El tercer mercado de pases del Consejo de Fútbol encabezado por Juan Román Riquelme repite la tónica de los anteriores: búsqueda de oportunidades, poco gasto e intención de no desarmar el equipo titular. La llegada de Marcos Rojo, con el contrato en su poder, fue la única alta, luego de que el lateral derecho Felipe Román llegó a hacerse la revisión médica pero no la superó por un problema cardíaco detectado en la misma.

En el rubro bajas Boca no tuvo ventas, solo cesiones. Bajo ese formato la salida de más renombre fue la de Gastón Ávila a préstamo a Rosario Central. El joven defensor que sumó muchos minutos en la Copa Maradona buscará seguir ganando experiencia y evitará quedar tapado por la llegada de Rojo. Además salieron a préstamo los juveniles Enzo Roldán (Unión), Gastón Gerzel (Platense) y Ayrton Sánchez (Central Español de Uruguay).

La tercera ventana de transferencia de la “Gestión Riquelme” confirma un modo de negociar. Boca va en búsqueda de opciones a bajo costo, como la llegada de Marcos Rojo, Javier García o el Pulpo González con la intención de no hacer grandes erogaciones de dinero. En tres mercados, la compra más onerosa fue la de Carlos Zambrano: en enero del 2020 el Xeneize pagó 1.6 millones de dólares al Dinamo de Kiev.

Esto va de la mano con la política de salidas. El Consejo buscó no desarmar el núcleo del equipo de Russo, aunque en mercados anteriores sí se desprendió de varios futbolistas de recambio. En tres ventanas, la salida más rimbombante fue la de Pol Fernández: aunque su permanencia tenía fecha de caducidad, con su partida Boca sufrió una baja importante en medio de la competencia. En cuanto a ventas, sólo Bebelo Reynoso llenó las arcas Xeneizes con su salida a la MLS por alrededor de 5 millones de dólares.

Boca ficha poco, busca jerarquía, pero no siempre obtiene lo necesario. Hace tres mercados que tiene en el radar un ’9’ y todavía no lo puede concretar, mientras que era imperioso traer laterales porque tres de los cuatro actuales del plantel quedarán libres en cuestión de meses (Jara, Buffarini y Más) y no hubo refuerzos. Al mismo tiempo, llega un jugador de jerarquía mundial como Rojo, y se le da continuidad a un equipo y a un entrenador intentando que sea la clave del éxito. Ya con dos títulos en el bolsillo, ¿adónde llegará el barco comandado por Román y el resto del Consejo de Fútbol?

Tanto el cuerpo técnico como el Consejo de Fútbol coincidían en que la banda derecha era uno de los lugares a reforzar. El primer apuntado fue Nahuel Tenaglia, pero la negociación no llegó a buen puerto y quedó descartado una vez que firmó planilla para Talleres en el primer partido de la Copa Liga Profesional. Desde entonces crecieron las acciones de Andrés Felipe Román, un ignoto para el fútbol argentino pero muy conocido por Russo.

A sus 25 años, Román tendrá su primera experiencia fuera de Millonarios, el club que lo vio nacer, y lo hará nada más y nada menos en un Boca que busca un salto de calidad para seguir siendo protagonista en cada competición que disputa. Alberto Gamero, su actual entrenador, destacó que “está para dar el salto y jugar en Boca”, aunque también dejó en claro que “quizás le falten partidos internacionales”.

Desde Colombia definen a Román como un jugador que se destaca por su potencia física, algo que lo hace desequilibrante cada vez que pasa al ataque. En ofensiva destacan su media distancia y su capacidad para pisar el área. En defensa se ve su versión más floja: le cuesta la marca, el retroceso y a veces tiene distracciones que lo dejan expuesto, aunque Gamero subraya que “ha evolucionado mucho en los últimos año” y que “es un jugador de exportación”.

El defensor fue un pedido de Miguel Ángel Russo, quien lo dirigió en el club de Bogotá cuando fue campeón en 2017 del Torneo Finalización y en 2018 de la Superliga de Colombia. Es más, fue el propio DT el que lo hizo debutar y lo afianzó en primera división. Desde entonces, Felipe Román disputó poco más de 80 partidos en los que convirtió 6 goles en el conjunto de Bogotá.

