Son todos de Boca: Carlos Tevez

«Son todos de Boca» es la columna histórica que recorre ídolos y emblemas de otros clubes que también tuvieron su paso por el Xeneize. Hoy, Carlos Tevez: nacido en Fuerte Apache, criado en La Boca, amado en todas partes.

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Después de haber contado sobre grandes figuras de otros cuadros que tuvieron pasos más o menos fugaces, muy o poco felices, por Boca, la oportunidad es propicia para recordar que Carlitos Tevez, durante una década, fue ídolo también en algunos clubes top del mundo.

A finales de 2004, antes de su gol a Bolívar en la definición de la Sudamericana, Boca lo transfirió al Corinthians (en rigor, a Media Sports Investments) por 19 millones de dólares. Aunque los paulistas sumaron a otros dos argentinos de nombre, el hoy cotizado panelista Sebastián Domínguez y el siempre valorado Javier Mascherano, Carlitos fue indiscutido líder y capitán del equipo que salió campeón del Brasileirao en 2005, pese al pronóstico negativo del hincha más famoso del Timao. «No creo que ese muchacho triunfe aquí«, había dicho Lula da Silva. Dedíquese a la política, compañero.

En una institución que se parece a Boca por la recurrencia de sus crisis, a Carlos lo dirigieron siete entrenadores en algo más de una temporada: entre ellos, Tite y Passarella (con Sabella de asistente). También se agarró a piñas con Marquinhos, un defensor que le había tirado un codazo en una práctica.

El grueso de su carrera en el exterior fue en Inglaterra, liga very difficult para cualquiera. Pocos argentinos se han destacado en la Premier y él lo hizo en las dos veredas de Manchester, después de haber contribuido decisivamente en su desembarco para asegurar la permanencia del West Ham dentro de la máxima categoría. Compartió concentraciones y formaciones con Cristiano, Giggs y Rooney en el United, con Agüero, Dzeko y Yaya Touré en el City… A la altura de esos cracks estuvo. Con el escocés Alex Ferguson y especialmente con el italiano Roberto Mancini tuvo diferencias. Más de una vez lo multaron por incidentes de tránsito.

Por adaptación, rendimiento y devoción de los tifosi, su etapa en el Calcio fue la más brillante de su travesía europea. Buffon, Pirlo y Pogba se declararon admiradores suyos. Le dieron la 10 que usaba Del Piero y metió 50 goles en 96 partidos. Agregó dos scudetti, una Copa de Italia y una Supercopa a su colección de títulos. Como finalista de la Champions y estrella mundial, retornó a Boca en 2015.

No le fue bien, al margen del fabuloso rédito económico, en su experiencia asiática. Él lo explicó de manera sencilla, con sus palabras: «Los chinos no entienden de fútbol». Están preocupados por temas de mayor relevancia. Por ejemplo, cómo dominar el mundo en los próximos años. Estados Unidos tratará de impedirlo. Y entre varias medidas, para garantizar su continuidad como máxima potencia, es probable que la MLS contrate a Tevez.

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