Son todos de Boca: Victorio Cocco

«Son todos de Boca» es la columna histórica que recorre ídolos y emblemas de otros clubes que también tuvieron su paso por el Xeneize. En esta edición hablamos de Victorio Cocco, campeón en San Lorenzo y presidente de la Asociación de DTs.

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Mucho antes de conducir la Asociación de Técnicos y de enfrentarse públicamente al locuaz Caruso Lombardi, Victorio Nicolás Cocco fue un futbolista sobresaliente, con ascendencia entre pares, aptitud para elaborar y poder de definición, sobre todo gracias a su facilidad para saltar e impactar el balón en dominios rivales. “De chico jugué bastante al básquet”, le cuenta a MuyBoca durante una charla que empieza con un recuerdo de sus inicios en Unión.

En diciembre del 66 vino Boca a un amistoso. Aunque yo entonces era número 5, me pusieron de 2. En el segundo tiempo entró Rojitas. ¿Sabés lo que costaba quitarle la pelota a Rojitas? En un cruce le cometí una falta fuerte. Quise disculparme y me dijo: ‘Andá, ¿pensás que así vas a jugar algún día en Buenos Aires?’. Estuvimos peleados casi 50 años por aquel foul, ja, ja… Nos amigamos hace poco”, se divierte con la anécdota este santafesino de rulos todavía firmes, nacido el 23 de marzo de 1946.

San Lorenzo lo incorporó en 1968. Esa misma temporada llevó a un 9 de Deportivo Español que se destacaba por su elegancia: Carlos José Veglio. Fueron dos de las figuras de Los Matadores, campeones invictos del Metropolitano. En la semi vencieron 3-1 a River (Cocco y Veglio anotaron los últimos dos) y en la final, 2-1 al Estudiantes que acababa de lograr su primera Libertadores.

Aquel Ciclón mantuvo alto nivel de competitividad: tercero en el Nacional 69, tercero en el Metro 70 y segundo en el Nacional 71. Arrancó 1972 con la renuncia de su entrenador, el chileno Andrés Prieto, y una sanción a Roberto Telch, histórico volante central. Llegó Juan Carlos Lorenzo para ordenar todo. “Él me inventó de enganche, cuando no existía esa función”, rememora Victorio con gratitud. “Nos juntábamos con Toti para armar. Adelante iban el Lobo Fischer (después el Ratón Ayala) y el Gringo Scotta”, completa. Las revistas ya publicaban fotos en colores. Camiseta azulgrana con botones y localía en el viejo Gasómetro de madera, San Lorenzo se adjudicó ambos certámenes. En el segundo superó 1-0 a River en la final, en cancha de Vélez y en suplementario.

Aquel bicampeón argentino no pudo contra el Independiente copero y se frustró un sueño americano que tardaría otras cuatro décadas en materializarse. Ciertas obsesiones demandan elevadas dosis de paciencia.

Victorio y Juan Carlos se reencontraron en el Unión de 1975. Recién ascendidos, los de Santa Fe apostaron fuerte para evitar un regreso inmediato a la B. Contrataron al Loco Gatti, al Chapa Suñé, a Heber Mastrángelo, a Víctor Marchetti… Se clasificaron cuartos en el Metropolitano. Cocco anduvo bien y consiguió una chance en el Deportivo La Coruña. De aquella experiencia gallega se le descubren varios giros idiomáticos y el orgullo de un gol sobre la hora en el clásico vs. Celta de Vigo. De cabeza, por supuesto.

Volvió al país y Rafael Aragón Cabrera, presidente de River, le sugirió a Labruna que lo sumara. Cocco fue protagonista de la final del Nacional 76, la del tiro libre de Suñé. Entró cuando faltaba media hora, en reemplazo del cordobés Beltrán. El DT lo relegó al comienzo de 1977 y el temperamental volante se enroló en un Atlanta con muchos conflictos, al punto de que él terminó ese torneo como jugador y técnico.

En 1978 la vida lo cruzó nuevamente con Lorenzo y su antiguo amigo Toti Veglio, en una etapa gloriosa del Xeneize. “Un plantel bárbaro, con grandísimos tipos”, resume. A Boca se le escapó por poco el doblete: conquistó la Libertadores y terminó a un punto de Quilmes en el ámbito local. Victorio ingresó en una docena de partidos y aportó dos goles para un 4-0 a Estudiantes de Buenos Aires. Solo se le escuchan palabras de elogio cuando habla del Toto: “Vivísimo, estaba hasta en los mínimos detalles. Fue el mejor de todos los que me dirigieron”.

Comentarios

  1. Victorio Nicolás Coco, gran cabeceador… Me acuerdo de 1978… Año glorioso, Campeones de América y del Mundo en Alemania….
    En el torneo local justamente en la vuelta, perdimos un punto al empatar 0-0 con Estudiantes de Bs As de visitante (creo que en la cancha de ellos en Caseros)… encima Quilmes tenia buen equipo, una lástima!
    Y Lo del Toto Lorenzo genial… siempre varios pasos adelantado el querido Toto!!!
    Excelentes como siempre tus columnas.
    Saludos Marcelo,

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