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El miércoles de la semana pasada, Boca confirmó a través de sus redes sociales la extensión del vínculo con Miguel Ángel Russo hasta diciembre de 2021. El jueves, con la noticia aún fresca, Diario Olé decidió publicar como bloque principal en su portada una encuesta: «¿Hizo bien Boca en renovarle anticipadamente a Russo?». Quizá ingenuamente, vamos a aceptar la propuesta y entraremos en el debate.

El primer ciclo de Russo fue en 2007, tras el dolor de no haber podido alcanzar el tricampeonato luego de la apurada partida de Alfio Basile y el ridículo experimento de Ricardo La Volpe. El DT ex Vélez llegó con un as de espadas: la vuelta de Juan Román Riquelme. El Xeneize ganó la Copa Libertadores y llegó a la anteúltima fecha del torneo local con chances, en una época donde la doble corona era una quimera. Ya sin Román ni el Cata Díaz, el Apertura tuvo a Boca alcanzando el cuarto puesto. Para cerrar el año, Russo y compañía viajaron a Japón como el primer equipo nacional participante en el Mundial de Clubes: le ganó 1-0 al Etoile de Túnez y cayó 4-2 ante el Milan. El Rossonero venía de jugar tres finales de Champions League en cinco años, diez de sus once titulares tenían Mundiales encima (el georgiano Kaladze, la única excepción), y contaba con cinco campeones del Mundial 2006 en el plantel: de nada valieron las excusas, el gol anulado a Palacio que la TV nunca repitió ni el palo de Ibarra con el partido 1-2; el ciclo de Russo estaba acabado.

Trece años después, Miguel volvió a Boca, de nuevo al mismo tiempo que Riquelme. Finalizó un solo torneo completo y lo ganó, significando quizá el título local más festejado desde 1998 para el club. Revivió a Carlos Tevez, confió en Jorman Campuzano, mantuvo las virtudes defensivas del ciclo anterior y recuperó a Frank Fabra, quien incluso volvió a su Selección. Logró sin despeinarse la clasificación a octavos de final de la Libertadores y tiene amplias chances de avanzar en el híbrido que tenemos por ahora como torneo nacional.

Sobran las razones para poner que sí en la encuesta de Olé, para justificar la renovación de Miguel antes de que finalice este atípico 2020. Pero la principal, quizá, es justamente que Russo es la chance de correr a Boca de esa vorágine que propone el medio y a la que muchas veces los hinchas nos subimos. El DT la sufrió en carne propia en 2007 y ahora, más experimentado, sabe manejarla: mide sus palabras, es prudente con los cambios en el equipo, apuesta al equilibrio fuera y dentro del césped y ya aseguró su continuidad pase lo que pase en estos meses. En tiempos de virales y alta exposición, Miguel Ángel es la mano que este Boca necesita para seguir pintando bien.

Por @lucasg91

Hay una buena y una mala noticia. La mala, que siempre es mejor recibirla antes, es que no habrá partidos de Boca hasta el 22 de octubre, cuando el Xeneize reciba a Caracas. La buena es que, por lo menos, los hinchas quizá puedan disfrutar de Eduardo Salvio en medio de este parate por las Eliminatorias: el Toto, debido a su gran presente en el club, volvió a ser convocado a la Selección argentina.

Salvio regresó a la actividad con tres goles en los primeros tres partidos del Xeneize, profundizando su gran año. Tras ser una de las figuras del campeón de la Superliga, ahora Toto regresa a un lugar que ya conoce: desde las Inferiores de Lanús que sabe lo que es vestir la celeste y blanca. El extremo fue convocado para las juveniles tanto en sub 17 como en sub 20, y su debut en la mayor fue bien de joven: con apenas 18 años, Diego Maradona lo convocó a un amistoso ante Panamá en 2009. Apenas dos años después se dio su primer partido oficial, entrando por José Sosa en los últimos 10 minutos de un 4-1 ante Chile bajo las órdenes de Alejandro Sabella.

El proceso de Sabella no lo tuvo dentro de las habituales convocatorias, y recién en 2018, tras buenas temporadas en el Benfica, pudo colarse en la lista del Mundial 2018. Eso sí: en medio del desbarajuste de Jorge Sampaoli, al Toto le tocó jugar como lateral derecho, aunque pudo darse el gusto de participar de dos partidos en la máxima cita del mundo futbolístico. En total, fueron 13 partidos de Salvio con la Mayor, con 9 amistosos, dos en Eliminatorias y dos en el Mundial. La cuenta pendiente, por ahora, es el gol.

