Otra vez la misma historia. Otra vez cara a cara, River y Boca en una Copa internacional. Parece común en estos tiempos, pero no fue siempre así. En total, son seis cruces por eliminación directa en duelos internacionales: 4 en Libertadores, 1 en Sudamericana y 1 en Supercopa.

En cuanto a la Libertadores, también se han enfrentado en los formatos anteriores a la eliminación directa que empezaron a correr en 1988. Del 66′ al 91′, fueron 18 partidos, con 8 victorias para los Xeneizes, 4 para los de Nuñez y 6 empates, contemplando fase de grupos, primera y segunda fase. Fueron cuatro en la del 66′ y en el 70′, y dos en la del 77′, 78′, 82′, 86′ y 91′.

Desde 1988, entonces, han sido cuatro Boca – River: 2000 y 2004 fueron para Boca; la de 2015 y la de 2018 fue para River. Esta será la quinta ocasión y la segunda semifinal.

Los restantes se dieron en la Supercopa de 1994, donde fue triunfo de Boca en los penales, tras dos empates consecutivos (0-0 en el Monumental y 1-1 en La Bombonera); y en la Sudamericana 2014 (0-0 en La Bombonera y 1-0 en el Monumental) en semifinales de Copa Sudamericana, que clasificó a River.

¿Cómo les fue desde aquel primer mano a mano por Libertadores?

En 2000, se enfrentaron en 4tos de final, luego de que Boca pasase a El Nacional de Ecuador y River a Cerro Porteño. El Xeneize se consagró campeón.
En 2001, podrían haberse encontrado en la final, pero River no pudo con Cruz Azul en 4tos. El equipo de Bianchi fue bicampeón.
En 2002, Boca quedó eliminado en 4tos contra Olimpia, a la postre campeón; y River, quedó en el camino ante Gremio en 8vos.
En 2003, Boca llegaba a su quinto trofeo ante Santos; y River, ante América de Cali en 4tos. Podrían haber chocado en semifinales.
En 2004, se volvieron a ver las caras en semifinales: el Xeneize pasó por penales.
En 2005, Boca quedó eliminado ante Chivas en 4tos; mientras que River perdió en semifinales con San Pablo.
En 2006, Boca no participó y River quedó en las manos de Libertad de Paraguay en cuartos.
En 2007, Boca consiguió su sexta Libertadores ante Gremio; River quedó afuera en fase de grupos.
En 2008, River fue eliminado en 8vos ante San Lorenzo; Boca alcanzó las semifinales y perdió con Fluminense.
En 2009, River no superó la fase de grupos; Boca perdió en 8vos con Defensor Sporting.
En 2010 y 2011, no participaron.
En 2012, Boca llegó a la final ante Corinthians y perdió. River no la disputó.
En 2013, Boca cayó ante Newell’s en los 4tos por penales. River no la disputó.
En 2014 no participaron, pero chocaron por Sudamericana en semifinales y River fue campeón.
En 2015 se dio un nuevo enfrentamiento. River fue campeón tras que Boca quede descalificado tras el episodio del gas pimienta.
En 2016 estuvimos a las puertas de una nueva semifinal, pero Independiente del Valle fue el verdugo, primero de River en 4tos y después en Boca en semifinales.
En 2017, Boca no participó y River quedó afuera en semifinales a manos de Lanús.
En 2018 se dio la histórica final a manos de River, el cuadro había determinado que solo podrían cruzarse en el partido decisivo, y así sucedió.

La pregunta entonces es, ¿por qué es cada vez más común que los dos equipos más importantes de Argentina se enfrenten internacionalmente? ¿Por qué antes no y ahora sí? Recordemos que pasó una década sin que se vieran las caras por un torneo internacional, entre 2004 y 2014.

2004

Para ello, podemos discernir tres motivos:

1) La competitividad: indefectiblemente, el mejor River de la historia a nivel internacional (con 4 semifinales y 2 títulos en los últimos 5 años) se ha encontrado con un Boca que fiel a su tradición copera, ha disputado 10 semifinales de las últimas 15 ediciones que disputó.

2) El presupuesto: la fortaleza de los conjuntos brasileños y argentinos se ha hecho mucho más notoria en los últimos años que antaño, disponiendo de presupuestos que otros equipos de menor nivel no han podido acceder.

3) Modificaciones de formato: el incremento de los clubes participantes desde el 2000 a esta parte ha permitido que no sea necesario estar entre los mejores equipos del fútbol local para clasificar. Del 99′ (última edición de 20 equipos) a la actualidad (47), se ha incrementado más del doble los conjuntos clasificados.

