El 11 de diciembre de 2016, el fútbol argentino tenía un nuevo líder en el torneo: un equipo unido, ordenado y con un poder ofensivo digno de Selección. 390 días más tarde, se daba el segundo regreso de Carlos Tevez al club. Durante ese año, Boca demostró autonomía ante la ausencia de un jugador de calibre como el Apache. Darío Benedetto fue el mejor delantero del país, marcando 9 tantos en la segunda mitad del año (cuatro meses después de su lesión) y superó la ausencia de Fernando Gago, quien sufrió una rotura de ligamentos en su regreso a la Selección Argentina. La paz que reinó durante algo más de un año en Brandsen 805 finalizó el primer viernes de 2018, cuando Carlitos se sumó a la pretemporada en Cardales tras siete meses de vacaciones.

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Su vuelta fue la decisión más sensata. Con el generador de juego y el goleador lesionados, Tevez podía hacerse con esas responsabilidades para sacar al equipo adelante de cara los dos grandes desafíos del año: la Supercopa Argentina y la Copa Libertadores. Realizar una buena pretemporada y tomar rodaje en los encuentros de verano eran las claves para que el ex-Shanghái Shenhua quede al cien por ciento tras más de medio año relegado en Asia

«Yo no me puedo ir porque Boca no juega la Libertadores, ganar 40 palos y volver cuando ya esté clasificado»

Sus actuaciones fueron de menor a mayor durante la Superliga. Tres goles y dos asistencias en ocho partidos (incluyendo la visita a Alianza Lima) dejaron en evidencia que todavía había cosas por pulir, pero no pronosticaron lo que estaba por venir. El 14 de marzo, en uno de los partidos más importantes del año, el Xeneize cayó ante River en Mendoza. La presentación de Carlitos dejó muchísimo que desear, dejando entrever falta de entendimiento colectivo con sus compañeros y el bajo rendimiento comparado al jugador que se fue a China en diciembre de 2016. Luego del encuentro, sin una actuación que lo autorice, responsabilizó sutilmente a un compañero por la derrota.

«Fueron dos errores nuestros. El penal no sé si fue, estaba del otro lado, pero después tenemos que cortarlo en la mitad de la cancha… No lo hacemos y así lo pagamos también»

La fecha FIFA era la oportunidad perfecta de parar la pelota y tener un tiempo muerto, tanto físico como mental, de cara a un mes clave para seguir en lo más alto y hacer lo propio en la Libertadores. Pero… Tras el empate vs. Atlético de Tucumán, el Apache se retiró a dos minutos del final en óptimas condiciones físicas. Tras lunes y martes libre, el equipo volvió a entrenarse, pero el delantero acusó una molestia en su pierna izquierda. Horas más tarde, fue diagnosticado con una «distensión grado 2 en el sóleo izquierdo». Llueven las hipótesis sobre qué pudo haberla causado en esos dos días que los jugadores tuvieron para hacer lo que quisieran. Una lesión por fuera de lo que son las actividades profesionales hablaría de falta de profesionalismo.

El regreso de Tevez fue la infundada necesidad de querer mejorar un equipo que ya funcionaba a la perfección. Lamentablemente, Guillermo deberá buscar soluciones momentáneas, esas que el ’32’ hasta ahora no brindó, y esperar con ansias el regreso de los dos pilares de este plantel. Queda por delante el objetivo más deseado por los hinchas, y hay que afrontarlo estando a la altura de lo que significa vestir esta camiseta.

En todo mercado de pases, Boca parece enfocar su búsqueda en un sector de la cancha en el que hace varios años no encuentra certezas: el lateral derecho. Julio Buffarini cumple todos los requisitos para serenar al hincha, que no encuentra garantías desde el retiro de Hugo Ibarra y la partida de Facundo Roncaglia a Europa.

Con la incorporación de Buffarini, Guillermo sumaría jerarquía a su plantel, ya que junto a Sebastián Pérez serían los únicos jugadores en consagrarse campeones de la Copa Libertadores. Por otra parte, también fue jugador de la Selección Argentina.

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Al haber desarrollado gran parte de su carrera como volante, el cordobés tiene un gran poderío ofensivo que encaja a la perfección en el planteo de Barros Schelotto.

