La noche del cumpleaños número 7 de Juan en la casa de la familia Ramírez no fue una más. Cuando el reloj marcó el cambio de día y dió comienzo a aquel 25 de mayo del 2000, Juan supo que quería ser futbolista. Hacía un rato nomás, Boca acababa de eliminar a River en la Copa Libertadores y Juan Román Riquelme marcaba la carrera de Mario Alberto Yepes para siempre. Después de recibir el saludo de sus padres, Juan se fue a dormir pensando en aquel caño y soñó en imitarlo alguna vez.

Años más tarde, en su segunda temporada como jugador de Primera en Argentinos Juniors, se dió el primer enfrentamiento. Fue en un 0-0 pero vibrante partido en La Paternal, por la fecha 9 del Apertura de aquel año, que el Boca de Falcioni ganaría de manera invicta. Esa noche, nadie registró más tiros al arco que Juan Román, pero fue el propio Ramirez quien desperdiciaría las dos jugadas más claras del partido a los 42′ y 44′ minutos. Quizás, en aquella tarde noche, el entonces 10 xeneize pudo echarle el ojo al que hoy, más de una década después, es una de sus debilidades futbolísticas.

O quizás, haya sido en alguno de los 15 partidos en los que fueron compañeros en Argentinos: casualmente (o no), dos de los tres goles que convirtió Román en aquel torneo de la Primera Nacional fueron por asistencia del otro Juan. En aquellos 6 meses que marcaron el final de la carrera de Riquelme, Ramírez finalizó siendo capitán y referente de un equipo que terminó logrando el ascenso para el año 2015.

«Tenía una gran relación con Román. Juan lo quiere porque cuando jugaban juntos lo ayudó mucho”, contó alguna vez su hermano Gabriel.  Pero a esta pequeña historia que comenzó en idilio, que siguió en compañerísmo y que tuvo hasta padrinazgo, le faltaba el capítulo de este presente dirigente-jugador, con elogios de por medio, tras el triunfo en el Superclásico.

«A mi me pone muy feliz por Ramírez, porque lo conozco mucho. Lo conozco desde Argentinos Juniors e hizo mucha fuerza por venir y cada vez que juega el clásico lo hace bien. Eso hay que valorarlo y mucho. No es normal jugar siempre bien el clásico y él lo hace siempre bien«, declaró Riquelme en TyC Sports. Ausente en el 1-2 de octubre de 2021, Ramírez disputó dos Superclásicos con la azul y oro, y en ambos se fue con una sonrisa: jugó los 90′ y convirtió el penal en la Copa Argentina (fue su segundo partido en el club y hasta dejó un diente) y también completó el encuentro en el último antecedente, en el que Armani le tapó lo que hubiera sido el 2-0 definitivo.

Ramírez no solo le respondió en la cancha, sino también públicamente: «Me pone muy orgulloso lo que dijo, viniendo de un jugador como fue él. Me puso la vara alta, ja. Ahora es un desafío. Me dan ganas de triunfar en este club y devolverle un poco lo que hizo por mí». Rápido, encarador, y con 26 partidos ya sobre el lomo, todavía le falta para meterse en el corazón del hincha, pero silenciosas y rendidoras actuaciones como las del otro día seguramente harán torcer la balanza a su favor. La aprobación de Román, ni más ni menos, ya la tiene.

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Por @tomynel

Cuando el mundo se paralizó por el COVID-19, detuvo con él un frenesí de encuentros (y de histeria) que venía en incremento entre Boca y River. La definición angustiosa de aquella Superliga 2020 que el equipo de Russo le arrebató al de Gallardo fue la última medida de un tiempo en el que el rendimiento del equipo ante el clásico rival había dejado tocado el orgullo de todos los bosteros.

Aquel punto de despegue colectivo que hubiera significado esa consagración se frenó abruptamente por un hecho absolutamente inusual, que nos dejó (además) más de 365 días sin Superclásicos. El 2020 fue un año de reinicio en muchos sentidos, y la historia dirá que también lo fue en este histórico enfrentamiento: porque si hasta entonces, el River de Gallardo había podido redimir en parte su complejo de inferioridad ante su máximo rival, en el 2021 las cosas fueron distintas.

