Son todos de Boca: Cacho Malbernat

«Son todos de Boca» es la columna histórica que recorre ídolos y emblemas de otros clubes que también tuvieron su paso por el Xeneize. Hoy nos toca Cacho Malbernat, pieza clave del Estudiantes de Zubeldía.

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Dos hechos vuelven extraordinaria la carrera de Oscar Miguel Malbernat: fue capitán del Estudiantes campeón mundial en Manchester y vino a Boca para pelear el puesto con Rubén Suñé y Silvio Marzolini. Cacho empezó como zaguero en las Inferiores pincharratas. En Primera se consolidó como lateral, con gran timing para barrer y despojar al wing que pretendía eludirlo. Aunque era diestro, jugó más de 3 porque de 4 estaba el también destacado Eduardo Luján Manera.

Presente en 26 de los 31 partidos que los platenses disputaron en las Libertadores de 1968 a 1971, alcanzando las cuatro finales y solo perdiendo la cuarta ante un bravísimo Nacional uruguayo, Malbernat se sumó al masivo éxodo producido en el club tras la salida del técnico y maestro Osvaldo Zubeldía.

A Boca llegó acompañado por Carlos Pachamé, volante central zurdo, de gran sentido táctico, luego asistente del Doctor Bilardo en la Selección. A Pacha se lo reconocía por dos características: doblaba hasta la mitad las mangas de su camiseta larga, aunque se tratara de la peor noche invernal, y su apretón de manos podía desintegrar un ladrillo.

Les costó a Malbernat y Pachamé conseguir un lugar en la formación xeneize, dirigida por el chileno Fernando José Riera Bauzá. El equipo arrancó a todo vapor en el Metropolitano, con goleadas de visitante a Ferro (5-0), River (4-0), Estudiantes (7-1) y un épico 3-2 a Lanús en la Bombonera (0-2 hasta los 28 minutos del segundo tiempo).

El estreno oficial de Oscar fue en la banda izquierda un 9 de abril en Liniers, con categórico 4-1 a Vélez. El juvenil Roberto Mouzo (19 años) controló al peligroso Carlos Bianchi y el correntino Ramón Ponce dejó literalmente incrustada la pelota en un parante, con un magnífico tiro libre. El rendimiento boquense declinó en esa primera rueda y continuó bajo durante la segunda, al margen de un festejado 4-2 al Independiente que iniciaba su dominio en América.

La etapa azul y oro de Malbernat concluyó en el verano de 1973. En un mercado de pases con abundancia de canjes, Boca lo cedió a Racing junto con el santafesino Oscar Víctor Trossero -goleador de las Inferiores- para traer a un volante de muchos rulos y despliegue que escribiría historia larga en la institución: Jorge José Benítez. Sin Malbernat ni Suñé y retirado Marzolini, se confió en otro aguerrido marcador de origen pincha para los costados. Salió bien. Con 23 años, el cabello largo y sin bigotes, Vicente Alberto Pernía se instaló en La Boca.

Como tantos discípulos de Zubeldía, Malbernat se diplomó de entrenador. Anduvo por el ascenso (Argentino de Quilmes, Morón, Sarmiento) y varias plazas de Conmebol (Paraguay, Ecuador, Chile y Perú). Aquí en Primera solo dirigió a Estudiantes.

Cacho falleció en agosto de 2019, a los 75 años. Tres meses más tarde se supo sobre la existencia de una hija extramatrimonial, María Virginia Brizuela, quien reclamaba derechos en la sucesión. Extrañamente, los medios desaprovecharon la oportunidad de titular la noticia como tanto les gusta: “Escándalo con la herencia de un ex jugador de Boca”.

Comentarios

  1. Excelente Marcelo! … gracias, que buenos datos e historias que no conocía.
    Es una columna muy «nutritiva» para todos los hinchas de nuestro amado Boca.
    Un abrazo,

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