Adicionalmente, si agregamos el enfrentamiento restante de este lustro que corresponde a la Supercopa Argentina, podríamos decir que la creación de nuevas competencias como la Copa Argentina o la Copa de la Superliga, también son nuevas chances de enfrentamientos superclásicos.

En conclusión, todo parece indicar que estos tipos de partidos comenzarán a darse más asiduamente, por lo que ante esta nueva oportunidad, es importante vivir la previa de una manera más serena, tratando de que sea sólo un partido de fútbol y no lo que sucedió en los episodios recientes.

Por @tomynel

Si hay un aspecto que destacar en lo que ha sido la gestión de Daniel Angelici al frente de Boca durante dos mandatos es el manejo económico. Amen de los aspectos específicos en los cuales se ha reorientado el presupuesto -como puede ser en su primera etapa la supresión del voley masculino profesional- el club ha arrojado ejercicio tras ejercicio balances superavitarios. Aunque, claro está, y lo reconoce el propio dirigente «la gente no va al Obelisco a festejar balances». Por eso es menester cuestionarse otros aspectos en lo que han sido estos (casi) 8 años de Angelici al frente del club.

En este sentido, en MuyBoca elaboramos un informe detallado sobre todos los jugadores de inferiores que han sido promovidos y debutado en Primera desde principios de 2012 a esta parte. Con motivo de las apariciones de Agustín Obando y Brandon Cortés en el último partido ante Aldosivi, este repaso permite ver y analizar qué importancia le han dado los distintos entrenadores al fútbol juvenil, en qué contexto se han subido más chicos, qué categoría ha sido más prolifera, y también, de qué manera el club capitaliza a sus futbolistas.

Cabe destacar que en el recuento solo se contemplan los minutos oficiales, por lo que algunos ejemplos como Marcelo ‘Chelo’ Torres o hasta el momento Marcelo Weigandt, que sólo han sumado minutos en amistosos, no han sido incluidos.

Recuento total

Fueron 39 futbolistas los que debutaron a lo largo de toda la gestión Angelici. Los dos primeros fueron allá por febrero de 2012, en dieciseisavos de final de la Copa Argentina. En el Bicentenario de San Juan, ante Central Córdoba, Falcioni mandó desde el arranque a Guillermo Pol Fernández, quien jugó todo el partido en la victoria por 2-0 e hizo ingresar a Franco Fragapane para los últimos dos minutos. Fueron aquellos años los más prolíferos para la época: tanto en 2012 como en 2013, debutaron ocho juveniles; en 2014, lo hicieron seis chicos; para 2015, sólo tres; en 2016, fueron cinco. Ya en 2017, una sola aparición y por último, en 2018, tuvieron su oportunidad cinco de inferiores. Mientras que en lo que va del 2019 ya han sido tres.

Bentancur
Julián Chicco (cat 98), Nahuel Molina (cat. 98), Rodrigo Bentancur (cat. 97) y Marcelo Torres (cat. 97).

Categorías que más aportaron

Es menester señalar que en el transcurso de estos 7 años ha habido representantes de todas las categorías ininterrumpidamente desde la 89′ (Sebastián D’angelo en 2012) hasta la 01′ (Brandon Cortés). Sin embargo, han habido algunas camadas que han cosechado más futbolistas que otras. La 93′ fue la que más ha aportado con siete: Mauro Dalla Costa, Dino Castagno, Gonzalo Escalante, Federico Bravo, Nahuel Zárate, Sebastián Palacios y Alan Aguirre. Todos, salvo este último que llegó a Primera de la mano de Falcioni, fueron promovidos por Carlos Bianchi durante su tercera etapa en el club. Las otras dos que han sido muy proliferas fueron la 96′ y la 97′, ambas con seis jugadores en su haber; entre ellos, los más destacados: Andrés Cubas, Juan Cruz Komar, Guido Vadalá, Franco Cristaldo, Alexis Messidoro, y sobretodo, Rodrigo Bentancur.

Los que más jugaron

La continuidad para los juveniles no es fácil, por eso uno de los aspectos más demostrativos de este informe es la escasa suma de minutos que han jugado la mayoría de los futbolistas. Ahora, ¿es una carencia de capacidad de los propios jugadores, una política dirigencial o falta de paciencia para dejarlos explotar? Lo cierto es que de los 39 listados, sólo diez pasan los 20 partidos jugados en la Primera de Boca. Siendo los cinco más destacados: Rodrigo Bentancur (66 PJ), Sebastián Palacios (49PJ), Andrés Cubas (44PJ), Emanuel Insua (43PJ) y Federico Bravo (37PJ).

