¿Qué Benedetto vuelve?

El goleador dejó el Xeneize a mediados de 2019 para dar el salto a un grande de Francia y si bien sus números no fueron malos, estuvieron lejos de lo esperado tanto en la Ligue 1 como en su breve paso por la La Liga.

Cuando arrancó el 2019, Boca era un manojo de incertidumbres. Guillermo Barros Schelotto se había ido y Gustavo Alfaro, flamante DT, intentaba convencer a Carlos Tevez de que iba a ser su abanderado; Nicolás Burdisso acababa de asumir como la nueva cabeza futbolística del club y Daniel Angelici miraba más las urnas electorales -las de Casa Amarilla y las de la Casa Rosada- que lo que pasaba puertas adentro del club. Ante semejante panorama, el mercado de pases prometía un importante éxodo de futbolistas y el primero en la lista era Darío Benedetto.

Algo que siempre caracterizó al Pipa fue su sinceridad a la hora de hablar de su futuro. Jamás realizó promesas para la tribuna y aseguró, en cada entrevista, que iba a analizar todas las propuestas que le llegaran. Él bien sabe lo que le costó su carrera: de ni siquiera poder debutar en Arsenal a tener que hacerse un nombre fuerte en el siempre devaluado fútbol mexicano, el goleador cumplió su sueño a los 26 años cuando llegó al Xeneize. Pero el tren pasa una sola vez y más cuando se trata de Europa para un hombre de 30 años.

Nadie en su sano juicio le hubiese dicho que no a Olympique de Marsella. El OM, para algún desprevenido, es uno de los clubes más grandes de Francia, es hasta el día de hoy el único que ganó la UEFA Champions League en ese país y, ciertamente, está entre los más populares. Con la posibilidad de jugar la UCL y el deseo de pelearle la Ligue 1 a PSG, Benedetto dejó la institución con la promesa de una segunda vuelta. Segunda vuelta que se cumplirá mucho más pronto de lo esperado.

Es que la estadía del delantero en Marsella pasó desapercibida. Sin embargo, sus números no fueron malos: tuvo una primera temporada bastante buena, aunque en la segunda su rendimiento cayó un poco antes de ser relegado por Jorge Sampaoli y recaer en Elche, el club que maneja la empresa de su representante y de la cual él mismo es socio.

En la temporada 2019/20, el Pipa disputó 28 partidos, 26 de ellos como titular, y convirtió 11 goles, quedando como el máximo artillero del plantel (hizo el 26,8% de los goles de su equipo en la Ligue 1), aunque un poco lejos en la tabla total del certamen: terminó octavo, por detrás de Ben Yedder, Mbappé, Dembélé, Neymar, Osimhen, Diallo e Icardi. Así y todo, fue un prometedor primer paso, que permitió que el Olympique termine segundo y se clasifique directamente a la Champions, algo que no lograba desde 2014.

Valga aquí una aclaración: André Vilas-Boas, exayudante de Mourinho, fue quien supo extraerle el jugo dentro de su habitual 4-3-3, que podía transformarse, según las necesidades, en un 4-2-3-1, casi siempre acompañado por Dimitri Payet y Bouna Sarr o Valere Germain. Pero Vilas-Boas dejó su cargo en febrero de 2021, justo antes de la pandemia, en desacuerdo con la política de pases: había perdido al propio Sarr y, en la ventana invernal, se le fue Nemanja Radonjic. Claro, los resultados tampoco se le habían dado, ya que había quedado eliminado en la fase de grupos de la UCL y ni siquiera pudo acceder a le Europa League porque terminó último.

El lugar del portugués lo ocupó Sampaoli, quien dejó de utilizar a Benedetto: de los 41 cotejos que disputó en la 2020/21, fue titular en 23 y solo una vez bajo la conducción técnica del argentino. Con solo seis tantos en su cuenta, tampoco hubo demasiados argumentos a su favor. Así, se rumoreó, primero, con una vuelta a Argentina, descartada rápidamente con su arribo a España a mediados de 2021.

En los últimos meses también tuvo dos entrenadores: Fran Escribá y Francisco, pero con ninguno de los dos jugó mucho. Si bien participó de 14 encuentros, solo estuvo desde el inicio en seis y convirtió apenas dos goles, ambos en octubre, cuando parecía que empezaba a despegar. Desde entonces, sin embargo, no solo no volvió a embocarla, sino que, además, tampoco volvió a ser titular. ¿El colmo? Es Lucas Boyé a quien no pudo ganarle el puesto.

“Ya cumplí mi palabra: siempre seré hincha y ahora vuelvo como jugador al club que amo”, expresó horas antes de que se oficialice su regreso. Benedetto, el nueve que Boca nunca pudo reemplazar, pega la vuelta mucho antes de lo esperado. «Lealtad», reza uno de sus nuevos tatuajes, en el parietal derecho. Quizás allí esté la mejor explicación de su decisión.

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Por @gerbo__

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