Buffa tiene una extensa carrera en el fútbol argentino: Talleres de Córdoba, Atlético Tucumán, Ferro y San Lorenzo. Con la casaca de San Lorenzo ganó dos competencias locales y una Copa Libertadores. En Ferro enfrentó por primera vez a River, por la B Nacional en cancha de San Lorenzo que finalizó en un aburrido empate, y a los de Núñez ya logró convertirles:


Con su llegada, Boca agrega competencia a Leo Jara, de buen 2017, y a Gino Peruzzi, con problemas de confianza para asentarse. Con la Libertadores como objetivo, Buffarini es un salto de calidad para seguir intentando armar un equipo de élite.

«Vamos Boca, ponga huevo y vaya al frente»: es inevitable pensar en Boca y que no se vengan a la cabeza palabras como «Garra» o «Coraje». Sin embargo, la llegada de Rodolfo Arruabarrena revolucionó el planteo del club, ya que en el mediocampo, hace algunos años, no podemos encontrar un volante netamente de contención. Guillermo Barros Schelotto siguió su linea, y una constante en su once titular es alinear a Bentancur, Gago y Pablo Pérez, tres jugadores excepcionales a la hora de generar juego, pero contrapuestos a esta esencia del ser Xeneize. Quien viene a terminar con este esquema es Wilmar Barrios, quien ingresa para suplir al uruguayo que se encuentra disputando el Mundial Sub 20. El colombiano, destacado por su despliegue y sus capacidades defensivas, es un jugador que sienta bien al paladar del club, y cada una de sus intervenciones es premiada con aplausos que caen desde las tribunas.

Barrios tuvo pocas oportunidades de demostrar su calidad en el semestre pasado, tapado por el gran número de jugadores en el puesto. Finalmente llegó su oportunidad: con Sebastián Pérez lesionado y Bentancur en Corea, el ex jugador de Tolima es una de las últimas posibilidades que tiene Guillermo en el medio. Sin embargo, el hecho de ser una variante y no un jugador titular, no quedó evidenciado en los últimos partidos. A la hora de entrar a la cancha, pareciera ser ajeno a todo contexto y solo se concentra en jugar al fútbol. Su gran labor para recuperar la pelota y su toque preciso, fue clave para revitalizar al equipo y brindarle un cambio de ritmo que tras la salida de Centurión Boca no logró encontrar. Precisamente ante Newell’s, Wilmar fue un motor que impulsó gran cantidad de los ataques Xeneizes, incluso generando la jugada del gol de la victoria.

«Wilmar es un cinco con mucho despliegue y personalidad. En su momento lo elegí capitán ya que es un guía, es el que manda», destaca Alberto Gamero, técnico con el cual Barrios se consolidó en la primera del Tolima, al aire en Muy Boca Radio. Sus 23 años solo quedan demostrados en su rostro juvenil y en el documento; dentro de la cancha se maneja con una determinación característica de quienes tienen varios años en primera. Por otro lado, Gamero resaltó que su participación en el gol de Benedetto no fue casualidad: «Es un jugador muy dinámico y se manda mucho al ataque».

El habitual jugador de la selección cafetera tiene tres partidos claves, tanto para ayudar a la misión del equipo como para ganarse un lugar fijo entre los titulares. Sus características ilusionan, pero como dijo un ídolo: «No hay que cargarle ninguna mochila». La realidad es que en la Bombonera ya lo ovacionan.

Boca puso primera ante Estudiantes y lo venció por 2 a 0 con goles de Centurión y Bou. El Estadio José Maria Minella de Mar del Plata recibió al equipo de Guillermo Barros Schelotto tras una intensa pretemporada en el predio de AFA.

Con cuatro jugadores de características ofensivas de la partida (Bou, Centurión, Pavón y Solís), el equipo que dirigen los hermanos Barros Schelotto dominó íntegramente la primera parte. Esto se dio gracias a la actuación de Fernando Gago, quien aportó en la marca y fue decisivo en el juego, de manera que los atacantes pudieran fusionarse y ser figuras claves. A medida que pasaban los minutos, la presencia de Gago se hacía notar, mostrándose muy participativo tanto con la posesión del balon como a la hora de recuperarlo. Pasaron 13 minutos hasta que un pase del 5 de Boca terminó en gol: recibió Centurión, pasó entre tres y definió con ayuda de un defensor pincharrata.

