Con un ‘9’ de jerarquía que nunca llegó y un Orsini que sufrió varias lesiones desde su arribo al Xeneize, el apellido Vázquez cobró más importancia de la que ya traía tras su destacado paso en la Reserva de Boca Juniors. El delantero que debutó en diciembre del 2020 ha tenido en este último semestre del año su destape en las redes.

El 21 de agosto convirtió su primer gol en Primera y lo hizo nada más y nada menos que ante Patronato, el equipo que lo formó. Desde entonces convirtió en cinco oportunidades más, siendo el último, ante Argentinos Juniors, el único fuera del campeonato local y tal vez el más importante de su corta carrera al valer el pase a la final de la Copa Argentina.

Los números fríos hablan de seis goles en 24 partidos para Vázquez, es decir un gol cada cuatro partidos. Pero si profundizamos a goles por minutos la estadística mejora: el juvenil delantero disputó 1235 minutos en Boca, lo que da un promedio de un gol cada 205 minutos. Traducido: un gol cada dos partidos y 25 minutos.

Otro dato que se anexa a su estadística como goleador es que Luis Vazquez no hace goles de «relleno»: marcó el del triunfo ante Patronato, empate parcial ante Rosario Central, el 3-1 ante Lanus, el 2-0 con Huracán, el 2-1 con Godoy Cruz y el del pase a la final contra Argentinos Juniors. Todos sus goles le valieron tres puntos a Boca.

Boca buscó el ‘9’ por cielo y tierra pero parece que finalmente lo tenía abajo. Vázquez, a sus 20 años, mostró condiciones para confiar en él y en momentos claves de la Copa Argentina y el Torneo Local no se achica.

 

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Nunca un Superclásico es un partido más pero el de este fin de semana se destaca por varios factores. Será el primero de Battaglia como entrenador, héroe de muchos como jugador que ahora tendrá que afrontarlo desde el costado de la cancha. Y también será el primer partido con público después de dieciocho meses de pandemia, a punto tal que muchos jóvenes jugarán sus primeros minutos con gente en la tribuna.

En ese contexto, el entrenador Xeneize debe definir el equipo. Battaglia tiene ocho fijas: Rossi, Advincula, Izquierdoz, Rojo, Fabra, Campuzano, Almendra y Orsini. Dos de las tres dudas presentan la dicotomía: ¿el momento de los pibes o la experiencia de los veteranos para esta clase de partido caliente? ¿Qué elegirá el entrenador de Boca?

La primera duda, yendo de atrás para adelante, se presenta en el mediocampo. El puesto de ‘8’ parece estar vacante tras el casting de los primeros partidos del ciclo Battaglia. Arrancó Medina, jugó el Pulpo González, incluso hasta Juan Ramírez y en los últimos partidos el juvenil Rodrigo Montes comenzó a tener rodaje. Hoy las opciones parecen ser Medina, Montes o el Pulpo. Los tres llegan al área, Medina y Montes ya convirtieron a pesar de sus pocos partidos y González lo hizo ante Mineiro (anulados por el VAR); los juveniles aportan una dinámica propia de la edad pero el Pulpo tiene la experiencia y el roce de los partidos calientes. Esto último inclinaría la balanza por el ex Lanús.

Más adelante en el campo se presenta la otra incógnita: el puesto de enlace. La opinión general pide más minutos para Molinas y el pibe se los merece: ha tenido vital importancia en varios de los últimos goles de Boca, aporta frescura y junta pases cada vez que está en cancha. Parece que no le pesa la responsabilidad. Pero Battaglia apostaría a la jerarquía de Cardona. El colombiano no necesita noventa minutos al más alto nivel, un pase o una pelota parada le alcanzan para romper cualquier partido, e incluso sabe que lo que es meter un gol de tiro libre en el Monumental.

Por distintas razonas, Boca lleva un proceso donde los juveniles suman minutos en la Primera, pero en otro partido importante, como lo fue el primer mano a mano de eliminación ante Patronato, Battaglia optó por la experiencia de los grandes. Sebastián sabe mejor que nadie lo que es ser un pibe y jugar partidos determinantes en Boca.