Con nueve gritos en once partidos disputados en este 2020, el Toto quiere llevar su gran racha a la Selección. El escenario, La Bombonera, es el ideal.

Por @lucasg91

Se pinchó la burbuja y el equipo que dirige Miguel Russo sufrió un contagio masivo en la concentración. En la actualidad solo hay diez jugadores entrenando con normalidad y a diez días de reanudar la actividad en la Copa Libertadores no se sabe a ciencia cierta que equipo podrá poner en cancha Boca. A continuación un repaso de todo lo que sucedió en la burbuja en los últimos días.

  1. El lunes, diferentes periodistas y medios empezaron a hablar del brote de COVID en Boca. Desde el club no hubo aclaraciones.
  2. El martes se escuchó la primera voz desde adentro: el doctor Rubén Argemi. No logró aclarar casi nada y dejó una declaración preocupante: «Fuimos algo permisivos».
  3. El miércoles, el club sacó un comunicado oficial confirmando 18 casos de COVID positivo. Por la tarde habló el doctor Jorge Batista: fue mucho más claro, habló de un falso negativo que contagió al resto y se comenzó a diagramar la vuelta a las prácticas.
  4. El jueves, de a poco, llegaron buenas noticias: Miguel Ángel Russo dio negativo. Iván Marcone también se había recuperado y 14 futbolistas se entrenaron en Ezeiza. Además, Gonzalo Maroni y Edwin Cardona continúan con su ejercitación fuera del predio.
  5. El viernes, finalmente, habló el presidente Jorge Amor Ameal, quien insistió en la teoría del falso negativo. Declaró que Boca realizó el protocolo al pie del reglamento.
  6. El domingo, nuevamente, las malas: cuatro casos positivos más. El club hasta hoy lunes por la mañana no informó nombres ni dio más precisiones.

En estos días se terminará de develar quiénes mantienen y quiénes no el virus. Todos aquellos que den negativo podrán volver a las prácticas el miércoles y llegarían con lo justo al partido por Libertadores: Boca, así, va a ir con titulares (salvo aquellos que otra vez den positivo). Si la situación de reanudar la Copa con poco más de un mes de preparación ya era preocupante, hacerlo con este parate en el medio -con las consecuencias físicas y psicológicas que acarrea- suena a una total locura. Sin embargo, Boca no pedirá postergar su encuentro con Libertad y encarará el viaje a Paraguay, al que afortunadamente Miguel Ángel Russo no asistirá, sin haber jugado un partido en seis meses. El rival, por su parte, lleva ya 10 encuentros oficiales, con un récord de cuatro victorias y un empate en los últimos cinco. El circo de Conmebol no sabe de parar.

Por @lucasg91

Nicolás Burdisso tenía apenas 19 años aquella noche del 24 de mayo del 2000. Es por eso quizá que las experiencias fueron todavía más fuertes, más vividas. El pibe de Altos Chipión vivió desde adentro una de las epopeyas más grandes en la historia de Boca. Y, a 20 años y como parte del podcast #Boca2000, se sumó a recordar el Dia de la Paternidad con MuyBoca.

«Para mí, con tan poca edad y experiencia, fue algo inolvidable. Una de las noches más importantes y mágicas de mi vida».

«Tengo un recuerdo imborrable que es de cómo estaba la Bombonera ese día. La vi como nunca en mi vida, no sólo por el resultado final, si no porque dio un empujón para que el equipo haga el segundo gol».

«Cuando entró Martín fue increíble lo que se vivió… Yo estaba en el banco y lo veía sin poder creerlo. Cuando finalmente Martín está en cancha, hubo cuatro o cinco córners seguidos para Boca y la gente tiró abajo La Bombonera, literalmente la tiró abajo…»

«Después vino el penal y hay una anécdota muy graciosa. Al momento que le hacen el penal a Seba Battaglia, Banchi se da vuelta y me sale a buscar a mí que estaba calentando. «Hace el penal y entrás vos», me dijo. Román hizo el penal y yo entro por el Chelo de volante por derecha, casi de doble cinco con Traverso».

«Cuando Martín hace el tercer gol yo estoy atrás de él pidiendole la pelota… Pero, sobre todo, disfrutando de ese momento mágico que disfrutamos todos».

«El festejo fue increíble, en el vestuario y en el colectivo volviendo al hotel cantando. Nos movíamos muy despacio porque nos acompañaba la gente alrededor. Yo vivía en Casa Amarilla todavía, en la pensión, y el micro frenó ahí para que me bajara: la gente me llevaba en andas mientras yo intentaba entrar a la pensión. Haber estado ahí fue increíble».