Los que más promovieron

La gestión de Daniel Angelici contó con la presencia de cinco entrenadores diferentes, Carlos Bianchi fue el que más juveniles hizo debutar durante su tercer ciclo, con una cantidad de 11 futbolistas; lo sigue Guillermo Barros Schelotto con 10; Julio César Falcioni con 8 -aunque no están contabilizados los que subió en 2011-, Rodolfo Arruabarrena más atrás con 7 y cierra lógicamente Gustavo Alfaro con tres.

¿Cómo los capitalizó el club?

Este es quizás el punto más importante, porque permite ver qué ha hecho el club con jugadores por los cuales invirtió en su formación y fueron o son patrimonio de la institución. De los 39 casos, solo cinco continúan en la institución (Obando, Cortés, Capaldo, Almendra y Chicco); dos fueron incluidos en transferencias de otros jugadores: Andrés Cubas en la operación de Bebelo Reynoso con Talleres y Gonzalo Escalante en la compra de Peruzzi al Catania; nueve han sido prestados y todavía tienen que volver al club, entre ellos Nahuel Molina hoy en Central, Tomás Pochettino en Talleres, o Mateo Retegui en Estudiantes; y quince han quedado libres yéndose a otros clubes.

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Leo Balerdi con la camiseta de Boca, duró poco en el club.

En cuanto a las transferencias directas, han sido en ocho casos específicos donde resaltan de sobremanera el pase de Leonardo Balerdi al Borussia Dortmund por 16 millones de euros y la venta de Rodrigo Bentancur a la Juventus por 9.5 millones de euros. Le sigue la transferencia de Emanuel Insúa al Udinese, quien lo pagó 2.5 millones de euros, y más atrás la de Sebastián Palacios a Talleres, que compró el 50% de su ficha por 1.8 millones de euros. Otro que se fue dejando un buen dinero en el club, pero envuelto en polémica, fue Leonardo Suárez que se fue a Villareal por 1.7 millones de euros. Por último, se registran los traspasos de Luciano Acosta al DC United por 1.35 millones de euros y el de ‘Pol’ Fernández a Godoy Cruz, por 1.3 millones de euros. *

Si hacemos una sumatoria de todas las transferencias, Boca en la era Angelici ha capitalizado a sus juveniles por un valor total de 34.2 millones de euros.

Un caso diferente pero que merece ser contado es el de Facundo Colidio: el delantero promesa de las Inferiores fue vendido sin debutar al Inter de Italia por ocho millones de dólares.

*datos vía transfermarkt.com
Acá podés acceder al informe completo:

Por @tomynel

En septiembre de 2011, por la fecha 9 del Apertura -en el que Boca se alzaría campeón invicto- Lisandro López hizo un brutal gol de chilena en el empate 2-2 ante Olimpo en Bahía Blanca que llegó, incluso, a disputar el premio Puskas de la FIFA a la mejor anotación de aquel año. Quizás haya sido el más lindo, pero no el primero. Lo cierto es que siempre fue un defensor con gol, y ya ha empezado a pagar con la camiseta de Boca, como la noche del último domingo en Tucumán.

El nacido en Villa Constitución ha sido uno de los aciertos de Gustavo Alfaro, técnico que lo dirigió en el equipo de Sarandí, y decidió ir en su búsqueda para «rescatarlo» de un bajón futbolístico que lo tuvo cedido desde el Benfica, media temporada en el Inter (17/18) y media temporada en el Genoa (18/19) con muy poca continuidad: tan solo 2 partidos en un año. Eso generaba muchas dudas en su llegada, pero la vuelta al ritmo lo tiene hoy en gran nivel, incluso sosteniendo a un Carlos Izquierdoz que no está en su mejor momento.

Lichi, como le dicen entre sus íntimos, tiene como principal virtud el juego aéreo, en detrimento del mano a mano donde quizás sufre más de la cuenta. Esto ha mejorado una faceta en la cual Boca venía sufriendo en el último tiempo. Paralelamente su presencia ha incrementado, junto a otros factores como la pegada de Mauro Zárate y el laboratorio de Alfaro, la efectividad en la pelota parada a favor.

A partir del Departamento de Datos de la Superliga, los números indican que Lisandro López gana el 59,5% de los duelos aéreos que disputa y que se impone en un promedio de 3.6 duelos aéreos por partido. Cabe aclarar que los duelos aéreos se contabilizan cuando pelea con un rival en el área (como en su gol ante Belgrano) y no como el tanto ante San Martín, donde entró en solitario al área.