La carrera del lateral derecho colombiano va en curva ascendente. Recientemente llamado a la Selección Nacional cafetera por Reinaldo Rueda y ahora con el pase al fútbol argentino ¿Será la solución para el lateral derecho y el salto de calidad que espera Boca?

En un mercado de pases austero y complicado para todo el fútbol argentino donde los equipos tienen que agudizar su ingenio para reforzar sus plantillas, Boca Juniors contará con la incorporación de dos jugadores mundialistas con la Selección Argentina. Además de Marcos Rojo, el Xeneize tendrá el regreso de Cristian Pavón luego de su préstamo en la MLS como una incorporación muy destacada.

El 2 de junio de 2019 Boca caía ante Tigre por 2-0 en la final de la Copa Superliga en lo que iba a ser el último partido de Pavón en su primer ciclo vestido de azul y oro. ‘Kichan’ ingresó 19 minutos aquella noche con el objetivo de dar vuelta un partido adverso. El cordobés ponía así punto final a una etapa que contó con 128 partidos, 32 goles, 5 títulos y un rendimiento superlativo que lo llevó a conformar la lista de 23 jugadores que representaron a Argentina en el mundial de Rusia 2018.

Su salida a Estados Unidos, al equipo que por ese entonces dirigía Guillermo Barros Schelotto, parecía un préstamo que abría las puertas a una estadía definitiva. En el Galaxy disputó 37 partidos como titular en los que anotó 14 goles y 9 asistencias en los 18 meses que estuvo cedido. Su rendimiento fue óptimo pero el equipo decepcionó, el Mellizo no terminó en el cargo de entrenador y, sumado a la crisis económica causada por el coronavirus, el Galaxy no ejecutó la opción de compra a pesar de negociar hasta el final la posibilidad de quedarse con su pase.

En este 2021 Pavón se puso a las órdenes de Miguel Russo a pesar de que la información destacaba su deseo de emigrar. Pero la situación parece haber dado un giro de 180º. Los cercanos al cuerpo técnico elogian el trabajo que el cordobés está haciendo en pretemporada e incluso el jugador evitó operarse de un sobrehueso en sus tobillos para estar disponible. Pavón en óptimas condiciones es una alternativa más que interesante, e incluso si recupera el nivel previo a Rusia 2018 es titular en cualquier alineación.

Boca recibe con los brazos abiertos a Pavón. Un extremo que puede jugar por ambas bandas, que conoce el club y ya rindió al más alto nivel. Miguel Russo tiene un activo de valor que puede ser titular o un recambio de peso para desnivelar en los extremos.

El cuerpo técnico encabezado por Miguel Russo ya lleva más de 365 días al mando del primer equipo. En un balance netamente resultadista, Boca disputó tres torneos, ganó dos títulos locales y se metió entre los cuatro mejores a nivel continental. El Xeneize estiró su dominio en el plano nacional con seis festejos en los últimos cinco años y se afianzó a nivel continental: alguna vez tendremos que valorar el hecho de estar entre los cuatro mejores de Conmebol por tres años seguidos. Boca es competitivo en todos los frentes.

Saliendo del resultado, este año de Russo nos ha dejado varias confirmaciones:

Izquierdoz, el líder. El Cali no sólo se afianzó como uno de los mejores -o tal vez el mejor- central del fútbol argentino sino que también confirmó su capacidad como referente y líder de grupo. Izquierdoz defendió como pocos la camiseta adentro de la cancha en los 26 partidos que disputó en el ciclo Russo, asumió la responsabilidad en las definiciones por penales ante Inter de Porto Alegre y Banfield y puso la cara y la voz después de la derrota ante Santos. Carlitos tiene quien le cuide bien la cinta.