Escuchá #Boca2000: El Día de la Paternidad

Por @lucasg91

Cuando Juan Román Riquelme presentó a Miguel Ángel Russo, más allá de su pasado glorioso e imborrable, se presentaron algunas dudas: ¿cómo estaba Miguel, tras flojos pasos por Alianza Lima y Cerro Porteño, para el fútbol argentino moderno? La imagen del ex volante central festejando con sus jugadores un nuevo título lo dice todo.

Russo agarró el equipo tras la salida de Gustavo Alfaro y en seguida planteó un esquema diferente a su antecesor: Boca se paró más adelante, apostando a ser más agresivo y a, en caso de ponerse en ventaja, buscar el segundo inmediatamente. Recuperó una voracidad ofensiva que parece caerles bárbaro a los jugadores.

En lo individual, tomó decisiones pesadas:  la principal fue sacar a Ramón Ábila para poner a un Franco Soldano menos goleador pero mucho más voluntarioso. También eligió a Jordan Campuzano por sobre Iván Marcone, fetiche de Alfaro, y el colombiano fue una de las figuras en el semestre. Hubo tres jugadores que levantaron muchísimo su nivel individual con Russo: Frank Fabra, Sebastián Villa y Carlos Tevez. Piezas claves del título.

Miguel Ángel Russo consiguió su segundo título en Boca con este torneo 2019/20 a apenas meses de su desembarco en Boca. Ojalá en el futuro se mantenga su característica sonrisa.

Por @lucasg91

En los últimos cinco años, Boca ganó tres ligas argentinas (todas de formato anual) y dos Copas nacionales (Copa Argentina y Supercopa, ambas a Central). Llegó a estar más de 600 días puntero durante el bicampeonato 17/18 y quebró dos marcas históricas para el club: el mejor arranque de un torneo, con ocho victorias al hilo; y la valla invicta más duradera, con Esteban Andrada en este semestre. En el plano internacional, disputó cinco certamenes y fue protagonista en cuatro: llegó a dos semifinales y una final de Copa Libertadores y a una semifinal de Copa Sudamericana. Eliminó a campeones de Copa como Palmeiras, Cruzeiro, Nacional y Liga de Quito (3-0 en la altura); y sumó triunfos en Brasil (Paranaense), Paraguay (Cerro Porteño), Uruguay (Wanderers) y Chile (Palestino). Boca se llenó de futbolistas de pasado o presente de selección:

Argentina: Agustín Orion, Esteban Andrada, Daniel Díaz, Gino Peruzzi, Emmanuel Más, Julio Buffarini, Iván Marcone, Fernando Gago, Pablo Pérez, Alexis Mac Allister, Eduardo Salvio, Carlos Tevez, Mauro Zárate, Darío Benedetto, Cristian Pavón.
Colombia: Frank Fabra, Wilmar Barrios, Jorman Campuzano, Sebastián Pérez, Edwin Cardona, Sebastián Villa.
Uruguay: Nicolás Lodeiro, Nahitán Nández y Rodrigo Bentancur
Italia: Daniel Osvaldo y Daniele de Rossi.
Paraguay: Junior Alonso.
Chile: José Fuenzalida.

En los últimos cinco años, también, Boca perdió cinco mano a mano con River: Sudamericana 14, Libertadores 15 (con escritorio), Supercopa 18, Libertadores 18 (sin escritorio) y Libertadores 19. Tras diez años de invicto, perdió no una sino tres veces en la Bombonera contra el rival de toda la vida. Cayó también contra Independiente del Valle en la Copa 16, perdiendo por primera vez en la historia moderna los dos partidos de la serie a pesar de definir en la Bombonera y de tener dos meses de preparación. Pasó un papelón histórico en la Supercopa 16 contra San Lorenzo, donde perdió 4-0 en Córdoba. Dos DTs se fueron, entre ellos un Guillermo Barros Schelotto que ha hecho méritos para estar en cualquier top ten de ídolos del club, y renovó el plantel sin parar: no queda nadie en el plantel de las eliminaciones ante River del 2014 y 2015; apenas Tevez sigue desde la caída contra Independiente del Valle; y sólo dos jugadores que disputaron desde el inicio la final en Madrid de 2018 son habituales titulares hoy (Andrada y Carlos Izquierdoz).

Boca está sumido en una dicotomía como nunca en su historia: lejísimos de atravesar una crisis futbolística encara un proceso de frustración inédito. Nadie podrá hablar de «las malas», aunque el sentir del hincha es posiblemente el más doloroso del que se tenga memoria. La principal razón de este sinsabor, aunque cale en el alma admitirlo, es River: el Xeneize se topó con el mejor momento de la historia del rival de toda la vida y, a diferencia de lo que se dio a la inversa a inicios de los 2000, se enfrentó en cuanto torneo pudo contra Marcelo Gallardo, sus dirigidos e, imposible sacarlo del análisis, la diferencia de peso en Conmebol.