El delantero central de Boca es un tema recurrente en cada mercado de pases en la gestión de Riquelme y el Consejo de fútbol. De nombres rutilantes como Edinson Cavani o, en menos escala, Paolo Guerrero o jugadores del momento como Miguel Borja o Roger Martínez, la lista de apellidos en carpeta es numerosa pero a días del comienzo del semestre ninguno de ellos entrena en Ezeiza con el resto del plantel.

Miguel Russo afrontará el reinicio de la Copa Libertadores sin Carlos Tevez, el centro delantero titular del pasado torneo, y sin Franco Soldano, la primera opción de recambio, pero con la incorporación de Nicolás Orsini y Norberto Briasco. Este último parece tener todos los boletos para jugar de ‘9’ en el comienzo de la competencia.

“Briasco se siente cómodo jugando en esa posición”, expresó el entrenador en la última conferencia de prensa. El ex Huracán fue el elegido en los amistosos y, por lo poco que se pudo ver, cumplió: anotó un gol y también dio una asistencia. Lejos de la jerarquía de Tevez, Briasco va a aportar otra intensidad en la presión y posiblemente pueda ser un socio acorde para la velocidad de Villa y Pavón. Si bien el propio Norberto había expresado que le gustaba más jugar por la banda y ahí fue donde se destacó en el Globo, ante la necesidad Xeneize será el nueve por la Copa.

Briasco no es un goleador, sus números lo definen: en Huracán anotó 9 goles en 87 partidos, un promedio de un gol cada nueve partidos aproximadamente. El otro refuerzo, Nicolás Orsini, tiene un físico más de delantero central pero sus números tampoco son los de un goleador nato: en Lanús viene de tener su mejor faceta anotadora con 13 goles en 59 partidos.

El mercado de pases todavía no cierra, pero si la lista de buena fe de la Libertadores. Boca podría sumar algún otro delantero de área pero no podría utilizarlo ante Atlético Mineiro. Briasco u Orsini son las opciones, ¿quién juega?

Datos estadísticos: Transfermarkt.com.

 

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El conjunto Xeneize afronta un mercado de pases distinto a todos los anteriores bajo la gestión Riquelme. La numerosa cantidad de bajas, entre ellas la salida del ídolo y capitán Tevez, obliga a Boca a reforzarse en un número similar. Todo esto en medio de la competencia continental que siempre es el principal objetivo para el club. ¿Qué perdió y qué ganó el equipo de Russo en lo que va de este mercado agitado?

Las salidas marcan un fin de ciclo

El equipo xeneize tendrá una numerosa cantidad de bajas para iniciar el segundo semestre de la temporada 2021. De atrás para adelante Boca perdió a su arquero titular Esteban Andrada, más allá de las complicaciones de su traspaso; los tres laterales derechos, Julio Buffarini, Leonardo Jara y Nicolás Capaldo; Emanuel Mas, el lateral izquierdo de recambio; el referente y goleador Carlos Tevez; Mauro Zárate, una opción de peso para el ataque, y el siempre bien ponderado por el CT, Franco Soldano.

En principio son ocho bajas. Todavía hay varios rumores alrededor de jugadores que parecen no tener mucho futuro en Boca. De las siete salidas, sólo dos le dejaron rédito económico a la institución: las ventas de Andrada y Capaldo suman cerca de 10 millones de dólares de ingreso a las arcas xeneizes. A su vez no se puede dejar pasar por alto que los contratos de Tevez y Zárate representaban una parte importante del presupuesto.

Los ocho jugadores que dejaron la institución, con mayor o menor importancia, formaron parte relevante del ciclo Russo. Serán ocho jugadores menos en una lista de Copa Libertadores que no es la más numerosa y que sólo podrá tener cinco incorporaciones para los octavos de final.

