Son todos de Boca: Juan José Pizzuti

«Son todos de Boca» es la columna histórica que recorre ídolos y emblemas de otros clubes que también tuvieron su paso por el Xeneize. En esta edición, Juan José Pizzuti, pieza clave de la historia de Racing.

Si querés leer todos los lunes más historias de «Son todos de Boca» suscribite al newsletter de Muy Boca. Hacé click acá.

Como Alfredo Di Stéfano y Norberto Menéndez, empezó a jugar a la pelota en los potreros de Barracas. Igual que a Carlos Bianchi o Miguel Brindisi, por citar casos afectivamente cercanos, se le reconoció más su actuación como director técnico que su legajo de futbolista. Juan José Pizzuti, de cuyo fallecimiento se ha cumplido poco más de un año, fue un temible romperredes antes de ponerle impronta y nombre al equipo más famoso de Racing.

“Le pegaba fuerte y trataba de darle dirección”, decía Pizzuti con modestia cuando se le preguntaba por su facilidad para anotar, característica que mantuvo cuando, por edad y conveniencia, comenzó a retrasarse y funcionar como armador.

Arrancó en Banfield, donde constituyó una rentable sociedad con el cordobés Gustavo Albella, y fue máximo anotador del torneo de 1949, junto con el racinguista Llamil Simes. Tras un breve paso por River, en 1952 desembarcó en Avellaneda. Volvió a liderar la tabla de goleadores de 1953, en compañía de Juan Benavídez (San Lorenzo). Consolidado como una de las figuras del medio, en 1955 se incorporó a un Boca que venía de salir campeón y aspiraba a repetir. El cuadro dirigido por Jaime Sarlanga terminó puntero la primera rueda con un récord de 9-5-1. Entre las victorias se destacó un 4-0 a River, en el que Tito convirtió uno de sus ocho tantos en el certamen. El declive de la segunda ronda impidió un nuevo festejo y el tercer puesto, de acuerdo con los exigentes estándares de la institución, resultó decepcionante.

José regresó a Racing y, como integrante de memorables quintetos ofensivos, logró los títulos de 1958 y 1961. En la posición de entreala derecho, organizador y con llegada al área, sacó provecho de los mejores momentos deportivos de Osmar Oreste Corbatta. En 1959 fue uno de los buenos valores de la Selección que conquistó el Sudamericano realizado en Buenos Aires. Adelantó a Argentina con un gol de palomita en el decisivo encuentro ante Brasil. Pelé empató para los visitantes, que nueve meses antes habían levantado la Copa del Mundo en Suecia.

Para 1962, con la urgencia que implicaban siete años sin alegrías, Boca recurrió nuevamente a él como abastecedor de Paulo Valentim. Pizzuti ya tenía 35 cuando el frío 8 de julio enfrentó a Racing, defensor de la corona, en una Bombonera hirviente. Sobre la media hora, cabeceó un centro largo de Silvio Marzolini y colocó en ventaja al Xeneize. No hay documentos que certifiquen si lo celebró u optó por disculparse. Boca venció 3-0 aquella tarde (Valentim y Menéndez, los otros dos) y demostró que estaba para campeón.

Tito sumó apenas un partido oficial en 1963, año de su retiro. Pronto se vistió de DT. Debutó en Chacarita y anduvo más o menos. En 1965 inició su primer ciclo con Racing, el de la Triple Corona: Campeonato 66, Libertadores e Intercontinental 67. En la Acadé también le tocó sufrir el descenso, a fines de 1983. No ha sido el único grande que vivió ese percance.

De carácter tranquilo, lo que ahora se llama perfil bajo, vivió hasta sus últimos días en un departamento de Montes de Oca y Olavarría, cerca de donde se gritaron fuerte algunos de sus 182 goles en Primera.

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más noticias

«El Único Grande, en carrera», por Marcelo Guerrero

Boca derrotó por penales a Patronato y se metió en las semifinales de la Copa Argentina. El Xeneize busca quedarse por cuarta vez con el trofeo federal.

“Cada vez más solido”, por Marcelo Guerrero

Boca ganó en Tucumán y sigue en levantada: Battaglia está invicto y suma variantes para el plantel.

«Boca compite», por Marcelo Guerrero

El Xeneize no pasó del 0-0 ante Defensa y Justicia pero dejó algunas sensaciones positivas: aunque está lejos en el torneo, mantiene el protagonismo en cada partido.