salvio, goleador del ciclo, justo frente a los arcos donde pegó sus primeros gritos.

La otra figura anotadora, Carlos Tevez, llegó a los 88 tantos (siete ante el rival de ayer). Con cuatro más alcanzará al actual vicepresidente del club, para ubicarse entre los diez máximos scorers de la historia. Por ahora lejos de ellos, con 31, aparece Ramón Ábila.

Wanchope es el 9 más clásico del plantel y se lo necesita físicamente bien para este último bimestre. También él debe aumentar su coeficiente de aciertos dentro del área. La definición es un aspecto que puede trabajarse durante la semana en Ezeiza, por más que una cosa sea en el campo de entrenamiento y otra en una cancha de verdad.

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