El defensor llegó a préstamo por un año con una opción de compra de 4 millones de U$S. Después de varios meses de vaivenes en su carrera parece haber encontrado su lugar en el mundo, cerca nuevamente del técnico que mejor lo vio rendir.

Por @tomynel

Ha quedado atrás la victoria en Santa Fe ante Unión y el Boca de Alfaro sigue caracterizándose por obtener mejores resultados que rendimientos. Sin embargo, lo del segundo tiempo en la noche del ’15 de Abril’ fue alentador. Es cierto que la diferencia numérica incidió a favor del Xeneize, pero la reacción ante la adversidad y la tranquilidad para manejar la ventaja en el marcador son puntos positivos.

En la antesala de la Copa Libertadores, la pregunta es ¿para qué está Boca? Y hubo algunas voces que se alzaron públicamente al respecto. Primero fue Carlos Izquierdoz quien manifestó: «Hoy no estamos para ganar la Copa», dando a entender que el proceso que vive el club en esta transición está todavía en marcha. El manager Nicolás Burdisso, asimismo, lo resumió bien: «La Copa se gana en diciembre, no ahora». 

Lo cierto es que hoy Boca no luce, y probablemente, por la idea que tiene el entrenador no veamos tampoco un Boca vistoso: la predilección por las dos líneas de cuatro, el armar de atrás para adelante, la falta de un creativo (amén de las cuentagotas de Bebelo Reynoso), y por momentos un doble nueve. Ante Unión, el oportunismo de Wanchope Ábila que siempre convierte, un Tevez que sigue en ascenso rumbo a su nivel, y la buena labor de los dos laterales en ataque fueron claves para remontar el resultado.

Claro que el objetivo no será darle brillo a este equipo, sino consolidar una base de funcionamiento diferente a la que nos acostumbró durante tres años con Guillermo, y fundamentalmente, ser un Boca ganador. El martes en la altura de Cochabamba tendrá la primera gran cita.

Por @tomynel

La reconstrucción de Boca de la mano de Gustavo Alfaro tenía otra parada brava de visitante: un Unión que está en los puestos de arriba en Santa Fe. El inicio, además, fue complicado: 0-1 en el primer tiempo, jugando decididamente mal. Pero, por suerte, el Xeneize reaccionó a tiempo.

El primer tiempo tuvo a un Boca inconexo, que igualmente tuvo situaciones y hasta un gol mal anulado a Nahitan Nández. La imagen era preocupante con el 0-1 de penal (un agarrón fuera de jugada), pero el final del periodo tuvo una expulsión a Martínez para darle ventaja numérica a Boca.

El Xeneize se hizo fuerte en superioridad y con los cambios: primero Bebelo Reynoso por Jorman Campuzano y luego Carlos Tevez por Sebastian Villa. Paciencia, centros cruzados, avances en bloque: Boca supo cómo llevar el partido, empató con Ramón Abila y pasó a ganarlo con un Tevez que vuelve a demostrar un buen nivel. Sobre el final, un centro de Buffarini que conectó Almendra, sentenciaron el 3-1 definitivo.

Alfaro logró, con este triunfo, un arranque récord: desde Carlos Bianchi que nadie suma a tantos puntos en su inicio. Boca suma triunfos, crece de a poco en el juego y se mantiene en puestos de Copa. A seguir con la reconstrucción.

Por @tomynel

A menos de una semana del arranque de la competencia oficial para Boca en 2019, y habiendo disputado dos amistosos ante Unión y Aldosivi, el esquema y los nombres del equipo de Gustavo Alfaro son todavía una incógnita. Para colmo, el redebut en la Superliga es una parada más que brava, en Rosario ante Newell’s, estadio que el Xeneize no pisa hace 5 años. ¿Con qué cuenta el entrenador para afrontar este comienzo? ¿Qué conclusiones han dejado los amistosos? 

El proceso de reconstrucción post final en Madrid recién parece comenzar y hay pocas certezas de cara al futuro. Andrada demostró algunas dudas en el primer partido estival pero ratificó con seguridad el cero durante su tiempo en cancha ante el Tiburón. Será el titular. En la banda derecha, y ante la definición de lo que pase con Jara, Buffarini comenzará jugando, mientras el juvenil Weigandt espera agazapado su chance. Izquierdoz es una fija en la zaga, mientras que su compañero, hoy por hoy, es una de las caras nuevas: Junior Alonso. El lateral izquierdo parece ser de Olaza, porque Fabra aún no arrancó.

