Son todos de Boca: Arturo Bertolotti

«Son todos de Boca» es la columna histórica que recorre ídolos y emblemas de otros clubes que también tuvieron su paso por el Xeneize. En esta edición hablamos de Arturo Bertolotti, defensor de Quilmes.

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Hasta su derrota por 3-0 en la Bombonera, con triplete -para no decir hat trick- de Rojitas, Quilmes fue destacado protagonista del Nacional 1969. Sorprendió en el inicio con cinco éxitos consecutivos, incluidos un 6-3 al San Lorenzo marplatense y un 2-0 a Racing. Se destacaban en su formación el defensor Arturo Andrés Bertolotti; el volante y más tarde gremialista Carlos Alberto Della Savia y el delantero Miguel Ángel Benito, alias Fantasma, luego compañero de Bianchi en Vélez.

Modelado en Chacarita por el maestro Ernesto Duchini, mentor del juvenil campeón mundial con Maradona, Bertolotti tuvo un paso corto por Excursionistas antes de llegar al Cervecero. Aquella del 69 fue su temporada cumbre: convirtió diez goles en el Metropolitano y siete en el torneo siguiente.

Entrerriano de Rosario del Tala, zaguero fuerte que hoy sería apreciado por su costumbre de salir con pelota dominada desde el fondo, Arturo empezó a figurar arriba en la tabla de anotadores gracias a la potencia de sus remates (era habitual ejecutor de penales) y a su capacidad para el juego aéreo.

A los 21 años hizo dupla con Roberto Alfredo Perfumo en la Selección que disputó en 1964 el Preolímpico de Lima, clasificatorio para Tokio. Fue testigo azorado en aquel certamen de la mayor tragedia en un partido de fútbol: 328 muertos en el Estadio Nacional y sus cercanías como consecuencia de la intervención policial para reprimir la invasión del campo y los incidentes en las tribunas, luego de que el árbitro uruguayo Pazos anulara un tanto local (Argentina iba 1-0 al momento de la suspensión y se lo declaró ganador).

La performance quilmeña de Bertolotti generó el interés de los principales clubes. Independiente lo contrató en 1970 para reforzar una defensa de probada solidez con Pancho Sá, el Zurdo López y el oriental Garisto. A veces, si no estaba el Chivo Pavoni, le tocaba patear algún penal.

Por Boca apareció en 1973, como relevo de una zaga que tenía de titulares a dos Robertos con larga historia en el club, Mouzo y Rogel, que encima no se lesionaban casi nunca… Arturo apenas sumó nueve presencias en el equipo dirigido por Rogelio Domínguez.

Su jornada gloriosa es fácil de identificar: miércoles 27 de junio, fecha 18 del Metro, local contra River. Boca venía confiado, tras un demoledor 4-1 al Huracán de Menotti. A la media hora, sin embargo, Vitrola Ghiso adelantó a los visitantes. Empató enseguida el otro wing izquierdo, Chupete Guerini, de penal. En la segunda etapa, una ráfaga xeneize definió el superclásico: el Tula Curioni a los 13 minutos, Mané Ponce a los 18 y el Cabezón Potente a los 34. Cerca del final hubo un tiro libre a favor, al borde del área. Entre tantos candidatos a patearlo, lo dejaron a Bertolotti. Le dobló las manos a Perico Pérez y corrió a festejar el 5-1 parcial, mientras la Bombonera deliraba. Descontó, ya de última, nuestro conocido Negro López.

Aquel fue el único grito de Bertolotti con la camiseta azul y oro. Como Suñé, Perotti, Comas, Riquelme, Delgado o Cardona, él también tiene un tiro libre para recordar.

Comentarios

  1. Que interesante Marcelo!! La verdad no lo tenía a Bertolotti… que bueno, también embocó a las gayinas de tiro libre.
    Saludos!

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