Esperando los refuerzos de jerarquía

En cuanto a ingresos, Boca aseguró antes del inicio de la pretemporada a sus cuatro caras nuevas. Marcelo Weigandt regresó antes de tiempo de su préstamo y hoy es el único lateral derecho con experiencia en el plantel; Esteban Rolón concretó una negociación que había tenido sus primeros capítulos en el mercado anterior; y Norberto Briasco y Nicolás Orsini aparecen como opciones del fútbol local para la ofensiva xeneize.

Riquelme y compañía trabajan para cerrar las incorporaciones que rompan el mercado. Luis Advíncula, lateral derecho de la selección peruana, parece tener todo acordado para sumarse a Boca. Nicolás Gaitán aparece como una opción importante que tiene el pase en su poder. El Ex Benfica tendría la oferta sobre la mesa y será sólo una decisión personal su regreso al club. Roger Martínez y Franco Di Santo son los dos apuntados para la parte ofensiva. Ambas negociaciones son complicadas, Boca tendrá que arreglar las salidas del América y San Lorenzo, respectivamente, además de negociar contratos elevados con ambos jugadores.

De concretarse todo, Boca tendrá ocho caras nuevas y ahí será el momento del cuerpo técnico. Miguel Russo deberá decidir quiénes serán los cinco que ingresen para Octavos de Copa Libertadores. Además de encargarse de formar un buen equipo para seguir siendo protagonista en todas las competencias que participa.

 

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La vuelta del fútbol tras el parate por la cuarentena a mediados del 2020 trajo como novedad la ausencia de Agustín Almendra. El volante central, mal asesorado, había decidido dejar de entrenar en Boca con el objetivo de forzar una salida hacia el exterior. Pasaron las sanciones económicas y las intimaciones, el clima tenso mermó y la vuelta de Almendra se hizo realidad: después de casi 500 días sin jugar en el Xeneize, el joven de 21 años volvió a vestirse de Azul y Oro.

Almendra fue titular en la caída ante Talleres del pasado 7 de marzo, jugó sólo el primer tiempo y mostró falta de ritmo: su último partido había sido el ¡10 de noviembre de 2019! Russo eligió llevarlo despacio. Lo puso de titular por Copa Argentina ante un rival menor, Defensores de Belgrano, y ahí jugó 56 minutos mostrando una mejor versión. Ya sus últimos dos ingresos fueron todavía más interesantes: tanto en Avellaneda como ante Defensa y Justicia cambió la dinámica del mediocampo en la recta final de ambos partidos.

El joven que acaba de cumplir 21 años el pasado mes de febrero le da otra alternativa a Miguel Russo. Un volante con características distintas a las que ya tenía disponible. Almendra tiene más dinámica y es más vertical a la hora de atacar como no lo es ninguno de los restantes volantes del plantel. Además, en comparación con Varela y Medina, los otros jóvenes del plantel, tiene a su favor tres años en el plantel profesional, 39 partidos oficiales y 2 goles.

A Boca, que no le abundan opciones en el mediocampo con el Pulpo González lesionado, el regreso en buen nivel de Almendra le cae como anillo al dedo. En medio de tantas críticas, Russo se puede colgar la medalla de haber manejado con paciencia la situación, el Consejo evitó perder otro jugador y Almendra está ante la oportunidad de renacer su carrera y cumplir con las expectativas que generó desde joven.

Que Villa es uno de los jugadores más desequilibrantes del fútbol argentino no es ninguna novedad. El colombiano tiene una velocidad muy por encima de la media, sin dudas el jugador más rápido en la Liga Profesional, que aprovecha constantemente para ser la llave que abre varios cerrojos defensivos que le ponen a Boca. Pero en este 2021, además de su desequilibrio individual, le sumó una cuota goleadora poco habitual: en estos tres meses convirtió 4 de sus 10 goles en el Xeneize.

Villa llega al encuentro ante River después de transitar su mejor semana goleadora desde que juega en Boca. El colombiano anotó tres goles en dos partidos. Puso paños fríos a la complicada noche ante Claypole por Copa Argentina y frente a Vélez se despachó con dos grandes definiciones: la primera gambeteando al arquero tras pase de Cardona y la segunda con una maniobra individual definiendo al segundo palo. El extremo plasmó su desequilibrio en la red.