Las inferiores siguen dando frutos. La doble competencia en un calendario apretado, obligó y permitió a Russo darles minutos a varios juveniles. Capaldo se afianzó dentro del plantel profesional y pide titularidad: disputó 27 encuentros, 14 en el once inicial. Pero también aparecieron Gastón Ávila (no es made in Boca) en la zaga central, Alan Varela en el mediocampo, Agustín Obando tuvo su primer gol profesional y Exequiel Zeballos, la joyita de inferiores. Todos dejaron buenas sensaciones y generaron gran expectativa en cuanto a sus desarrollos.

Tevez está vigente. El comienzo del 2020 no fue un simple verano: ‘El Apache’ volvió post parate por cuarentena y mantuvo el nivel alto que había demostrado a principio del ciclo Russo. Con cinco goles y la misma influencia en el rendimiento ofensivo del Xeneize, Carlitos fue una pieza clave para los resultados que se obtuvieron en este cierre de temporada. Él mismo lo confirmó: «Hay Tevez para rato».

No todo es color de rosas, y también este primer año de Miguel dejó dudas a donde la dirigencia deberá apuntar para dar el salto de calidad:

Las bandas en deuda. Los laterales de Boca no estuvieron a la altura de lo que requería el equipo. Ni Jara ni Buffarini se hicieron dueños de la banda derecha, disputaron 19 y 18 partidos respectivamente, ambos sufrieron a la hora de marcar y no desequilibraron en ataque: cuando jugaba uno se pedía al otro. En la banda izquierda Fabra era claramente el titular pero ante Santos cometió un error que le puede costar muy caro, a punto tal que la final ante Banfield la jugó Mas con la particularidad de que también terminó expulsado. En principio, Boca apunta a reforzar ambos laterales.

¿Para qué están Cardona y Zárate? Son dos de los jugadores con más condiciones individuales dentro del plantel Xeneize. Tan talentosos como irregulares. Importantes en la Copa Maradona y sin minutos en la eliminación en Brasil ante Santos. La situación de Cardona y Zárate es muy llamativa: serían titulares en el resto del fútbol argentino, pero en Boca son parte del equipo alternativo. Entre los dos suman 22 presencias en Copa Maradona con 5 goles y 9 en Libertadores sin festejos. La reestructuración del plantel podría abrirles la posibilidad de sumar más minutos pero deberán estar a la altura.

La situación del ‘9’. Boca cerró la temporada sin tener el delantero central afianzado. Soldano jugó los partidos importantes pero su poca capacidad para convertir lo pone en el centro de la tormenta: apenas un gol en el semestre y dos en el año. Su futuro no está asegurado. Wanchope fue el goleador de la Copa Maradona con seis goles en nueve partidos, pero la salud física endeble hace que no se pueda confiar en él como el delantero titular. Además Russo lo utilizó solamente en 79 minutos en el tramo final de la Libertadores. El Consejo de fútbol buscó ‘9’ desde el primer mercado de pases y parece que seguirá en la búsqueda.

Con el choque ante Inter de Porto Alegre por la Copa Libertadores asomando en el horizonte, Boca apelará a una gran rotación de cara al duelo ante Lanús del próximo viernes por la Copa Liga Profesional. Miguel Russo cuidará jugadores pensando en llegar con plantel completo al encuentro que se disputará en tierras brasileras el próximo miércoles y en ese contexto todo apunta a que debutarían dos juveniles en la primera división azul y amarilla: Cristian Medina y Exequiel Zeballos. 

¿Quiénes son? Ambos nacieron en el 2002, compartieron categoría en las inferiores xeneizes y además integraron selecciones juveniles donde disputaron el Mundial Sub 17 en 2019. Medina es un volante nacido en Moreno que se destaca por su técnica y el estilo fino para jugar, generalmente en la zona central de la cancha. Por su parte, Zeballos es un extremo zurdo nacido en Santiago del Estero que se caracteriza por su habilidad y velocidad, los más cercanos a las inferiores de Boca hablan de él como una de los jugadores más promisorios.