Este 2019 cerrará con un proceso electoral en Boca, donde habrá un cambio de mando y Daniel Angelici dejará el club después de un ciclo marcado por los golpes al orgullo. El nuevo presidente se encontrará con un Boca protagonista, con recursos y con proyección, pero sumido en una maraña de histerias y de exigencias. Malas noticias: no habrá atajos. Entender la realidad actual de Boca, con sus blancos y sus negros, y luego actuar en consecuencia con calma y serenidad es la manera de construir un proyecto que, posiblemente en no corto plazo, logre volver a inflar el pecho de la mejor hinchada del mundo.

Por @lucasg91

Sin el romanticismo de Daniele De Rossi, sin el pasado europeo de Eduardo Salvio, sin la particularidad venezolana de Jan Hurtado y hasta sin la cercanía de Alexis MacAllister. Franco Soldano es el refuerzo perfil bajo de este Boca de Alfaro. Su llegada es a voz baja, sin generar flashes. Pero sin embargo, tras una vida conectada a Boca en varios momentos, sueña con dejar su marca.

Cordobés, de chico ya era hincha de Boca y sí, obviamente, tiene a Martín Palermo como ídolo. Con condiciones, llevó su calidad de fanático a otro nivel: realizó una prueba en el club y quedó, pero prefirió en aquel momento permanecer cerca de sus afectos y no venir a Casa Amarila. La historia pondría las cosas en su lugar…

Comenzó su carrera profesional en Unión de Sunchales: con apenas 15 años, Rubén Forestello ya lo hizo sumar minutos en el Torneo Federal. Su ascenso fue rápido y, después de convertir 22 goles en un año, llegó a otro Unión, el de Santa Fe, para meterse en el futbol grande.

Su temporada de destaque fue la 2017/18, justo en la que Boca fue bicampeón. Convirtió 11 goles, demostró que tiene un cabezazo temible y despertó el interés europeo: seis meses después, emigró al Olympiacos de Grecia. No tuvo un buen paso por la península del Egeo, donde jugó apenas nueve partidos convirtiendo un gol, y retornará al país buscando continuidad ni más ni menos que en Boca.

Soldano, a pesar de su perfil bajo, puede ofrecer algo que Boca quizá haya perdido con la salida de Darío Benedetto: un nueve dinámico, de juego, que se tire a las bandas y que se anime a pivotear con el resto de los jugadores. Salvando las distancias, se emparenta más con esas cualidades del Pipa que con las de Ramón Ábila, un delantero de área, o de Jan Hurtado, un punta que aprovecha los espacios y la velocidad. Donde considerablemente marcará diferencias tanto con sus actuales compañeros como con predecesores, es en el cabezazo: las estadísticas de la Superliga, antes de que emigrara, lo daban como el mayor cabeceador del torneo doméstico.

Las vueltas de la vida llevaron al niño cordobés hincha de Boca a llegar como jugador al club después de desechar la posibilidad de entrar en Inferiores. Tras una llegada con perfil bajo, el propio Soldano determinará qué lugar en la historia terminará ocupando en Brandsen 805.

Por @lucasg91

Que el pasado acabe
y a su fin que llegue
plantando la jeta, hoy…
Si Nike es la cultura,
Nike es tu cultura,
Nike es la cultura hoy…
Nike es la Cultura – Indio Solari y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado

Revolución Nike

Lo acusan de «empresario» y para él, aún hoy en política, eso es un elogio. Mauricio Macri comenzó su gestión en Boca con la ecuación básica del managment en la cabeza: maximizar ganancias, minimizar costos. Tomó un club recién asomaba la cabeza después de una década del ’80 furibunda, con clausuras de cancha y pedidos de quiebra incluidos, y decidió llevarlo al modelo de gestión del fútbol europeo. «El nuevo Boca vale mucho más», le dijo Mauricio a la gente de Nike en la primera reunión que mantuvo por el patrocinio de la camiseta del Xeneize. ¿Cuánto más iba a valer ese Boca?