Boca espera y necesita que Villa empiece a mostrar maduración en su juego. Con 24 años y 81 partidos oficiales vestido de azul y amarillo, el cafetero dio señales en este 2021 de mejorar sus números: hasta entonces llevaba seis goles en 71 presentaciones y desde que comenzó el año marcó cuatro en diez. Su gol más destacado en estos dos meses y medio fue el que le anotó a River para igualar 2-2 en la Bombonera por la Copa Diego Maradona.

El desequilibrio siempre estuvo, pero ahora Villa empieza a mostrar una mejoría en su definición. Los tres goles en la última semana son una consecuencia de un cambio notorio en el colombiano que ya había cerrado el 2020 convirtiendo un gol ante Racing por Copa Libertadores en un penal que tenía mucho peso. Si Villa empieza a convertir un mayor porcentaje de las situaciones que crea, Boca tendrá a un delantero de un valor incalculable.

El tercer mercado de pases del Consejo de Fútbol encabezado por Juan Román Riquelme repite la tónica de los anteriores: búsqueda de oportunidades, poco gasto e intención de no desarmar el equipo titular. La llegada de Marcos Rojo, con el contrato en su poder, fue la única alta, luego de que el lateral derecho Felipe Román llegó a hacerse la revisión médica pero no la superó por un problema cardíaco detectado en la misma.

En el rubro bajas Boca no tuvo ventas, solo cesiones. Bajo ese formato la salida de más renombre fue la de Gastón Ávila a préstamo a Rosario Central. El joven defensor que sumó muchos minutos en la Copa Maradona buscará seguir ganando experiencia y evitará quedar tapado por la llegada de Rojo. Además salieron a préstamo los juveniles Enzo Roldán (Unión), Gastón Gerzel (Platense) y Ayrton Sánchez (Central Español de Uruguay).

La tercera ventana de transferencia de la “Gestión Riquelme” confirma un modo de negociar. Boca va en búsqueda de opciones a bajo costo, como la llegada de Marcos Rojo, Javier García o el Pulpo González con la intención de no hacer grandes erogaciones de dinero. En tres mercados, la compra más onerosa fue la de Carlos Zambrano: en enero del 2020 el Xeneize pagó 1.6 millones de dólares al Dinamo de Kiev.

Esto va de la mano con la política de salidas. El Consejo buscó no desarmar el núcleo del equipo de Russo, aunque en mercados anteriores sí se desprendió de varios futbolistas de recambio. En tres ventanas, la salida más rimbombante fue la de Pol Fernández: aunque su permanencia tenía fecha de caducidad, con su partida Boca sufrió una baja importante en medio de la competencia. En cuanto a ventas, sólo Bebelo Reynoso llenó las arcas Xeneizes con su salida a la MLS por alrededor de 5 millones de dólares.

Boca ficha poco, busca jerarquía, pero no siempre obtiene lo necesario. Hace tres mercados que tiene en el radar un ’9’ y todavía no lo puede concretar, mientras que era imperioso traer laterales porque tres de los cuatro actuales del plantel quedarán libres en cuestión de meses (Jara, Buffarini y Más) y no hubo refuerzos. Al mismo tiempo, llega un jugador de jerarquía mundial como Rojo, y se le da continuidad a un equipo y a un entrenador intentando que sea la clave del éxito. Ya con dos títulos en el bolsillo, ¿adónde llegará el barco comandado por Román y el resto del Consejo de Fútbol?

Tanto el cuerpo técnico como el Consejo de Fútbol coincidían en que la banda derecha era uno de los lugares a reforzar. El primer apuntado fue Nahuel Tenaglia, pero la negociación no llegó a buen puerto y quedó descartado una vez que firmó planilla para Talleres en el primer partido de la Copa Liga Profesional. Desde entonces crecieron las acciones de Andrés Felipe Román, un ignoto para el fútbol argentino pero muy conocido por Russo.