Centurión estaba intratable. El flamante 10 de Boca fue un dolor de cabeza para todo el equipo de Vivas, cuyos jugadores solo podían pararlo con faltas. Guillermo tuvo que pedirle que se desprenda rápidamente de la pelota para no sufrir ninguna lesión. Su nivel era exorbitante. Tras el gol llegaría la única participación de Wener en esta mitad: un tiro libre llovido que el rafaelino envió al corner. A los 26 minutos de esta mitad, Walter Bou conectó un centro de Solís que se clavó en el ángulo izquierdo de Andujar.

El Xeneize pudo jugar y crear con la relajación de ser un partido amistoso. El hecho de convivir sin la presión fue muy positivo. Si se perdía una pelota, se recuperaba y se volvía a intentar una nueva jugada. El segundo tiempo comenzó de igual manera para Boca, ya que a segundos de comenzado tuvo dos chances muy claras para ampliar la ventaja. Una la malogró Centurión traicionado por la velocidad que traía la pelota y la otra la tuvo Bou tras un pase de Pavón. Estudiantes nunca significó un peligro. La expulsión de Elias Umeres en el equipo platense derivó en que el partido entre en una meseta y no se genere tanto desequilibrio. Hay que destacar el debut de Mauro Luna Diale, delantero categoría 99′, tricampeón en inferiores. Poco pudo hacer el juvenil que ingresó por Centurión, ya que el Xeneize no atacó con la insistencia de la primera parte y el partido bajó la intensidad.

Boca venció en su primer partido sin Tevez en el plantel. No lo extrañó en un partido amistoso ante un rival a enfrentar por el torneo. Nada mejor que arrancar con el pie derecho.

Como en cada mercado de pases, los rumores abundan. La realidad refleja que todavía quedan plazas por cubrir en el plantel que dirige Guillermo Barros Schelotto. La salida de Carlos Tevez al fútbol chino y la lesión de Guillermo Sara son las bajas más sensibles en un equipo que tiene por delante un año con competiciones del ámbito local.

El puesto de arquero ya tuvo varios postulados según los medios de comunicación masivos, pero el único que salió de boca del presidente Daniel Angelici fue el nombre de Mariano Andujar. «Hay que seguir esperando y buscando. Ya va a aparecer un arquero. Tenemos arquero. Es un buen arquero el chico Werner«, dijo Angelici en TyC Sports. El hecho de que se baraje el nombre de Andujar para reforzar al equipo, denota que la intención del club es traer un jugador de experiencia que se dispute el puesto con Axel Werner.

La salida de Carlos Tevez presenta un cambio de paradigma para el cuerpo técnico. Los mellizos Barros Schelotto habían logrado establecer un sistema efectivo para que Tevez pueda desenvolverse y jugar en un gran nivel. No hay jugador que pueda reemplazarlo. Los mismos encargados de traer un refuerzo en su posición lo saben, e intentarán adquirir un jugador que minimice las comparaciones y el recuerdo nostálgico del nacido en Fuerte Apache. No es una tarea fácil.

Hasta el momento, el único movimiento que realizó Boca en el mercado fue la incorporación de Gonzalo Palpacelli, juvenil de Acassusso nacido en 1997. Por otro lado, Andrés Cubas ya se incorporó al Pescara de Italia a préstamo por seis meses con opción de compra, tras quedar relegado en un puesto disputado por varios jugadores.

No es en vano recordar que el campeonato aun no terminó. Boca es el único puntero, y debe tener en claro los dos objetivos: clasificar a la Libertadores 2018 y, por supuesto, ser campeón.

Asentarse en el arco de Boca nunca fue una tarea fácil. La llegada de Agustín Orión fue un alivio tras varios años de incertidumbre bajo los tres palos. No solo alcanza con tener condiciones, la capacidad de sobrellevar los errores en un puesto tan exitista requiere una gran personalidad. Guillermo Sara está teniendo la posibilidad de su carrera, que grandes jugadores del mismo puesto no tuvieron en los últimos años, bajo la sombra de Orión.

