Debido a la proximidad con el encuentro ante Deportes Tolima por Copa Libertadores, a jugarse el miércoles que viene en Colombia, Gustavo Alfaro presentó un equipo muletto (los únicos habituales titulares en cancha fueron Lisandro López e Iván Marcone). De este modo, el DT aprovechó para darle rodaje a jugadores como Marcos Díaz, Frank Fabra, Agustín Almendra y hasta a algunos juveniles como Marcelo Weigandt y Agustín Obando.

Los primeros minutos, el Xeneize se encontró con un Estudiantes (RC) bien cerrado en el fondo y también animándose a atacar. Sin embargo, a los 16′ del primer tiempo, Wanchope, quien fue el capitán de Boca en la tarde noche marplatense, aprovechó un error defensivo del equipo cordobés y, parado bien de 9, abrió el marcador. El ex Huracán llegó a los 12 goles por Copa Argentina, superó a Cauteruccio y se convirtió en el máximo goleador de la competencia.

A partir del primer tanto, el equipo comenzó a encontrar muchos más espacios por la bandas y Cristian Pavón, quien busca recuperar su lugar en el 11 titular, aprovechó para lastimar con sus desbordes por la zona derecha de la cancha. Sobre el final de la primera parte, Zárate jugó corto un tiro de esquina, desbordó por derecha hasta la medialuna del área y, de zurda al primer palo, puso el 2-0 para Boca. «Olé, olé, olé, olé, Maurooo, Maurooo…», bajó desde las tribunas del Minella.

Ya en la segunda parte, el Xeneize pareció bajar un cambio y, aunque los ataques nunca cesaron, no supo terminar bien las jugadas y no logró estirar la ventaja. Estudiantes (RC) de a poco fue quedándose sin nafta y, con jugadores de Boca filtrándose por todas parte, se vio obligado a cortar con faltas en múltiples ocasiones, por lo que terminó el partido con nueve jugadores en cancha (Alan Vester y Javier Ferreira, los expulsados).

En los 16avos de final (aún sin fecha ni sede confirmada), Boca enfrentará a Almagro e intentará seguir avanzando en la Copa Argentina, una competencia que ya consiguió en tres oportunidades (1969, 2012 y 2015). En definitiva, con la tarea hecha, ahora a Boca se le vendrá el cruce ante Tolima, en Colombia, donde podrá abrochar la clasificación a octavos de la Copa.

Por @JuanMartinFQ

¿Uno o el otro? ¿Y por qué no los dos juntos? Lo cierto es que la cantidad de jugadores de jerarquía que tiene Boca, ha llevado a los entrenadores xeneizes, más de una vez, a tener que dejar en el banco a futbolistas que en cualquier otro equipo de Argentina (y probablemente también de Sudamérica), serían titulares indiscutidos. Hay situaciones en las que, por el puesto que ocupan en la cancha, no queda otro alternativa que tener que escoger entre uno. Ahora bien, el caso de Mauro Zárate y Carlos Tevez es particular. Si bien tienen características parecidas, en la victoria 3-0 ante Deportes Tolima supieron complementarse y sembraron la duda de si, de cara a la Copa Libertadores, pueden convivir en el 11 titular.

Los dos tienen la necesidad de estar en contacto con la pelota. De bajar a buscarla. De tenerla en sus pies y manejar los hilos de los ataques del equipo. Sin embargo, para recibir a los colombianos, Gustavo Alfaro entendió que podía hacerlos congeniar. En el 4-2-3-1 que dispuso el martes pasado, Carlitos se posicionó por el centro del campo y fue quien buscó hacerse cargo de la creación del juego. A su vez, Mauro estuvo recostado por la izquierda, sin bajar tanto e intentando enganchar hacia el centro para encontrar el remate con derecha. Si bien durante los primeros minutos, en líneas generales el equipo en sí se mostró incómodo, ya durante los segunda parte, el 10 y el 19 comenzaron a conectar cada vez más y, junto a Villa, terminaron armando la jugada del tercer gol (asistencia de Tevez para el gol de Zárate).

Lo cierto es que, tanto en 2018 -con Guillermo Barros Schelotto- como durante lo que va de 2019 -ya con Gustavo Alfaro en el banco-, los minutos en los que coincidieron en cancha fueron escasos. De hecho, solamente compartieron titularidad en cinco ocasiones: ante Talleres, Tigre, Patronato (el año pasado), Defensa y Justicia y Deportes Tolima (este año). Con el Mellizo, por lo general, el ex Vélez jugaba de titular y el Apache era su alternativa para el segundo tiempo. Ahora, con Lechuga, están alternando un poco más y, tras el partido que hicieron con Tolima, las posibilidades de que compartan cancha aumentan.

De seguro que si Alfaro logra que se sientan cómodos juntos, tendrá en cancha dos jugadores que pueden formar una dupla ofensiva letal. Que en cualquier momento pueden definir un partido y que les sobra tanto jerarquía como experiencia. Es uno de los grandes desafíos de Lechuga. ¿Lo logrará?