En la mitad de cancha, Iván Marcone llegó y demostró su calidad para hacerse el lugar por el que lo fueron a buscar. Por su parte, Wilmar Barrios es quien tenía el puesto asegurado, pero la llegada de su coterraneo Campuzano hace que no tenga lugar a la relajación. Mientras, Bebelo Reynoso fue revalorizado por el entrenador, y aportó frescura al ataque en los amistosos. Es quién puede dar algo distinto desde la creación. A la espera de la recuperación de Agustín Almendra como alternativa, quien parece tener las horas contadas es Nahitan Nandez. Da la sensación que aquí es donde ha quedado más desbalanceado este plantel. Por eso es que el DT aún espera por la llegada de uno o dos volantes.

Más adelante, Carlos Tevez es quien, en palabras de Alfaro, será «la bandera de este equipo» y tendrá su lugar atrás del nueve, que será Darío Benedetto (al menos en el inicio), acompañado por Cristian Pavón. Es el sector con más abundancia: Mauro Zárate y Wanchope Ábila, goleadores ante Aldosivi, disputarán por más minutos, y Sebastián Villa también aguarda su chance.

Más presunciones que confirmaciones. A la espera de que se termine de depurar el plantel, Boca arrancará oficialmente el 2019 con tres partidos en una semana y dos viajes en el medio: a Rosario para enfrentar a Newell’s y a San Juan para jugar uno de los postergados contra San Martín el jueves, para el domingo retornar a La Bombonera ante Godoy Cruz. Quizás en ese momento ya estén las cosas más claras. 

Por @tomynel

Carlos Tevez es el jugador argentino en actividad que más títulos ha cosechado en su carrera después de Lionel Messi, fueron 26 conquistas a lo largo de las ligas más importantes de Europa, llegando a la cima del Mundo en dos ocasiones: una Copa Intercontinental con Boca en 2003  y un Mundial de Clubes con el Manchester United en 2008. Aún así, las desavenencias en su última etapa en el club lo han colocado hasta el momento en una posición subalterna, lejos de la dominancia que quizás haya podido tener en su primer regreso allá por 2015. Sin embargo, la llegada de Gustavo Alfaro parece reponerle al Apache un rol decisivo en lo que será el nuevo Boca.

Confesado por el propio protagonista, allá en tiempos del ciclo Arruabarrena, la figura del entonces ex Juventus trascendió el rectángulo de juego y eso llevó, a su vez, a un agotamiento por parte del jugador, que tenía que estar pendiente de ser el conductor del equipo y atender también cuestiones extrafutbolísitcas como eran la alimentación o el armado de un gimnasio acorde a la altura de un equipo de primer nivel. Carlitos era el número 10, la bandera de ese plantel, y lo demostró con un rendimiento superlativo: fueron 12 partidos de Liga, con 5 goles para conseguir el Campeonato y 5 partidos con 4 goles para obtener la Copa Argentina; pero el 2016 trajo la frustración de la Libertadores ante Independiente del Valle, y la figura del excelso ídolo comenzó a empañarse. La decisión de irse a China sorprendió a propios y extraños, en el medio de lo que fue la alegría por un 4-2 en el Monumental con doblete incluido, se despidió con un vídeo y por la puerta de atrás…

Télam 29/10/2016 Boca Juniors derrotó a Temperley por 4-0, en un partido correspondiente a la octava fecha del Campeonato de Primera División, con los tantos de Gino Peruzzi a los 8 minutos, Cristian Pavón a los 10 y Gastón Aguirre, en contra, a los 23, en el primer tiempo, y Walter Bou, quien festeja abrazándose con Carlos Tevéz (10) a los 20 del segundo parcial. Foto:Alvarez Julian/Télam/jr

El 2017 lo encontró en Oriente, jugando poco en el Shanghai Shenhua, algunos cuentan que no había llegado a debutar y ya estaba  arrepentido de la decisión que había tomado. Boca lo buscó para retornar en 2018 y rápidamente se sumó a la pretemporada en Cardales, a un equipo que lideraba con comodidad la Superliga. Fue un regreso al reverso, sin recibimientos estridentes, humilde y cabizbajo, sabiendo que su salida había golpeado fuerte en el corazón del hincha. Por eso aclaró que venía a jugar, a no mirar qué cosas estaban bien y qué no en el club, y delegando la capitanía y la número 10. Guillermo ya tenía el equipo aceitado y liderando un torneo que terminaría ganando, coronando el bicampeonato.

