La carrera de Carlos Tevez tuvo muchas etapas. Tras debutar y convertirse en figura, pasó por Brasil, Inglaterra, Italia y China. En casi todos lados fue campeón y, a fuerza de goles, se metió a los hinchas en el bolsillo. Fue reconocido y querido en todos lados. Sin embargo, al único lugar al que volvió fue a Boca. Y no una, sino dos veces. Su sangre azul y amarilla -como él mismo describió- lo llevó a dejar de lado muchas cuestiones y concretar tres ciclos en el Xeneize, los cuales tienen a la palabra “campeón” como denominador común. Por eso, en MuyBoca hacemos un breve repaso por sus tres pasos por Brandsen 805.

Debut y consagración (2001-2004)

Su primera etapa comenzó a principios de siglo. Y fue durante la cual pasó de promesa a realidad. El que lo mandó a la cancha por primera vez fue nada más y nada menos que Carlos Bianchi, quien el 21 de octubre del 2001, contra Talleres en Córdoba, le permitió cumplir su sueño y el de toda su familia. Con solo 17 años (y la 18 en la espalda), le tocó debutar en un contexto ganador, teniendo la posibilidad de rodearse y aprender de varios de los principales referentes e ídolos del club.

El primero de sus 94 goles con la camiseta azul y oro llegó al año siguiente, con Óscar Washington Tabárez como entrenador. Se produjo el 8 de mayo, por Copa Libertadores, frente a Olimpia de Paraguay. Tras un centro desde la izquierda de Marcelo Delgado, el Apache -ya con la 9 en la espalda- definió de primera contra el arquero e hizo gritar a la toda la Bombonera por primera vez. Los inmediatos abrazos de Abel Balbo, Sebastián Battaglia y Juan Román Riquelme expresan a la perfección el contexto en el que le tocó crecer futbolísticamente a Carlitos.

A partir de entonces, empezó a hacerse un lugar cada vez más importante en el equipo. Tras la partida de varias figuras y el retorno de Bianchi al banco de los suplentes, en 2003 tomó la posta de un Boca renovado y fue una de las principales razones por las que el Xeneize se alzó con la quinta Libertadores de su historia: en la final de vuelta contra el Santos, en Brasil, tras una doble pared con Battaglia, marcó el 1-0 para empezar a liquidar la cuestión.

Ese mismo año, levantó su primer campeonato local, el Torneo Apertura, siendo el goleador del equipo con 8 goles en 11 partidos. Y para cerrar ese glorioso 2003, acorde al Boca ganador de esos tiempos, fue parte de la última gran gesta de un equipo argentino a nivel internacional: tras el 1-1 en el tiempo reglamentario, el Xeneize, con un Tevez entrando desde el banco, venció al Milan por penales y levantó la tercera Copa Intercontinental de su rica historia.

El 2004 fue el cierre de esta primera etapa de Tevez en el club. Pero no por eso iría a guardarse algo. De hecho, tras eliminar a River en las semifinales de la Libertadores de aquel año, volvió a dejar escrito su nombre en las páginas más exitosas del club: la “gallinita” para festejar uno de sus tantos aquella noche, una marca registrada.

Antes de partir al Corinthians de Brasil por la suma de 16 millones de dólares, ya con el Chino Benítez de entrenador, el Apache se despidió levantando la Copa Sudamericana. Durante aquel torneo, marcó dos tantos: uno frente a San Lorenzo en el debut y otro en la final contra el Bolívar.

El retorno del mito (2015-2016)

Luego de una increíble carrera en el exterior, y tras jugar una final de Champions League, Tevez, con 31 años y ofertas para continuar en Europa, decidió volver a su casa. Tras pasar por Corinthians, West Ham, Manchester United, Manchester City y Juventus; fue recibido en La Boca con honores: aquel 13 de julio de 2015, a pesar de no haber partido, más de 50 mil bosteros colmaron la Bombonera para abrazarlo en su retorno.