Todavía con la resaca del Año Nuevo, La Bombonera fue testigo del primer Boca y River en tiempos de coronavirus, un partido cambiante, pero en el que Sebastián Villa terminó amargando lo que hubiera sido un triunfo visitante. Después vino otro empate en marzo, y ya para mayo y agosto, llegaron las dos eliminaciones en Copas vernáculas, a través de la inefable fórmula de los penales para alegría de los de Russo. La última función de octubre, ya con Battaglia en el banco, fue sin dudas la más floja de las cinco, más allá de ser la única derrota, lo que dejó una sensación de regresión entre hinchas y protagonistas. Así es que llegamos hasta el presente, y en la antesala de lo que será el Superclásico N°258 en casi 110 años de historia, surge el interrogante que disparó este artículo: ¿qué se juega Boca el domingo?

En primera instancia, buscará ratificar el rumbo que empezó a transitar en el último partido ante Estudiantes, lo que redundaría en un espaldarazo para la identidad que busca imprimir el entrenador; además, intentará cortar con la peor racha histórica en todo tipo de clásicos, ya que lleva 11 partidos sin ganar en los 90′. A su vez, sería la primera victoria para Battaglia en este tipo de enfrentamientos, y significaría también volver a decir presente en el Monumental después de 5 años, tras aquel gol de Nández a finales de 2017.

Pero por sobre todas las cosas, y teniendo en cuenta las últimas visitas a Nuñez, Boca se debe un clásico en donde imponga condiciones, donde como dijo Sebastián en la conferencia previa: «ellos se preocupen por nosotros», un partido íntegro, completo, en el que decir presente. Como aquel 2-0 en 2003, con goles del actual entrenador y Pedro Iarley; como el 1-0 con gol de Viatri para comenzar a ganar el título en 2008; como el 1-0 de Lodeiro en 2015; o como el 4-2 de la mano de Carlitos en 2016. Hacer respetar la historia, ni más ni menos. Ante esa misión está hoy el equipo de Battaglia. Por él, por ellos, por nosotros: Boca nunca teme luchar.

 

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Por @tomynel

Corría el mes de agosto de 2021. Una noche calurosa del verano francés en Marsella. Una notificación de Whatsapp interrumpe la calma en la casa de los Benedetto: «Hola Pipa, ¿estás para volver?». Era Riquelme, en su rol de vicepresidente xeneize. El mensaje le movió un poco el piso. Quedó en responder en unos días. La realidad era que, para esa altura, Sampaoli lo utilizaba cada vez menos, y su rendimiento tampoco estaba a la altura de lo que habían sido sus 15 goles y 5 asistencias de la mano de André Vilas Boas, el entrenador que lo había pedido excluyentemente y por el cual el Olympique desembolsó casi 15M de euros.

Benedetto creyó que no era el mejor momento de volver, todavía sentía la espina de dar algo más en el Viejo Continente, al que tanto le había costado llegar. Por eso la respuesta fue negativa: «Gracias Román por pensar en mí, pero ya tengo todo arreglado con el Elche. Quizás más adelante». 

 

El desembarco en el fútbol español trajo aparejado una particular circunstancia: el ‘Pipa’ jugaría en el club del cual es accionista. La empresa Score Club, encabezada por su representante Cristian Bragarnik, se había transformado en 2019 en la accionista mayoritaria del Elche FC tras quedarse con el 58%. Para mayo de 2020 el porcentaje ascendió al 93% tras los aportes económicos de, entre otros, el delantero ex Racing Gustavo Bou y el propio Darío Benedetto. «El tener acciones en el club me lleva a tener aún más compromiso«, diría tiempo después en su presentación.

Sin embargo, sus intereses creados no pudieron garantizarle la tan deseada continuidad tras el primer semestre: en 16 partidos hizo dos goles, brindó una asistencia y solo pudo completar los 90′ una vez. Por este motivo, el vuelo de regreso a la Argentina para cerrar el 2021 y celebrar las fiestas con la familia vino cargado de fastidio. Las 12 horas que separan a Madrid de Buenos Aires le dieron tiempo para pensar…

«Román, soy Pipa. Quiero volver. ¿Cómo podemos hacer?» 

El mensaje llegó como un regalo de Navidad para todo Boca y el Consejo de Fútbol. La voluntad del futbolista es, quizás, el principal activo que puede motorizar una negociación, sobretodo para un mercado tercermundista como el argentino. Las charlas comenzaron en silencio y a fuego lento. En el medio, una declaración pública de Darío encendería la ilusión de los hinchas: «A Boca voy a volver, sea como hincha o jugador». El operativo ya estaba en marcha.