Le tocaba afrontar su realidad y sumar desde el lado más conveniente, pero estaba claro que no era una prioridad para el Mellizo. Con un arranque de año con algunas buenas actuaciones, quizás fue su rol accesorio lo que lo desmotivó. Así lo demuestran los números: desde aquel 9 de mayo en el que Boca se alzó con la Superliga ante Gimnasia en La Plata, y con la parte más fuerte de la Copa Libertadores por delante, Carlitos participó primordialmente del equipo alternativo que disputó el torneo local. En la segunda mitad del 2018 estuvo presente en 10 de los 13 partidos del ámbito local y convirtió tres goles, no fue titular en ninguna de las llaves del certamen más importante de América, y ni siquiera ingresó en la vuelta ante Cruzeiro ni en los choques de semifinales ante Palmeiras. Coronó con algunos minutos en los que entró (y muy bien) en la ida de la final en La Bombonera, lo que puso en discusión su participación en el choque decisivo, en el que finalmente jugaría tan solo 9 minutos en el alargue. Síntoma de lo que fue su semestre.

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«Decidí volver a usar la 10». La salida de Edwin Cardona dejó el dorsal libre que Tevez retomó en este 2019 que, a punto de cumplir los 35 años, parece distinto para él. Con Alfaro al frente, Boca vive un momento de cambios. El ex entrenador de Huracán está forjando un nuevo equipo y tiene para él un rol central. «En este tiempo y en este momento de Boca, Carlos tiene que estar al frente. Tevez tiene que ser el abanderado del equipo». Espaldarazo tremendo del técnico para el ídolo, que además portará la cinta de capitán. Algo lógico si se tiene en cuenta que uno es un personaje extraño todavía para el mundo Boca, y el otro es nada más y nada menos que el máximo referente en actividad. Aunque advirtió, «le voy a exigir más que a nadie». Para eso también se prepara Tevez, para pilotear en el rectángulo de juego estas épocas tumultuosas en las que intentará recobrar su propio orgullo, el de sus compañeros y el de todos los hinchas.

Por @tomynel

Tras la incertidumbre reinante en el mundo Boca desde la salida de Guillermo el presidente comenzó a mover las piezas para la llegada de un nuevo cuerpo técnico: Nicolás Burdisso firmó por dos años como Director Deportivo y tomará las riendas del departamento de fútbol, desde las divisiones inferiores, los refuerzos y hasta la decisión del próximo entrenador. «Desde que perdimos, el desafío se volvió enorme», aseguró el ex capitán xeneize nacido en Altos del Chipión, entendiendo el momento que atraviesa el club.

No es la primera vez que Daniel Angelici recurre a un colaborador para las decisiones de este tipo. Cuando asumió la presidencia allá por 2012, conformó una Secretaría Técnica que estuvo integrada por Pablo Budna, Jonathan Vidallé y Jorge Ribolzi. La experiencia duró poco más de año y medio y no fue provechosa ni en nombres ni en resultados: Emiliano Albín, Lautaro Acosta, Oscar Ustari, entre otros llegaron de su mano en esa época. También para ese momento, llegó un joven Lisandro Magallan, hoy a punto a ser vendido al Ajax. Con la salida de Bianchi como entrenador y el arribo de Arruabarrena a principios de 2014, Juan Simón se hizo cargo y bajo su tutela se incorporó, por ejemplo, Daniel Osvaldo o Nicolás Lodeiro. Es recordada esa jornada de verano en la cual, tras una derrota con Racing por Torneos de Verano, salió a buscar refuerzos a mansalva y le permitió a jugadores como Alexis Rolín vestir la camiseta de Boca. De todas maneras, Angelici fue siempre muy personalista, teniendo la última palabra a la hora de tomar decisiones, ¿cambiará esto ahora?

Para el comienzo del ciclo Guillermo, a mediados de 2015, la Secretaría fue disuelta y el Tano prefirió apoyarse en los consejos de algunos representantes y allegados (es de público conocimiento su cercanía con el empresario Cristian Bragarnik por citar un caso). «Era muy difícil poner un Director Deportivo con un técnico trabajando», confesó Angelici públicamente exponiendo la incompatibilidad con el entrenador saliente. Por eso lo más lógico era primero presentar a Burdisso y luego pensar en el sucesor del Mellizo. «Necesitaba una persona que esté al lado mío», agregó, dando cuenta que quizás, la elección del nuevo DT podía llegar a ser tumultuosa para su futuro y no quería tomarla solo.

