Son todos de Boca: Rinaldo Martino

«Son todos de Boca» es la columna histórica que recorre ídolos y emblemas de otros clubes que también tuvieron su paso por el Xeneize. Toca el turno de Rinaldo Martino, gloria de San Lorenzo.

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Cualquier noche de entresemana, en la Buenos Aires de fin de los 60 y principio de los 70, se podía comer pizza en El Cuartito; salir con la panza llena de muzzarella y hacer la digestión, ayudado por algún licor de alta graduación, en Caño 14, escuchando las quejas del bandoneón de Troilo y a salvo de la garúa que silabeaba Goyeneche. En ese legendario reducto gastronómico-musical también era posible hablar de fútbol con uno de sus propietarios, gloria de la época dorada: Rinaldo Fioramonte Martino.

Nacido en Rosario, cuna de cracks desde mucho antes de Messi y Di María, Martino -sin parentesco alguno con Gerardo Daniel- llegó a San Lorenzo en 1941. Fue máximo anotador en 1942 con 25 goles, bicampeón sudamericano con Argentina e integrante del denominado Terceto de Oro junto a Armando Farro y René Pontoni. A Farro le decían Chueco, a Pontoni lo apodaban Huevo y a Martino empezaron a llamarlo Mamucho. Parece que después de un partido utilizó la expresión “más mucho” y así lo bautizaron, quitando la ese.

Este notable trío fue clave para que el Ciclón se consagrara en 1946. Después de perder la final de la Copa Competencia ante Boca, con el imaginable dolor que debe haber causado ese revés en la grey azulgrana, los de Boedo emprendieron con notable suceso una gira de diez encuentros por España y Portugal. Lograron cinco victorias, empataron cuatro veces y solo cayeron 4-1 ante Real Madrid (a diferencia del último cruce en el Mundial de Clubes, al menos patearon al arco…).

En tiempos de muy pocas ventas al exterior, Juventus se interesó por ese entreala izquierdo morocho, de peinado gardeliano y estilo fino. Con él como una de sus figuras, la Vecchia Signora se quedó con el Scudetto en la temporada 49/50.

Tanguero, hombre de la noche porteña, Rinaldo sintió el deseo de cantar volver. Y el que lo trajo fue Boca. Por suerte, al cerrarse la operación, no declaró que regresaba para jugar en un grande ni se sacó una foto sonriente en la Bombonera. Como el pase se concretó con el certamen ya iniciado, no fue habilitado y terminó cedido en préstamo a los vecinos de Nacional. En Montevideo no iba a extrañar la milonga, el truco ni los asados.

Fue una pena que no haya podido vestir la azul y oro en 1950. Hubiese integrado la delantera con el estupendo Charro Moreno. Ese Boca se clasificó segundo, detrás de Racing. Mamucho debutó en 1951, cuando nuevamente salió campeón la Academia y el Xeneize quedó relegado al sexto puesto. Hoy, sin duda, hablaríamos de fracaso. Martino convirtió tres veces en el torneo: dos en un 5-1 vs. Platense y otro para el 1-0 a San Lorenzo. Lo gritó con todo, como se aprecia en un noticiero de época.

Crítico de los directores técnicos (“Se consideran doctores”, los descalificaba) y alejado del fútbol, su nombre recuperó notoriedad con la inauguración del citado Caño 14 en 1965. El lugar funcionó hasta avanzada la década del 80. Martino falleció el 15 de noviembre de 2000, a los 79 años.

Sobreviven pocos testigos de sus proezas en las canchas. Cuentan, con la imprecisión de los recuerdos lejanos, que fue un fenómeno. Alguno incluso se anima a afirmar que jugaba mejor que los hermanos Romero. Mejor que los dos juntos.

Comentarios

  1. Hoy se hablaria de fracaso, que fue una pésima compra del.consejo de fútbol y que con gallardo (que es el.mejor técnico del mundo mundial) hubiese hecho 74 goles en 10 partidos

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