El regreso de Darío Benedetto a Boca es, sin dudas, el pase más resonante del mercado de pases 2022, por la calidad del futbolista y las condiciones en las que se da. El mejor número nueve después de Palermo tendrá una nueva etapa en el club, al igual que el propio Martín, que se fue a finales del 2000 con 91 goles y volvió años más tarde para convertir 145, ganar (otra vez) la Copa Libertadores y transformarse en el máximo goleador de la historia.

¿Podrá Pipa batir su propio record? Por nombrar a algunos emblemas, el actual entrenador Seba Battaglia ganó más títulos en su vuelta que en la primera etapa, asi como el Negro Ibarra. Otros ilustres xeneizes como Gago, Schiavi y hasta el mismísimo Román, también se consagraron en sus segundos ciclos, ni hablar del grandísimo Carlos Bianchi. Lo que está claro es que, en una etapa carente de grandes referencias idílicas, Benedetto tiene todo para seguir marcando a fuego su nombre en la inmensa historia xeneize. 

 

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«Necesitamos defensores de verdad y de categoría, y él la tiene«. La frase corresponde al Patrón Bermudez y hace referencia a Carlos Zambrano, fue el 31 de enero de 2020, hace casi dos años. Se inauguraba el primer mercado de pases de la gestión Riquelme y el peruano llegaba con cartel de Selección para reforzar una zaga que tenía, en ese momento, a Junior Alonso, Carlos Izquierdoz, Lisandro López y a un joven Gastón Ávila. La definición del ex central colombiano trajo cierta polémica (¿cuándo no en el Mundo Boca?) ya que sonó más a demérito para los propios, que a elogio para la entonces cara nueva. 

Zambrano se dio el gusto de levantar su primer título en Boca en su segunda participación con la camiseta azul y oro, en aquella memorable noche ante Gimnasia en La Bombonera. Un rendimiento irregular (33PJ, 2 goles) hizo que hoy se lo mencione como una de las posibles bajas. Bajo esa premisa llegó, un año después, Marcos Rojo, proveniente del Manchester United. Una negociación trabajada a fuego lento y motivada con el corazón, que resultó un verdadero salto de jerarquía a la última línea xeneize.

Para seguir con la tendencia: si el defensor del 2020 fue Zambrano y el del 2021 Rojo, el del 2022 será Nicolás Figal, de 27 años, que llega proveniente del Inter de Miami. Todavía resta definir las condiciones de la operación (si es a préstamo o compra de un % del pase), pero es un hecho que será refuerzo de este mercado de pases. (NdeR: este domingo 23 de enero se hizo la revisión médica)

Con su llegada, Boca suma un defensor polifacético, que puede jugar en cualquier lugar de la zaga central, o como lateral por la derecha. Su cualidad principal es el manejo de la pelota: Figal es un jugador al que le gusta salir jugando. Enganche en infantiles, se fue retrasando en la cancha a medida que su carrera crecía. Influenciado por Gabriel Milito, Jorge Almirón, Ariel Holan y Sebastián Beccacece, su estilo de cabeza levantada fue moldeándose para encajar a la perfección en esos modelos. Como ejemplo está esta asistencia a Sebastián Palacios (conocido de la casa) ante Atlético en Tucumán, luego de una gran jugada personal.

Su camino en Independiente estuvo marcado por idas y vueltas: le tocó debutar en 2014, cuando el Rojo todavía peleaba por el ascenso en la B Nacional. Pocos minutos en Primera lo obligaron a irse cedido a Olimpo de Bahía Blanca, donde le tocó pelear abajo. Ya a su regreso, y cuando estaba adquiriendo continuidad, le tocó atravesar uno de los momentos más duros de su carrera: un doping lo sacó durante nueve meses de las canchas por consumir diuréticos. Lo que le hizo perderse, por ejemplo, la consagración de la Sudamericana en el Maracaná ante Flamengo en 2017.

Una vez cumplida la sanción, todo fue en crecimiento para Figal y llegó la consolidación definitiva: jugó todos los minutos de su equipo en la Libertadores 2018, que culminó en los 4tos de final con aquella eliminación polémica ante River. En 2019, Scaloni lo convocó para dos amistosos con la Selección (ante Chile y México) pero no sumó minutos. Y ya en 2020, fue transferido al Inter Miami FC.