En caso de confirmarse, serán los primeros jugadores formados en el club que debutarán en este segundo ciclo de Miguel Russo. El entrenador xeneize le había dado sus primeros minutos en el fútbol profesional a Gastón Ávila el último 2 de febrero ante Talleres en Córdoba, pero hay que recordar que el marcador central zurdo llegó al club en edad de reserva proveniente de Rosario Central.

Si hablamos de juveniles que debutaron en Boca bajo la dirección de Russo, el caso más destacado es Ever Banega. El rosarino tuvo su estreno y fue una pieza clave en el equipo que obtuvo la Copa Libertadores en 2007, Miguel le dio la confianza y la responsabilidad de ser el volante central de aquel gran campeón de América. Además, en aquel año al mando de Russo tuvieron sus primeros minutos en Primera: Facundo Roncaglia, Bruno Urribarri y Santiago Villafañe.

En una semana donde se polemizó una vez más sobre las inferiores y el poco espacio que le dan a los pibes en Boca, Russo responde con el posible debut de dos jóvenes categoría 2002. La Copa Libertadores es una gran razón para la rotación y la fecha FIFA ayuda al contexto para que se realicen estos estrenos.

La Copa Liga Profesional exige con un calendario cargado y sin pausa por partidos de selecciones. Con la fecha FIFA en simultáneo, se manifiesta la dificultad que tendrá que afrontar un plantel de la jerarquía de Boca de cara al duelo con Talleres. Miguel Russo tendrá que rearmar el equipo al no poder contar con cinco de los titulares ante Newell’s: Andrada convocado con Argentina, Fabra, Campuzano y Cardona con Colombia y como agregado el desgarro de Salvio.

Boca tiene un recambio importante al cual requerir en situaciones como esta. De los cinco cambios obligados para el próximo partido hay dos que son una fija: Agustín Rossi ocupará el arco, como lo hizo en la primera fecha, en el partido que marcará su regreso a la Bombonera como arquero xeneize; y Emmanuel Mas será el lateral izquierdo, como sucedió en el arranque del semestre por Copa Libertadores.

De mitad de cancha para adelante surgen los interrogantes. El puesto que deja vacante Campuzano tiene dos postulantes: hasta hace algunos días Pol Fernández parecía la opción más potable para rearmar el medio pero la confirmación de su salida a partir de enero podría abrirle las puertas al Pulpo González para que siga ganando ritmo después de sumar sus primeros minutos ante Newell’s. Lo que queda claro es que Capaldo tiene un lugar confirmado en el doble pivot xeneize.

El reemplazo de Salvio y Cardona parece menos claro. A Toto, uno de los goleadores del año, lo puede suplantar Gonzalo Maroni, de buen ingreso en Rosario, o un jugador más de banda como Agustín Obando. Este último cambio obligaría a cambiar al lado derecho a Villa. Mientras que para reemplazar a Cardona surge la vuelta de un delantero central: Ábila, Soldano o el recuperado Zárate.

Russo tendrá que meter mano para recibir a Talleres el próximo domingo y posiblemente tenga que mantener el equipo para la cuarta fecha de la Copa Liga Profesional. Aunque tenga que recurrir al banco de suplentes, Boca tiene recambio de jerarquía y se le presenta una buena situación para plasmarlo.

El equipo de Miguel Russo lleva un andar casi perfecto en este atípico 2020: solo perdió puntos en tres empates en los quince partidos disputados. Pero, curiosamente para un equipo ganador, la cuestión del delantero central es un punto de discusión. El entrenador eligió a Zárate a principio de año, pero las lesiones lo marginaron. Soldano tomó la posta y fue un obrero para el equipo, pero la falta de gol lo puso en duda. Wanchope entró y convirtió, pero no terminó de convencer al cuerpo técnico.

Ramón Ábila anotó cuatro goles en los diez partidos que disputó en el 2020, un buen promedio para cualquier delantero de la primera división. El número superlativo de su capacidad goleadora recae en que en el año convirtió un gol cada 99 minutos jugados. Por estadísticas, Wanchope es el mejor delantero que tiene a disposición Russo: Soldano convirtió un gol en doce partidos, mientras que Zárate y Bou no convirtieron habiendo disputado tres encuentros cada uno.