Burdisso trabajará en línea directa con el presidente y tendrá de colaboradores a Anibal Matellán y a Nicolas Chiesa, de 38 años, surgido de las inferiores de Argentinos Juniors y Club Parque, estuvo una década en el ascenso del fútbol italiano y terminó su carrera siendo goleador y campeón con el Floriana de la liga de Malta. Ya retirado, cuenta con el titulo de Director Técnico UEFA B y se encargará del scouting de jugadores.

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«Tener a un profesional pensando y trabajando para el objetivo va a tener más porcentaje de acierto que simplemente alguien que se maneja con intermediarios«, asegura al respecto Mario Husillos, ex jugador de Boca en la década del 80′ y actualmente Director Deportivo del West Ham inglés. Está claro que en estos tiempos del fútbol globalizado y moderno, tener un hombre cumpliendo un rol de este tipo en Boca es necesario«A un club como Boca Juniors no podés ir vos solo a trabajar, tiene que ser un equipo importante, porque el tamaño del club lo requiere». En principio serán tres los integranes de la Secretaría pero no se descartan nuevas incorporaciones.

Para Burdisso será la primera experiencia profesional desde su retiro. Un hombre que mamó el ciclo Bianchi como nadie, que ganó 3 Copas Libertadores y 2 Copas del Mundo con la azul y oro, es indudable que querrá lo mejor para el club. «Ser director deportivo es un anillo a medida», agrega Husillos. «Es importante saber quién va a tomar las decisiones, quién va a ser el que negocie, si va a trabajar con el primer equipo y los juveniles, con qué presupuesto se va a manejar, todas esas cosas tienen que quedar claras«. Por lo pronto, Angelici ya avisó que Burdisso tendrá «todas las potestades». Con la Copa Libertadores 2019 ya sorteada, la era post Guillermo ya se puso en marcha.

Por @tomynel

La salida de los Barros Schelotto de Boca ha dejado una incertidumbre total de cara al futuro, ya que por primera vez en la gestión Angelici, es realmente una incógnita quién se hará cargo del plantel bicampeón de la Argentina en 2019: Falcioni, Bianchi, Arruabarrena y Guillermo fueron los entrenadores en los últimos 8 años, pero el de hoy parece un momento de cambio, ya que la mirada estaría puesta en un nombre fuera del riñón del club.

Es preciso hacer un repaso de los distintos momentos en cuanto a los técnicos se refiere. El hoy máximo dirigente xeneize heredó el ciclo de Julio César Falcioni, que venía de ser campeón invicto en el Apertura de 2011 y se preparaba para disputar la Copa Libertadores, a la que accedería a la final y caería derrotado ante Corinthians en Brasil. Llegó el «estoy vacío» de Riquelme pero el ciclo del entrenador no tembló. Sin embargo, la segunda mitad del 2012 traería unos vaivenes en el rendimiento y la figura de Román desde el exterior presionaba ante cada mal resultado. Boca terminaría 6to en el campeonato a 8 puntos del campeón Velez. Angelici había decidido ratificar la confianza de Falcioni, e incluso anunciar la renovación de contrato, pero la gente en aquel partido ante Godoy Cruz en La Bombonera dio su veredicto: Carlos Bianchi había dado señales de querer volver a dirigir y el pueblo bostero clamó por su vuelta, lo que obligó al presidente a escuchar a sus socios. Fue la tarde que se consideró, a la postre, «el Cabildo abierto» y que terminó con el retornó del Virrey.

Bianchi Angelici

El 2013 se iniciaría con el retorno del técnico más ganador de la historia del club y la vuelta de Juan Román Riquelme al primer equipo, por ende, la ilusión no podía ser más grande. Pero los resultados no estuvieron a la altura: eliminación en 4tos de final ante Newell’s, y un 19° puesto en el Torneo Final 2013. A la campaña siguiente, un gran recambio de nombres y un 7° puesto en el Torneo Inicial cerraron el año. Bianchi siguió en su cargo y consiguió un subcampeonato en el Final 2014, ganado por River. Su ciclo se terminaría de manera abrupta en el segundo semestre de ese año, tras tres derrotas en cuatro partidos en el arranque del campeonato. Mientras tanto, en el radar aparecía el nombre de Rodolfo Arruabarrena, hombre de la casa y técnico joven que ya tenía en sus espaldas una gran campaña en Tigre y un subcampeonato con Nacional en Uruguay. Con la salida del Virrey, la llegada del Vasco fue casi inmediata.