 

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Fue David Beckham junto a Phill Neville, dueño y técnico del conjunto de la MLS, quienes lo eligieron para integrar un plantel que tenía que disputar los primeros partidos de su historia: Figal fue titular en 22 de los 24 partidos de la primera temporada, y en 24 de los 34 encuentros de la segunda. En los que convirtió un gol y brindó dos asistencias, desempeñándose en varios puestos de la defensa.

«Nico Figal es el corazón del equipo. Si uno quiere ganar partidos no puede desprenderse de sus mejores jugadores»Phill Neville, DT del Inter Miami en Septiembre 2021

Está claro que si por el entrenador fuera, la idea era que el argentino siguiera en el club, pero una multa de más de 2 millones de U$S por parte de la MLS obligó al equipo de la Florida a reestructurar su plantel y allí es donde aparece Boca, que necesita centrales fundamentalmente para la primera fase de la Copa Libertadores, donde tiene suspendidos actualmente al Cali Izquierdoz por cuatro partidos y Marcos Rojo por cinco.

La situación de los centrales es ya histórica para el club, vale la pena repasar la cantidad de nombres que han venido con y sin éxito en los últimos 10 años, desde la salida del Flaco Schiavi hasta la actualidad. La llegada de Figal viene a engrosar el listado, con la diferencia que hoy, parece, Boca ha encontrado una dupla central que está a la altura de los hechos. O «de verdad», como diría el Patrón. 

 

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Sebastián Battaglia se hizo cargo de la dirección técnica de Boca en la semana del 16 de agosto, hace poco más de tres meses. En ese momento, y tras la derrota 0-1 con Estudiantes, el ciclo de Miguel Ángel Russo tenía su desenlace después de desinflarse de a poquito desde aquella polémica eliminación en la Libertadores ante Atlético Mineiro.

«Quiero un equipo protagonista», fue la declaración de principios del máximo ganador de la historia del club en conferencia de prensa. Algo que había intentando (y demostrado) en Reserva, y que ahora tenía la oportunidad de hacerlo en Primera. La vara estaba muy baja, es cierto: tan solo 7 puntos en la misma cantidad de partidos, con 3 goles convertidos, y peor aún, un dato contundente: sólo 8 tiros al arco en esos cotejos. Síntoma ineludible de la apatía ofensiva, quizás la mayor evidencia de que el tiempo de Miguelo en el banco estaba acabado.

La renovación del entrenador trajo aire fresco: la presencia de un nueve natural como Vázquez adentro del área, la recuperación futbolística de Almendra, el aporte de los pibes y con ellos, una remontada tan palpable como deseada. Más allá de las deudas vigentes, el equipo está donde tiene que estar: en la final de la Copa Argentina y disputando la clasificación por la tabla general.

Con fechas todavía por jugar, los números reflejan lo que se ve en la cancha:

BOCA ANTES DE BATTAGLIA EN LIGA:

– 7 puntos en 7 PJ (1V, 4E, 2D)
– Goles convertidos: 3
– Goles en contra: 5
– Tiros al arco: 8 (26° en el torneo)
– Tiros no bloqueados: 46 (23° en el torneo)
– Posesión 57,4% (3°)
– Pases clave y asistencias: 45 (21° en el torneo)
– Recuperaciones: 428 (10° en el torneo)

BOCA DESPUÉS DE BATTAGLIA EN LIGA:

– 32 puntos en 15PJ (10V, 2E, 3D)
– Goles convertidos: 24
– Goles en contra: 11
– Tiros al arco: 82 (2° en el torneo detrás de River)
– Tiros no bloqueados: 188 (1° en el torneo)
– Posesión 57,8% (3°)
– Pases clave y asistencias: 171 (2° en el torneo detrás de Central CBA)
– Recuperaciones: 895 (9° en el torneo)

Boca pasó de ser el equipo que menos pateaba al arco, uno de los que menos intentaba y que menos chances creaba con Russo a estar en la cima en esos aspectos. Que eso redunde en resultados es, tan solo, una consecuencia de la búsqueda y la intención.