Desde que llegó en enero de 2018, Wanchope ha convertido 31 goles en 73 partidos, respetando la eficacia que también se refleja en este año de 0.42 goles por partido. Además muchos de esos festejos sirvieron para sumar puntos claves para lograr las Superligas 2017-2018 y 2019-2020 y otros en instancia definitorias de la Copa Libertadores.

Entonces, ¿por qué no termina de afianzarse como el centrodelantero de Boca? Las lesiones han sido el gran problema de Ábila: entre 2019 y 2020 sufrió seis problemas físicos, cinco de ellos musculares, que han atentado contra su continuidad como el ‘9’ Xeneize. Ya en 2018 había quedado marcado tras sufrir lesiones musculares que le impidieron disputar en óptimas condiciones partidos importantes. Su salud física despierta dudas e invita constantemente a buscar un reemplazo en cada mercado de pases.

El extraño caso de Wanchope Ábila. Por un lado es un delantero que tiene números superlativos y goles importantes como para tener un gran reconocimiento. Por el otro es un jugador que ha tenido muchos problemas físicos, en momentos determinados, que lo dejaron marcado. Con cuál tendrá que contar Russo es una incógnita aunque hay una certeza: el entrenador supo reemplazarlo con goleadores alternativos.

La tranquilidad del campeón argentino en la previa del regreso de la competencia local con la Copa Liga Profesional se vio sacudida este jueves por la mañana cuando se confirmó una lesión en el sóleo de la pierna izquierda de Esteban Andrada, el arquero de los récords xeneizes. Como suele suceder ante una lesión muscular de esta magnitud, ‘Sabandija’ se perderá, como mínimo, los primeros dos encuentros de la Copa nacional y posiblemente llegue con lo justo al cruce de la Libertadores con el Inter de Porto Alegre.

La baja de Andrada le abre una oportunidad impensada a Agustín Rossi, que regresó al club después de un préstamo en Lanús sabiendo que iba a ser el suplente de uno de los mejores, o tal vez el mejor, arquero del fútbol argentino. El nacido en Buenos Aires hace 25 años iniciará este sábado, justamente en cancha del Grana, su segundo ciclo en Boca: hasta entonces lleva disputados 62 partidos con una cosecha de dos títulos, ambos campeonatos locales.

El último partido de Agustín con el buzo xeneize fue en noviembre de 2018. Por eso entonces transitaba uno de los momentos más destacados de su incipiente carrera en el arco de Boca, pero con la apertura del mercado de pases de enero del 2019, Nicolás Burdisso decidió que era mejor para su carrera salir en préstamo y lograr mayor experiencia. Lo hizo con creces: en Lanús tuvo un gran rendimiento con 30 partidos jugados, 8 vallas invictas y 34 goles recibidos, siendo pieza clave para clasificar a los de Zubeldia a la Sudamericana.

El ex Estudiantes de La Plata y Defensa y Justicia tiene la chance de volver al arco Xeneize, algo que meses atrás parecía poco probable: Javi García fue el primer refuerzo del mercado y, según se informaba en los medios, su deseo personal era emigrar para continuar su carrera atajando. La baja de Andrada enciende las alarmas, pero la tranquilidad llega cuando quien aparece como su reemplazo es un arquero con condiciones probadas en Boca como Agustín Rossi.

El Consejo de fútbol parecía tener una línea a seguir a la hora de realizar incorporaciones pero la llegada de González no cumple algunos de esos requisitos: no es de Selección y no registra un paso por Boca. ‘El Pulpo’ si se suma a la lista de refuerzos a poco coste que ha tenido esta gestión: se liberó de Racing y el Xeneize se ahorró pagar una cuota que seguramente hubiese sido elevada, como cada vez que está metido Boca en el medio, en ese sentido fue una buena gestión silenciosa de Riquelme y compañía.