El arranque fue soñado, ya que rápidamente recordó aquella vieja costumbre de sumarle estrellas al escudo de Boca: el mismo año de su llegada, con el Vasco Arruabarrena como director técnico, consiguió el Torneo de Primera División, en el cual convirtió 5 tantos en 12 partidos. Y algunos días más tarde, tras superar a Rosario Central en la final, obtuvo la Copa Argentina (4 goles en 5 partidos para ser el goleador xeneize).

En 2016, tras algunos golpes (derrota en la final de la Supercopa Argentina vs. San Lorenzo y eliminación de la Libertadores con Independiente del Valle), Carlitos se planteó la posibilidad de partir otra vez. A pesar de estar en un gran nivel, y lucirse frente a River convirtiendo dos goles en el Monumental para ganar 4-2 por el Torneo de Primera División 2016/17, a fin de año Tevez anunció su salida y continuó su carrera en el Shangai Shenshua de China. Sin embargo, los colores le volvieron a tirar rápido…

Resurgimiento y despedida (2018-2021)

Tras un año en Asia, y entre tantísimas opciones, el Apache eligió otra vez Boca. El ídolo volvió al barrio y, con Guillermo Barros Schelotto de entrenador, consiguió la Superliga 2017/18. Al año siguiente, haciéndose de a poco un lugar en el equipo principal, gritó campeón en la Supercopa Argentina, venciendo en los penales a Rosario Central (ingresó en el segundo tiempo y convirtió uno de los penales).

Luego de dos años un tanto irregulares, recuperaría su mejor versión con Miguel Ángel Russo para darle una de las alegrías más grandes que tuvo el hincha de Boca en los últimos tiempos: fue goleador (6 goles en los últimos 7 juegos) y figura del equipo que le arrebató la Superliga 2019/20 a River sobre el final, justamente con un gol suyo, en la última fecha ante Gimnasia y con Diego Armando Maradona en cancha.

Carlitos volvió a ser el emblema del equipo y siguió agrandando su mote de ídolo en club. Ya en 2021, como para no perder la costumbre, llevó al equipo a conseguir la Copa Diego Maradona, sumando su estrella número 11 con la camiseta azul y oro. Y además, dejó en claro que, incluso a sus 37 años, podía seguir marcándole a River y dejándolo afuera de una competición, tal como en la última Copa de la Liga.

De este modo, Tevez cerró una carrera que, estadísticamente, se ubica entre las mejores de los más de 116 años de historia xeneize (décimo en la tabla de goleadores y séptimo en la de máximos ganadores). Pero más allá de los números, consiguió algo para muy pocos y que no se compara con ninguna copa: el amor de los hinchas para toda la vida…

Debido a la proximidad con el encuentro ante Deportes Tolima por Copa Libertadores, a jugarse el miércoles que viene en Colombia, Gustavo Alfaro presentó un equipo muletto (los únicos habituales titulares en cancha fueron Lisandro López e Iván Marcone). De este modo, el DT aprovechó para darle rodaje a jugadores como Marcos Díaz, Frank Fabra, Agustín Almendra y hasta a algunos juveniles como Marcelo Weigandt y Agustín Obando.

Los primeros minutos, el Xeneize se encontró con un Estudiantes (RC) bien cerrado en el fondo y también animándose a atacar. Sin embargo, a los 16′ del primer tiempo, Wanchope, quien fue el capitán de Boca en la tarde noche marplatense, aprovechó un error defensivo del equipo cordobés y, parado bien de 9, abrió el marcador. El ex Huracán llegó a los 12 goles por Copa Argentina, superó a Cauteruccio y se convirtió en el máximo goleador de la competencia.