Días atrás en la goleada 3-0 ante Aldosivi, el «cuestionado» equipo de Battaglia registró el máximo número de remates en la temporada en un mismo partido, con 28 disparos (23 excluyendo aquellos bloqueados). La estadística pasó de largo para algunos, que no ven en este jóven ciclo una continuidad en el estilo, amen de los nombres y los sistemas. El Boca de Battaglia va al frente, está en su ADN.

 

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Por @tomynel

Otra vez la misma historia. Otra vez cara a cara, River y Boca en una Copa internacional. Parece común en estos tiempos, pero no fue siempre así. En total, son seis cruces por eliminación directa en duelos internacionales: 4 en Libertadores, 1 en Sudamericana y 1 en Supercopa.

En cuanto a la Libertadores, también se han enfrentado en los formatos anteriores a la eliminación directa que empezaron a correr en 1988. Del 66′ al 91′, fueron 18 partidos, con 8 victorias para los Xeneizes, 4 para los de Nuñez y 6 empates, contemplando fase de grupos, primera y segunda fase. Fueron cuatro en la del 66′ y en el 70′, y dos en la del 77′, 78′, 82′, 86′ y 91′.

Desde 1988, entonces, han sido cuatro Boca – River: 2000 y 2004 fueron para Boca; la de 2015 y la de 2018 fue para River. Esta será la quinta ocasión y la segunda semifinal.

Los restantes se dieron en la Supercopa de 1994, donde fue triunfo de Boca en los penales, tras dos empates consecutivos (0-0 en el Monumental y 1-1 en La Bombonera); y en la Sudamericana 2014 (0-0 en La Bombonera y 1-0 en el Monumental) en semifinales de Copa Sudamericana, que clasificó a River.

¿Cómo les fue desde aquel primer mano a mano por Libertadores?

En 2000, se enfrentaron en 4tos de final, luego de que Boca pasase a El Nacional de Ecuador y River a Cerro Porteño. El Xeneize se consagró campeón.
En 2001, podrían haberse encontrado en la final, pero River no pudo con Cruz Azul en 4tos. El equipo de Bianchi fue bicampeón.
En 2002, Boca quedó eliminado en 4tos contra Olimpia, a la postre campeón; y River, quedó en el camino ante Gremio en 8vos.
En 2003, Boca llegaba a su quinto trofeo ante Santos; y River, ante América de Cali en 4tos. Podrían haber chocado en semifinales.
En 2004, se volvieron a ver las caras en semifinales: el Xeneize pasó por penales.
En 2005, Boca quedó eliminado ante Chivas en 4tos; mientras que River perdió en semifinales con San Pablo.
En 2006, Boca no participó y River quedó en las manos de Libertad de Paraguay en cuartos.
En 2007, Boca consiguió su sexta Libertadores ante Gremio; River quedó afuera en fase de grupos.
En 2008, River fue eliminado en 8vos ante San Lorenzo; Boca alcanzó las semifinales y perdió con Fluminense.
En 2009, River no superó la fase de grupos; Boca perdió en 8vos con Defensor Sporting.
En 2010 y 2011, no participaron.
En 2012, Boca llegó a la final ante Corinthians y perdió. River no la disputó.
En 2013, Boca cayó ante Newell’s en los 4tos por penales. River no la disputó.
En 2014 no participaron, pero chocaron por Sudamericana en semifinales y River fue campeón.
En 2015 se dio un nuevo enfrentamiento. River fue campeón tras que Boca quede descalificado tras el episodio del gas pimienta.
En 2016 estuvimos a las puertas de una nueva semifinal, pero Independiente del Valle fue el verdugo, primero de River en 4tos y después en Boca en semifinales.
En 2017, Boca no participó y River quedó afuera en semifinales a manos de Lanús.
En 2018 se dio la histórica final a manos de River, el cuadro había determinado que solo podrían cruzarse en el partido decisivo, y así sucedió.

La pregunta entonces es, ¿por qué es cada vez más común que los dos equipos más importantes de Argentina se enfrenten internacionalmente? ¿Por qué antes no y ahora sí? Recordemos que pasó una década sin que se vieran las caras por un torneo internacional, entre 2004 y 2014.

2004

Para ello, podemos discernir tres motivos:

1) La competitividad: indefectiblemente, el mejor River de la historia a nivel internacional (con 4 semifinales y 2 títulos en los últimos 5 años) se ha encontrado con un Boca que fiel a su tradición copera, ha disputado 10 semifinales de las últimas 15 ediciones que disputó.