Si la contratación de Carlos Bianchi (en desmedro de Daniel Passarella) fue la piedra basal de la parte futbolística del Boca de Macri, sin lugar a dudas el contrato con Nike fue la columna vertebral de su estrategia de negocios para el club. Fue la negociación que cambió de raíz no sólo a Boca, sino a todo el fútbol argentino: Nike firmó por 20 millones de dólares para cinco años, en épocas de 1 a 1. «La decisión estratégica con Nike fue fundamental. Se unieron una marca muy fuerte con un Boca que tiene una simbología también muy fuerte: tenemos el mejor contrato de América Latina«, explicaba Mauricio en 1997, luego de aquel contrato récord. La empresa estadounidense venía con una actitud agresiva hacia el fútbol a nivel global: en el mismo año, le firmó al brasileño Ronaldo un contrato de por vida, ni más ni menos. La revolución del marketing en el fútbol era mundial y Boca no se quedaba afuera.

Desde lo económico, el éxito fue rotundo: Boca pasó de cobrar alrededor de 900 mil dólares por año con Olan; a cuatro millones con Nike. Desde lo cultural, la penetración fue total: del viejo «gorro, bandera y vincha» se pasó a una multiplicidad enorme de productos y servicios con el logo de Boca. Ya de por sí, la camiseta se masificó: basta con ver fotos de la tribuna, en los ’80, con mayoría de camisas y ropa casual; a finales de la década de los ’90, con camisetas titulares y hasta suplentes en la piel de los hinchas.

Boca y Nike - Timeline

La explosión del merchandising de la mano de Nike continúa hasta el presente, con un Boca posicionado como marca global. Pasaron giras, productos, hoteles, Museo… Boca replicó de la mano de Macri el modelo de gestión europeo, con una búsqueda frenética de ingresos incluso dejando de lado valores tradicionales de la institución. Nike es la cultura, y la cultura del merchandising llegó a Boca (y a todo el fútbol mundial) para quedarse.

Disrupción

Nike cambió a Boca para siempre desde el punto de vista de la gestión, pero también en su uniforme y en su apariencia. A la camiseta se la llevó a la masividad pero también a la ciencia: «dri-fit», el nuevo concepto de la empresa estadounidense, con telas anti transpiración, con franjas que se estiran, con modelos pegados al cuerpo imposibles de usar por un hincha con panza. Pero si en lo técnico fue revolucionaro, lo de Nike con el diseño rozó lo escandaloso: Boca se volvió un desfile de modelos y colores año a año.

La primera polémica llegó temprano: en 1997, un tal Diego Maradona coqueteaba con su regreso al club (que finalmente se concretaría) y fue justamente la relación con Nike uno de los puntos álgidos en las negociaciones: «Tengo que hacer el amor con Claudia y decir ‘Nike’ más o menos…», se quejaba un Diego que por ese entonces era auspiciado con Puma. Los choques fueron más ásperos todavía cuando la empresa estadounidense lanzó la nueva camiseta de Boca con una delgada línea blanca entre el azul y el amarillo tradicional. Entre discusiones y manuales de estilos, Macri sentenció con una frase que servirá para los años venideros: «En este mundo del marketing las cosas están cada vez más rígidas: los contratos son cada vez más gordos y cada vez más claros».

Camisetas 1 - Época Dorada

La llegada de Carlos Bianchi y la avalancha de títulos profundizó el marketing de Boca y claro, la relación con Nike se prolongó, con renovaciones de contratos menos millonarias que en el inicio (el 1 a 1 quedó atrás) pero siempre a la cabeza del mercado argentino. Para vestir los gloriosos equipos del ’98 al 2003, Nike apostó por modelos más clásicos, con los colores de siempre más allá de algunos cambios de tonalidad. La innovación, siempre presente, esta vez vino por otro lado: las camisetas suplentes comenzaron a ser más jugadas, con grises, blancos, rayas y demás; y a ganar en notoriedad. Un preludio de lo que vendría.

En el Xentenario, Nike volvió a imponerse como el main sponsor por excelencia del club: reversionó viejas camisetas causando impacto nuevamente, con ediciones limitadas que se agotaron. Incluso, la empresa hasta emuló la famosa remera del ’81, propiedad intelectual de Adidas… Más allá del rigor histórico, otra vez Nike decidió no esquivar las polémicas: en los amistosos preparatorios del verano de 2005, Boca salió a jugar contra Racing con una camiseta azul y amarilla pero en forma de banda, idéntico al template de River. «Argentina, en pie de guerra», tituló el diario español Mundo Deportivo, dando cuenta de la escalada de la controversia causada por el modelo. Macri, nuevamente, defendió a su ladero: «Esta camiseta nos va a hacer enamorarnos todavía más de Boca. Quiero que el hincha aprenda más de la historia del club«.