A partir del primer tanto, el equipo comenzó a encontrar muchos más espacios por la bandas y Cristian Pavón, quien busca recuperar su lugar en el 11 titular, aprovechó para lastimar con sus desbordes por la zona derecha de la cancha. Sobre el final de la primera parte, Zárate jugó corto un tiro de esquina, desbordó por derecha hasta la medialuna del área y, de zurda al primer palo, puso el 2-0 para Boca. «Olé, olé, olé, olé, Maurooo, Maurooo…», bajó desde las tribunas del Minella.

Ya en la segunda parte, el Xeneize pareció bajar un cambio y, aunque los ataques nunca cesaron, no supo terminar bien las jugadas y no logró estirar la ventaja. Estudiantes (RC) de a poco fue quedándose sin nafta y, con jugadores de Boca filtrándose por todas parte, se vio obligado a cortar con faltas en múltiples ocasiones, por lo que terminó el partido con nueve jugadores en cancha (Alan Vester y Javier Ferreira, los expulsados).

En los 16avos de final (aún sin fecha ni sede confirmada), Boca enfrentará a Almagro e intentará seguir avanzando en la Copa Argentina, una competencia que ya consiguió en tres oportunidades (1969, 2012 y 2015). En definitiva, con la tarea hecha, ahora a Boca se le vendrá el cruce ante Tolima, en Colombia, donde podrá abrochar la clasificación a octavos de la Copa.

Por @JuanMartinFQ

¿Uno o el otro? ¿Y por qué no los dos juntos? Lo cierto es que la cantidad de jugadores de jerarquía que tiene Boca, ha llevado a los entrenadores xeneizes, más de una vez, a tener que dejar en el banco a futbolistas que en cualquier otro equipo de Argentina (y probablemente también de Sudamérica), serían titulares indiscutidos. Hay situaciones en las que, por el puesto que ocupan en la cancha, no queda otro alternativa que tener que escoger entre uno. Ahora bien, el caso de Mauro Zárate y Carlos Tevez es particular. Si bien tienen características parecidas, en la victoria 3-0 ante Deportes Tolima supieron complementarse y sembraron la duda de si, de cara a la Copa Libertadores, pueden convivir en el 11 titular.

Los dos tienen la necesidad de estar en contacto con la pelota. De bajar a buscarla. De tenerla en sus pies y manejar los hilos de los ataques del equipo. Sin embargo, para recibir a los colombianos, Gustavo Alfaro entendió que podía hacerlos congeniar. En el 4-2-3-1 que dispuso el martes pasado, Carlitos se posicionó por el centro del campo y fue quien buscó hacerse cargo de la creación del juego. A su vez, Mauro estuvo recostado por la izquierda, sin bajar tanto e intentando enganchar hacia el centro para encontrar el remate con derecha. Si bien durante los primeros minutos, en líneas generales el equipo en sí se mostró incómodo, ya durante los segunda parte, el 10 y el 19 comenzaron a conectar cada vez más y, junto a Villa, terminaron armando la jugada del tercer gol (asistencia de Tevez para el gol de Zárate).

Lo cierto es que, tanto en 2018 -con Guillermo Barros Schelotto- como durante lo que va de 2019 -ya con Gustavo Alfaro en el banco-, los minutos en los que coincidieron en cancha fueron escasos. De hecho, solamente compartieron titularidad en cinco ocasiones: ante Talleres, Tigre, Patronato (el año pasado), Defensa y Justicia y Deportes Tolima (este año). Con el Mellizo, por lo general, el ex Vélez jugaba de titular y el Apache era su alternativa para el segundo tiempo. Ahora, con Lechuga, están alternando un poco más y, tras el partido que hicieron con Tolima, las posibilidades de que compartan cancha aumentan.

De seguro que si Alfaro logra que se sientan cómodos juntos, tendrá en cancha dos jugadores que pueden formar una dupla ofensiva letal. Que en cualquier momento pueden definir un partido y que les sobra tanto jerarquía como experiencia. Es uno de los grandes desafíos de Lechuga. ¿Lo logrará?