Diego González se muda de equipo grande a sus 32 años y con una inactividad de más de doce meses: en septiembre de 2019 se rompió los ligamentos y cuando se prestaba a volver a las canchas en este 2020 apareció la pandemia. Aun así, el volante formado en Lanús llega a Boca como una opción para una zona central del mediocampo que se vio debilitada por la salida de Marcone y la ausencia en rebeldía de Almendra: sólo quedaban Campuzano, Pol Fernández y Capaldo en medio de un calendario cargado y sin pausa por fechas FIFA.

En un juego de parejas, González entra en el equipo “alternativo” de Russo como el volante central posicional junto a Capaldo, pero también podría jugar suelto con Campuzano o Pol, en caso de ser necesario. El nacido en Lomas de Zamora hace 32 años, inició su carrera como volante defensivo pero cuando los mellizos Barros Schelotto dirigieron a Lanús lo convirtieron en un medio mixto. Para esa transformación fue importante Leandro Somoza, quien compartía el mediocampo en el equipo campeón de la Sudamericana 2014, hoy ayudante de Miguel Russo.

Al margen de su ya conocido temperamento y su personalidad que hacen despejar las dudas sobre su adaptación al famoso «Mundo Boca», una de las características más distintivas de Diego González es su capacidad para llegar al gol: en su carrera profesional registra 37 festejos entre Lanús, Rosario Central, Racing, Santos Laguna y Tijuana. Anotó más goles que Pol Fernández (18), Jorman Campuzano (1) y Nicolás Capaldo (0) juntos.

En silencio y cuando nadie lo esperaba, Russo sumó una nueva opción para su mediocampo. Una opción a poco costo, Boca sólo tendrá que pagarle su contrato, y con poco riesgo teniendo en cuenta las condiciones probadas de González, un jugador con más de 350 partidos oficiales y que salió campeón a nivel local e internacional, que sabe que llega sin ritmo a un equipo campeón del fútbol argentino y protagonista de Copa Libertadores. El Pulpo llega a sumar.

En el último partido disputado previo al parate por las Eliminatorias de la Conmebol, en el empate en cero ante Libertad, Andrada logró su valla invicta número ¡45 en 69 partidos disputados! Es decir que el mendocino no recibió goles en el 65% de partidos que disputó en Boca. Si profundizamos la estadística de los goles recibidos, encontramos que Andrada recibió un total de 35 goles, traducido: un gol cada dos partidos. En esos partidos que recibió goles, el Xeneize ganó 9, empató 6 y perdió 9.

Los números no dejan de sorprender a pesar de que estamos hablando del arquero que rompió el récord de 825 minutos con el arco invicto en torneos locales que ostentaba Navarro Montoya y también el mismo que llegó a 1129 minutos sin recibir goles en toda clase de competencia, superando una marca centenaria establecida por Marcos Croce, de Racing, entre 1920 y 1921. Desde que llegó a Boca, Andrada emana seguridad.

¿Cómo se ubica Andrada en comparación con los otros grandes arqueros de la historia moderna Xeneize?

Oscar Cordoba tuvo 55 vallas invictas en 162 partidos jugados y Roberto Abbondanzieri sumó 122 partidos con el arco en cero en 345 presentaciones. Andrada está cerca de superar el número total del colombiano y muy lejos de Abbondanzieri, pero si proyectamos los números del actual arquero de Boca, en caso de jugar tantos partidos como el ‘Pato’, podría superar su marca sin problemas.

La diferencia entre ‘Sabandija’ y los dos históricos es la cantidad y la calidad de títulos: Córdoba ganó seis títulos, dos Libertadores y una Intercontinental; Abbondanzieri sumó 14 consagraciones, muchas como suplente de Oscar, pero también siendo clave en certámenes internacionales. Por el momento Andrada sólo suma dos títulos locales.

Andrada ya ocupa un lugar importante en la historia del arco xeneize, los números así lo demuestran. Pero cuánto crecería su leyenda si permaneciera un tiempo prolongado con el buzo de Boca. Aunque hoy la situación no parece probable, ojalá podamos celebrar el centenar de partidos de Esteban en el 2021 y que eso haga seguir creciendo sus récords. Tenemos arquero, que sea para rato.