Camisetas 2 - Xentenario

Camiseta a rayas en 2007, dorada y con los títulos en 2008, clásica pero con el logo de LG blanco y rojo (o bordó, como dijo Jorge Ameal) en el pecho… Nike siguió reversionando la casaca xeneize y cada vez con más continuidad. La llegada de Daniel Angelici a Brandsen 805, una nueva renegociación de contratos y las presiones del marketing (en conjunto con la pasividad dirigencial) hicieron que Nike y Boca abrieran una nueva etapa: la era de la polémica, donde Boca se vistió de violeta, de rosa y de verde flúo. «En el verano proponemos cosas diferentes y jugadas: damos que hablar. La camiseta violeta de Boca se agotó, se aceptó el cambio más allá de todo ¿De dónde surgió el violeta? Es un derivado de colores, no tiene mucha explicación… Al hincha de Boca le gusta que lo sorprendan y quieren ver cosas diferentes», explicó la por entonces gerente de Comunicación de Nike en el Cono Sur, Diana Schenone, en MuyBoca Radio en 2013: la violeta había quedado atrás y se preparaba la rosa. «Boca y Nike se animarán a colores diferentes que darán de hablar. El club decide cuando se usa la camiseta, eso desde Nike eso lo respetamos. Y el azul y oro no lo negamos: le hacemos honor a esos colores en todo el año», explicaba Schenone, exponiendo el nuevo vínculo de la empresa con el club: probar, sorprender, impactar. La tradición, a un costado.

La enorme polémica que produjeron estas camisetas, en la que desde Antonio Rattín hasta Diego Maradona -pasando por ni más ni menos que Juan Román Riquelme (todavía en actividad en el club)- levantaron la voz por el cambio de colores, terminó finalmente cambiando de vuelta el estilo Nike. Otra vez, en los últimos años, la empresa se volcó a diseños tradicionales, incluyendo como mucho el blanco en uniformes suplentes. Las titulares, de hecho, casi que se repitieron, con detalles mínimos de diferencia. El futuro de Nike y Boca es incierto, y más todavía las posibles variantes de la azul y oro.

Camisetas 3 - Polémicas

¿Por qué Nike?

Está claro que los 20 millones de dólares fueron los principales motivos del arribo de Nike a Boca, pero también hay otro concepto del marketing moderno que pesó a la hora de firmar con los estadounidenses y renovar de manera periódica: «penetración en el mercado». La camiseta de Boca, como se dijo, pasó a estar al alcance de la mano de cualquiera (no tanto del bolsillo) ya sea en Capital Federal como en cualquier punto del país. Y la puesta en venta alcanzó niveles globales, con Boca posicionándose como marca también en el exterior y llegando incluso a locales europeos.

A través del patrocinio de Nike, a Boca llegaron Gatorade, las giras internacionales, las campañas publicitarias masivas: el anuncio de la Bombonera hablándole a los jugadores, en el 2012, fue la personificación del rol de main sponsor al que llegó la marca del «Just Do It» tras años de fidelidad. Nike llevó a Boca al escalafón de las primeras marcas mundiales por exposición, calidad en su vestimenta y variedad en sus diseños. ¿Y el costo?

Las críticas a Nike fueron más allá de las polémicas por la defensa de la identidad o los precios cada vez más prohibitivos de la indumentaria (más que otras marcas deportivas): el contrato de la empresa con Boca nunca estuvo disponible para su revisión en la Asamblea de Representantes de Socios, a pesar de los pedidos de la oposición. Pese a los cambios dirigenciales (Macri, Pedro Pompilio, Ameal y Angelici estuvieron como presidentes), el detalle del contrato más importante de la historia del club siempre fue un secreto bajo siete llaves.

El final es en donde partí

Si todo el camino de Boca y Nike ha sido a pura exposición y con polémica, el ¿final? tampoco va a ser la excepción. Con Angelici al poder y luego de varias controversias y renegociaciones, el Xeneize finalmente sacó un inédito comunicado prácticamente llamando a una licitación para vestir al club más grande de América: «El Club Atlético Boca Juniors informa que en el día de la fecha ha convocado a empresas de indumentaria deportiva de primer nivel (…) a iniciar conversaciones para avanzar en un eventual acuerdo de patrocinio y sponsoreo de distintas disciplinas del Club».

¿Qué llevo a Boca a dar este osado paso? ¿Será realmente el capítulo final de esta simbiosis? «No tengo dudas de que esta es una maniobra de Boca para presionar. Nike, igualmente, puede igualar la oferta y quedarse con el contrato: tiene la prioridad», explicó Dorian, CEO del sitio La Casaca, especializado en camisetas y sus historias. «Es muy difícil sacarse de la cabeza que Boca es Nike y que Nike es Boca. Nike siempre fue eso desde que ingresó al país: Boca fue y es su mayor estandarte, son dos marcas que no se pueden separar», añadió.