La historia de Arruabarrena es más conocida: llegó a semifinales de la Sudamericana, se quedó para el 2015 y salió campeón del Torneo y de la Copa Argentina. Antes, claro, sufrió la eliminación en el escritorio de CONMEBOL en la Copa Libertadores. Los títulos pesaron más que las desgracias y el retorno de Tevez reavivó las ilusiones de un equipo que arrancó el 2016 con la Supercopa Argentina en el horizonte: la derrota 0-4 ante San Lorenzo empezó a encaminar ese ciclo hacia el final. Coincidentemente con ese decrecimiento, Guillermo Barros Schelotto frustraba su paso en el fútbol italiano como técnico del Palermo debido a que no cumplía con los requisitos para entrenar en Europa, su vuelta al país dejaba la puerta abierta para el nombre que siempre deseó Angelici. 

Arruabarrena Angelici

La resolución también fue rápida, el 28 de febrero fue el último partido del Vasco y el 3 de marzo el Melli ya estaba sentado en el banco de suplentes. Desde ahí, lo más reciente: semifinal en la Copa del 2016 con la insólita caída ante Independiente del Valle, 10° puesto en el Torneo Transición y sin Libertadores para 2017. A la postre, el título del torneo largo y una nueva ilusión para 2018. Vuelta a la Copa, caída en la Supercopa con River, bicampeonato y la final que todavía duele. Fin de ciclo. 

Y justamente ahora, en lo que será el último año de Angelici como presidente, un gran signo de pregunta se posa sobre el banco xeneize. Ya no hay nombres que se posicionen por peso específico ni un candidato que genere consenso entre toda la Comisión Directiva. El presidente está en una encrucijada y deberá decidir bien porque los resultados deportivos del próximo año pueden ser vitales para la continuidad de su gente al frente del club. Lo que parece claro es que no será un hombre de la casa, ¿no será tiempo para un extranjero? ¿vendrá un manager para encaminar la elección? Verdaderamente nadie da garantías y todavía hay mucho por jugar. 

Por @tomynel

Boca – River, River – Boca, en el medio nada más y nada menos que la Copa Libertadores: la gloria o Devoto. Es difícil explicar las sensaciones de estar ante este acontecimiento sin igual en la historia del fútbol mundial. Es lo máximo a lo que han llegado dos clubes de un mismo país en esta parte del mundo y alrededores. Es un evento deportivo que seguramente disputará en audiencia a los 111.5 millones de espectadores que se registraron en el Super Bowl de 2012, el mayor hasta el momento. Es un partido que enciende a propios y a ajenos, que dejará recuerdos imborrables en cada uno de sus espectadores. Porque nunca dos rivales del calibre que suponen el más grande y el segundo más grande de la Argentina se habían disputado el trofeo más importante de América.

Es, también, un simbronazo para la sociedad argentina. Porque si, siguiendo a Galeano, el fútbol es «el opio de los pueblos», nunca más necesaria esta dosis de espectáculo para las clases populares de nuestro país, bastardeadas a lo largo de todo este 2018 en plena recesión y crisis económica. Por eso, no solo en este partido se pone en juego la historia, sino también el ánimo de millones de argentinos. El ganador movilizará masas, de allí el temor de los peces gordos de este cuento, de que las hipotéticas consecuencias de ganadores y perdedores se conviertan en un desmadre. De allí que se juegue sin público visitante, aunque se haya querido usar esa posibilidad políticamente. 

Justamente, la política no es ajena a este tipo de eventos. Esto trasciende el deporte, y sucede casualmente a días nomás de la reunión del G-20 en Buenos Aires, lo que provoca el interés hasta del presidente de Rusia Vladimir Putin, quien quizás asista al encuentro decisivo. Es por eso que me cuesta poner en perspectiva lo que vamos a vivir y compararlo con cualquier otro suceso: se palpita como si lo que estuviese en juego fuera una Copa del Mundo, aunque con el tiempo, no tengo dudas de que la gente se preguntará por ese día, y recordará qué era lo que estaba haciendo cuando Boca y River jugaron una final de Liberadores, así como cuando el hombre llegó a la Luna o como cuando se cayeron las Torres Gemelas. Es inevitable.

En el medio de todo esto, está este plantel de Boca, los verdaderos protagonistas de esta historia. Con un ídolo sentado en el banco, con un equipo bicampeón que parece haber encontrado la fórmula ganadora, estos jugadores están ante la gran oportunidad de revertir la maldita reciente historia en choques decisivos ante River;  pero por sobre todas las cosas, está en busca de ratificar lo que sus 113 años de vida marcan: la supremacía en el ámbito internacional y la grandeza a nivel mundial. Ya lo dijo Carlitos, «por la gloria del club».

Por @tomynel