A sus 25 años, Román tendrá su primera experiencia fuera de Millonarios, el club que lo vio nacer, y lo hará nada más y nada menos en un Boca que busca un salto de calidad para seguir siendo protagonista en cada competición que disputa. Alberto Gamero, su actual entrenador, destacó que “está para dar el salto y jugar en Boca”, aunque también dejó en claro que “quizás le falten partidos internacionales”.

Desde Colombia definen a Román como un jugador que se destaca por su potencia física, algo que lo hace desequilibrante cada vez que pasa al ataque. En ofensiva destacan su media distancia y su capacidad para pisar el área. En defensa se ve su versión más floja: le cuesta la marca, el retroceso y a veces tiene distracciones que lo dejan expuesto, aunque Gamero subraya que “ha evolucionado mucho en los últimos año” y que “es un jugador de exportación”.

El defensor fue un pedido de Miguel Ángel Russo, quien lo dirigió en el club de Bogotá cuando fue campeón en 2017 del Torneo Finalización y en 2018 de la Superliga de Colombia. Es más, fue el propio DT el que lo hizo debutar y lo afianzó en primera división. Desde entonces, Felipe Román disputó poco más de 80 partidos en los que convirtió 6 goles en el conjunto de Bogotá.

La carrera del lateral derecho colombiano va en curva ascendente. Recientemente llamado a la Selección Nacional cafetera por Reinaldo Rueda y ahora con el pase al fútbol argentino ¿Será la solución para el lateral derecho y el salto de calidad que espera Boca?

En un mercado de pases austero y complicado para todo el fútbol argentino donde los equipos tienen que agudizar su ingenio para reforzar sus plantillas, Boca Juniors contará con la incorporación de dos jugadores mundialistas con la Selección Argentina. Además de Marcos Rojo, el Xeneize tendrá el regreso de Cristian Pavón luego de su préstamo en la MLS como una incorporación muy destacada.

El 2 de junio de 2019 Boca caía ante Tigre por 2-0 en la final de la Copa Superliga en lo que iba a ser el último partido de Pavón en su primer ciclo vestido de azul y oro. ‘Kichan’ ingresó 19 minutos aquella noche con el objetivo de dar vuelta un partido adverso. El cordobés ponía así punto final a una etapa que contó con 128 partidos, 32 goles, 5 títulos y un rendimiento superlativo que lo llevó a conformar la lista de 23 jugadores que representaron a Argentina en el mundial de Rusia 2018.

Su salida a Estados Unidos, al equipo que por ese entonces dirigía Guillermo Barros Schelotto, parecía un préstamo que abría las puertas a una estadía definitiva. En el Galaxy disputó 37 partidos como titular en los que anotó 14 goles y 9 asistencias en los 18 meses que estuvo cedido. Su rendimiento fue óptimo pero el equipo decepcionó, el Mellizo no terminó en el cargo de entrenador y, sumado a la crisis económica causada por el coronavirus, el Galaxy no ejecutó la opción de compra a pesar de negociar hasta el final la posibilidad de quedarse con su pase.

En este 2021 Pavón se puso a las órdenes de Miguel Russo a pesar de que la información destacaba su deseo de emigrar. Pero la situación parece haber dado un giro de 180º. Los cercanos al cuerpo técnico elogian el trabajo que el cordobés está haciendo en pretemporada e incluso el jugador evitó operarse de un sobrehueso en sus tobillos para estar disponible. Pavón en óptimas condiciones es una alternativa más que interesante, e incluso si recupera el nivel previo a Rusia 2018 es titular en cualquier alineación.

Boca recibe con los brazos abiertos a Pavón. Un extremo que puede jugar por ambas bandas, que conoce el club y ya rindió al más alto nivel. Miguel Russo tiene un activo de valor que puede ser titular o un recambio de peso para desnivelar en los extremos.