¿Posibles alternativas? «Si vestís a Boca, tenés que poner camisetas en todo el país y en el exterior seguramente también. Necesitás una red comercial importante: Nike la tiene, Adidas, Puma… Pero el resto no la tiene en esa misma medida«, amplió Dorian, dando una pauta de lo que serían posibles negociaciones con otras marcas.

Boca seguirá insistiendo en renegociar acuerdos, en búsqueda de mejores ingresos para el club y analizando alternativas en su camiseta. Nike, con más de 20 años en azul y oro, intentará mantener su bandera insignia en Argentina y prácticamente en América del Sur. El tiempo dirá si esta es otra polémica más o, finalmente, la última página del cuento millonario de la buena pipa.

Por @lucasg91

JOYA, NUNCA TAXI

-Esteban Andrada: ni el error en la final contra Tigre lo dejó afuera de los mejores del semestre. Mantuvo la valla invicta en 13 oportunidades y respondió tanto en partidos con mucho trabajo como en ataques rivales puntuales. También colaboró con su juego de piernas. De Selección, va a la Copa América.

-Lisandro López: el refuerzo que mejor se acopló. Sólido atrás aunque con algunas salidas en falso, Licha se hizo notar con su aporte goleador: cuatro gritos en el semestre para el viejo pupilo de Alfaro. Consolidado.

-Julio Buffarini: cerró 2018 en buena forma y confirmó este año con más continuidad. Rabona a San Lorenzo incluida, se adueñó de la banda derecha con mucho ímpetu, disimulando alguna que otra falla técnica y táctica.

-Emmanuel Reynoso: una apuesta de Alfaro que salió bárbaro. En la segunda mitad de 2018 había jugado sólo cuatro partidos: este año, ya lleva 21. Con él en cancha Boca hizo 41 goles, mientras que desde su lesión ante Godoy Cruz sólo convirtió uno en cinco encuentros.

GASOLEROS

-Emanuel Más: sin brillar, ganó continuidad y no pasó sofocones. Le falta sorpresa en ataque, pero aporta juego aéreo y es ordenado a la hora de defender. Aprobado.

-Mauro Zárate: un arranque a todo ritmo que le valió ser titular, cambiando la opinión del DT. Recursos para definir, asistencias y también pelota parada. Se desinfló mucho al final y le costó la superposición con Carlitos.

-Carlos Tevez: un semestre movido para el Apache (y van…). Emblema del club, Alfaro lo elogió apenas asumió y devolvió la fe en él. Le costó en el arranque pese al gol contra Defensa y Justicia; a diferencia del resto de los delanteros, cerró en mejor forma. Va por un broche de oro para su carrera.

-Sebastián Villa: enorme partido contra Rosario Central en la Supercopa. Falló mucho en la Copa de la Superliga. Más veloz que nunca, fue constante recambio para Alfaro. ¿Podrá consolidarse con más continuidad?

QUEDARON A PATA

-Carlos Izquierdoz: el Cali llegó a mediados de 2018 para ser caudillo y, un año después, su futuro es una incógnita. Tuvo una mala final ante River y no pudo recuperarse. Convirtió el penal decisivo contra Central, pero ni así sumó confianza. ¿Podrá volver a ser?

-Frank Fabra: de convocado al Mundial a no ser considerado por el DT. La rotura de ligamentos cruzados previo a Rusia 2018 le pasó una factura enorme al colombiano, que todavía no volvió a su forma ideal. Si se pone a punto, es un jugador diferente.

-Cristian Pavón: otro al que Rusia 2018 lo devolvió devaluado. No perdió la colaboración en defensa ni la constante molestia a la defensa rival, pero nunca logró pesar en ataque como en épocas anteriores. Después de cuatro años en el club, ¿ciclo cumplido?

-Darío Benedetto: el Pipa en su peor racha desde su llegada a Boca. El delantero que alcanzó números de Palermo sufre el no poder convertir y la final contra Tigre fue el súmmum, con dos tiros en los palos. Dale, Pipa, vos podés.

Por @lucasg91

«El domingo a lo Boca», soltó Gustavo Alfaro al finalizar una práctica cerca de los hinchas que presenciaron el entrenamiento en Casa Amarilla. Por el domingo se refirió a este Boca – Tigre, a esta inédita final de la Copa de la Superliga que se disputará en Córdoba este fin de semana. Y por «a lo Boca» expresó un conjunto de valores y estilos que lleva intrínseca la idiosincracia de este club: la garra, la actitud, la tenacidad. De todo eso puede dar fe Nicolás Capaldo: el pibe, después de años de pelearla, será titular en una final con la camiseta de sus amores.