Los comienzos del arquero en Boca dieron una imagen muy positiva, teniendo una gran presentación en su primer Superclásico de verano en 2015, cuando Boca venció por la mínima con gol de Franco Cristaldo. También participó del 5 a 0 ante River ese mismo año en Mendoza, realizando una muy buena tarea, y de la caída 1 a 0 en Córdoba. En sus tres Clásicos (ninguno de manera oficial) recibió un solo gol.

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El rafaelino de 29 años tuvo varios altibajos en el semestre. Fue clave ante Lanús por Copa Argentina, y fue (junto a la defensa) responsable del primer gol ante Rosario Central por la misma competencia. Una vez más, Sara volvió a demostrar signos de esa irregularidad que inquieta en un contexto en el cual Boca no puede darse muchos lujos en defensa.

En la victoria por 2 a 1 ante San Lorenzo, Sara fue una de las figuras del Xeneize. Partido de arquero de equipo grande: dos llegadas claras del Ciclón, dos tapadas del 1 de Boca. El pasado domingo, cuando Boca venció a Racing en la Bombonera, el poderío ofensivo y el dominio en el juego nubló un poco la tarea del arquero. El ex Atlético de Rafaela y Betis de España tuvo responsabilidad en el segundo gol, cuando dejó un rebote corto tras un tiro libre con mucha potencia de Gustavo Bou. Racing presionó mucho la salida en la totalidad del encuentro, y Sara mostró una falencia al tener que jugar constantemente con los pies.

Hasta el momento, el arquero no pudo demostrar qué lo trajo al Club. No es para preocuparse. El arco de Boca es mucho más grande que cualquier otro. Este primer semestre será de asentamiento para el rafaelino. La realidad es que ya se palpita su primer Superclásico oficial, y las incertidumbres se callan o se reavivan luego de los partidos importantes.

Llegar a un encuentro como el de mañana con una goleada siempre trae buenos augurios, pero el contexto hace que el partido ante Rosario Central por los Cuartos de Final de la Copa Argentina desestime el pasar de cada uno. Las polémicas no cesaron durante estas últimas semanas en las que ya se podía ver el partido a lo lejos.

No se puede evitar recurrir al recuerdo -aun fresco- de aquel partido de 2015 en el que Boca se consagró Campeón de la Copa Argentina, justamente ante Rosario Central. El arbitraje de Diego Ceballos aquel 4 de noviembre despertó cierta inquietud en los Canallas a la hora de elegir a quien cumplirá ese rol mañana. Claro ejemplo de esto fue la actitud del vicepresidente de Central el día del sorteo, quien pidió tocar las bolillas previo a que entren al bolillero.

Finalmente Patricio Loustau será la máxima autoridad en el campo, designación que tranquilizó a Rosario, y que pasó con memoria e indiferencia por La Boca. El Estadio Mario Alberto Kempes se vestirá de fiesta para recibir a los protagonistas a partir de las 21.10hs. del miércoles.

Boca llega a este encuentro tras 8 partidos consecutivos sin conocer la derrota, y siendo el más goleador del campeonato. Por Copa Argentina el antecedente es el partido vs. Lanús, cuando una actuación magnífica de Tevez y la presencia de Sara a la hora de la definición, le dieron a Boca el pasaje a estos Cuartos de Final. Aquel día Boca ganó 4 a 2 en los penales luego de haber empatado 2 a 2 en los 90 minutos. Guillermo de a poco va encontrando el equipo, y los que tienen que entrar siempre lo hacen de la mejor manera. No es novedad que Boca tiene grandes jugadores y un banco repleto de garantías. El tiempo y la mano de Guillermo están haciendo su trabajo.

Viajaron a Córdoba:

Arqueros: Guillermo Sara y Axel Werner.

Defensores: Leonardo Jara, Frank Fabra, Gino Peruzzi, Juan Manuel Insaurralde, Jonathan Silva, Santiago Vergini, Fernando Tobio.

Volantes: Fernando Zuqui, Sebastián Pérez, Pablo Pérez, Wilmar Barrios, Rodrigo Bentancur, Ricardo Centurión.

Delanteros: Walter Bou, Cristian Pavón, Carlos Tevez, Darío Benedetto y Nazareno Solís.