El cuerpo técnico encabezado por Miguel Russo ya lleva más de 365 días al mando del primer equipo. En un balance netamente resultadista, Boca disputó tres torneos, ganó dos títulos locales y se metió entre los cuatro mejores a nivel continental. El Xeneize estiró su dominio en el plano nacional con seis festejos en los últimos cinco años y se afianzó a nivel continental: alguna vez tendremos que valorar el hecho de estar entre los cuatro mejores de Conmebol por tres años seguidos. Boca es competitivo en todos los frentes.

Saliendo del resultado, este año de Russo nos ha dejado varias confirmaciones:

Izquierdoz, el líder. El Cali no sólo se afianzó como uno de los mejores -o tal vez el mejor- central del fútbol argentino sino que también confirmó su capacidad como referente y líder de grupo. Izquierdoz defendió como pocos la camiseta adentro de la cancha en los 26 partidos que disputó en el ciclo Russo, asumió la responsabilidad en las definiciones por penales ante Inter de Porto Alegre y Banfield y puso la cara y la voz después de la derrota ante Santos. Carlitos tiene quien le cuide bien la cinta.

Las inferiores siguen dando frutos. La doble competencia en un calendario apretado, obligó y permitió a Russo darles minutos a varios juveniles. Capaldo se afianzó dentro del plantel profesional y pide titularidad: disputó 27 encuentros, 14 en el once inicial. Pero también aparecieron Gastón Ávila (no es made in Boca) en la zaga central, Alan Varela en el mediocampo, Agustín Obando tuvo su primer gol profesional y Exequiel Zeballos, la joyita de inferiores. Todos dejaron buenas sensaciones y generaron gran expectativa en cuanto a sus desarrollos.

Tevez está vigente. El comienzo del 2020 no fue un simple verano: ‘El Apache’ volvió post parate por cuarentena y mantuvo el nivel alto que había demostrado a principio del ciclo Russo. Con cinco goles y la misma influencia en el rendimiento ofensivo del Xeneize, Carlitos fue una pieza clave para los resultados que se obtuvieron en este cierre de temporada. Él mismo lo confirmó: «Hay Tevez para rato».

No todo es color de rosas, y también este primer año de Miguel dejó dudas a donde la dirigencia deberá apuntar para dar el salto de calidad:

Las bandas en deuda. Los laterales de Boca no estuvieron a la altura de lo que requería el equipo. Ni Jara ni Buffarini se hicieron dueños de la banda derecha, disputaron 19 y 18 partidos respectivamente, ambos sufrieron a la hora de marcar y no desequilibraron en ataque: cuando jugaba uno se pedía al otro. En la banda izquierda Fabra era claramente el titular pero ante Santos cometió un error que le puede costar muy caro, a punto tal que la final ante Banfield la jugó Mas con la particularidad de que también terminó expulsado. En principio, Boca apunta a reforzar ambos laterales.

¿Para qué están Cardona y Zárate? Son dos de los jugadores con más condiciones individuales dentro del plantel Xeneize. Tan talentosos como irregulares. Importantes en la Copa Maradona y sin minutos en la eliminación en Brasil ante Santos. La situación de Cardona y Zárate es muy llamativa: serían titulares en el resto del fútbol argentino, pero en Boca son parte del equipo alternativo. Entre los dos suman 22 presencias en Copa Maradona con 5 goles y 9 en Libertadores sin festejos. La reestructuración del plantel podría abrirles la posibilidad de sumar más minutos pero deberán estar a la altura.

La situación del ‘9’. Boca cerró la temporada sin tener el delantero central afianzado. Soldano jugó los partidos importantes pero su poca capacidad para convertir lo pone en el centro de la tormenta: apenas un gol en el semestre y dos en el año. Su futuro no está asegurado. Wanchope fue el goleador de la Copa Maradona con seis goles en nueve partidos, pero la salud física endeble hace que no se pueda confiar en él como el delantero titular. Además Russo lo utilizó solamente en 79 minutos en el tramo final de la Libertadores. El Consejo de fútbol buscó ‘9’ desde el primer mercado de pases y parece que seguirá en la búsqueda.