Pampeano, Capaldo llegó a Boca a los 16 años, en 2014, proveniente de Deportivo Mac Allister: sí, el club es manejado por el Colo, actual dirigente político de Cambiemos. De ese proyecto salieron jugadores ex Boca como Franco Cángele, Fernando Evangelista, Agustín García Basso o Cristian Álvarez. Se sumó a la Séptima división, por ese entonces dirigida por Víctor Marchesini, y llamó la atención del DT y también de sus colaboradores pero no sólo por su capacidad: el esfuerzo que puso Nicolás para llegar a Primera es una de las cosas más valorables de su personalidad.

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«Tiene una actitud distinta al resto, es extraordinario. Supera todas las barreras: no tiene tantas condiciones técnicas, pero desde que llegó al club trabajó para mejorarlas. Cometía errores en la entrega de la pelota, no tenía técnica, y lo laburó hasta mejorarlo ostensiblemente«, nos cuenta casi conmovido un colaborador de aquella Séptima división que vio surgir a Capaldo. «Es bien Boca, Nico Capaldo es Boca, es el típico jugador que estamos buscando y que le gusta a la gente. Llega a pelotas que los demás no llegan, cada bocha la pelea a muerte. A mí Nico Capaldo me emociona«, le afirma a MuyBoca, y crean que se comprueba con el tono de voz.

Capaldo fue creciendo y subiendo categorías, pero siempre mantuvo su vigor y su presencia. «Lo conocí antes de ir a un torneo en México: lo puse de titular y fue de los mejores. Jugó todo el año, salimos campeones con él, era una gran categoría que lo ayudó mucho a él», le cuenta a MuyBoca Sergio Saturno, su entrenador en Quinta. «Es aguerrido, marca y se entrega por completo. Tiene muy buen juego aéreo y, sobre todo, es un muy buen pibe», explica y, nuevamente, deja entrever esa personalidad y predisposición que ha enamorado a tantos técnicos a lo largo de su recorrido.

Firmó contrato en 2017 y el ascenso de Nicolás llegó hasta un multicampeón Xeneize: Capaldo fue el volante central de Rolando Schiavi en la Reserva y, ni más ni menos, también el capitán elegido por el Flaco. Fue justamente el ex defensor quien lo reversionó en su juego: dejó de limitarlo a hacer la banda para colocarlo pura y exclusivamente en el centro, y el pampeano respondió con despliegue y dinámica desde una zona neurálgica.

BUENOS AIRES, ARGENTINA - MAY 12: Nicolas Capaldo of Boca Juniors fights for the ball with Braian Cufre of Velez Sarsfield during a first leg quarter final match between Velez and Boca Jrs. as part of Copa de la Superliga 2019  at Jose Amalfitani Stadium on May 12, 2019 in Buenos Aires, Argentina. (Photo by Marcelo Endelli/Getty Images)

En 2019 le llegó su turno de saltar a Primera. Ya con 20 años, Capaldo fue citado por Gustavo Alfaro para realizar su primera pretemporada con el plantel profesional, junto con Marcelo Weigandt, Agustín Obando y Mateo Retegui (hoy en Estudiantes). El DT, recién llegado al club, hasta se animó a elogiarlo en sus primeros encuentros: «Voy trabajando con todos los chicos y me sorprendieron gratamente, si están en Boca cosas deben tener. Capaldo viene entrenando bien, se destaca en la Reserva y es capitán: Schiavi por algo le dio la cinta«, contó Alfaro en una de sus primeras conferencias.

A las palabras no se las llevó el viento y Nico tuvo minutos en la Primera: jugó por primera vez en un amistoso de verano contra Unión de Santa Fe y, en Superliga, tuvo su debut oficial en los últimos minutos del 1-0 a Defensa y Justicia. La Copa de la Superliga le dió más campo todavía: fue titular ante Godoy Cruz en Mendoza (2-1) y frente a Vélez en Liniers (0-0). Fueron, en total, 148 minutos oficiales para un pibe que ahora sueña con su primera final profesional en el club.

«Soy hincha y vine un par de veces a la Bombonera como fanático con mi viejo. Trabajo para lograr jugar en este club», dijo Capaldo cuando todavía se encontraba en Reserva. El trabajo, tan reconocido por sus ex entrenadores, ha dado sus frutos y hoy Nicolás se prepara para la final contra Tigre. Para jugarla a lo Boca.

Por @lucasg91