2) El presupuesto: la fortaleza de los conjuntos brasileños y argentinos se ha hecho mucho más notoria en los últimos años que antaño, disponiendo de presupuestos que otros equipos de menor nivel no han podido acceder.

3) Modificaciones de formato: el incremento de los clubes participantes desde el 2000 a esta parte ha permitido que no sea necesario estar entre los mejores equipos del fútbol local para clasificar. Del 99′ (última edición de 20 equipos) a la actualidad (47), se ha incrementado más del doble los conjuntos clasificados.

Adicionalmente, si agregamos el enfrentamiento restante de este lustro que corresponde a la Supercopa Argentina, podríamos decir que la creación de nuevas competencias como la Copa Argentina o la Copa de la Superliga, también son nuevas chances de enfrentamientos superclásicos.

En conclusión, todo parece indicar que estos tipos de partidos comenzarán a darse más asiduamente, por lo que ante esta nueva oportunidad, es importante vivir la previa de una manera más serena, tratando de que sea sólo un partido de fútbol y no lo que sucedió en los episodios recientes.

Por @tomynel

Si hay un aspecto que destacar en lo que ha sido la gestión de Daniel Angelici al frente de Boca durante dos mandatos es el manejo económico. Amen de los aspectos específicos en los cuales se ha reorientado el presupuesto -como puede ser en su primera etapa la supresión del voley masculino profesional- el club ha arrojado ejercicio tras ejercicio balances superavitarios. Aunque, claro está, y lo reconoce el propio dirigente «la gente no va al Obelisco a festejar balances». Por eso es menester cuestionarse otros aspectos en lo que han sido estos (casi) 8 años de Angelici al frente del club.

En este sentido, en MuyBoca elaboramos un informe detallado sobre todos los jugadores de inferiores que han sido promovidos y debutado en Primera desde principios de 2012 a esta parte. Con motivo de las apariciones de Agustín Obando y Brandon Cortés en el último partido ante Aldosivi, este repaso permite ver y analizar qué importancia le han dado los distintos entrenadores al fútbol juvenil, en qué contexto se han subido más chicos, qué categoría ha sido más prolifera, y también, de qué manera el club capitaliza a sus futbolistas.

Cabe destacar que en el recuento solo se contemplan los minutos oficiales, por lo que algunos ejemplos como Marcelo ‘Chelo’ Torres o hasta el momento Marcelo Weigandt, que sólo han sumado minutos en amistosos, no han sido incluidos.

Recuento total

Fueron 39 futbolistas los que debutaron a lo largo de toda la gestión Angelici. Los dos primeros fueron allá por febrero de 2012, en dieciseisavos de final de la Copa Argentina. En el Bicentenario de San Juan, ante Central Córdoba, Falcioni mandó desde el arranque a Guillermo Pol Fernández, quien jugó todo el partido en la victoria por 2-0 e hizo ingresar a Franco Fragapane para los últimos dos minutos. Fueron aquellos años los más prolíferos para la época: tanto en 2012 como en 2013, debutaron ocho juveniles; en 2014, lo hicieron seis chicos; para 2015, sólo tres; en 2016, fueron cinco. Ya en 2017, una sola aparición y por último, en 2018, tuvieron su oportunidad cinco de inferiores. Mientras que en lo que va del 2019 ya han sido tres.

Bentancur
Julián Chicco (cat 98), Nahuel Molina (cat. 98), Rodrigo Bentancur (cat. 97) y Marcelo Torres (cat. 97).

Categorías que más aportaron

Es menester señalar que en el transcurso de estos 7 años ha habido representantes de todas las categorías ininterrumpidamente desde la 89′ (Sebastián D’angelo en 2012) hasta la 01′ (Brandon Cortés). Sin embargo, han habido algunas camadas que han cosechado más futbolistas que otras. La 93′ fue la que más ha aportado con siete: Mauro Dalla Costa, Dino Castagno, Gonzalo Escalante, Federico Bravo, Nahuel Zárate, Sebastián Palacios y Alan Aguirre. Todos, salvo este último que llegó a Primera de la mano de Falcioni, fueron promovidos por Carlos Bianchi durante su tercera etapa en el club. Las otras dos que han sido muy proliferas fueron la 96′ y la 97′, ambas con seis jugadores en su haber; entre ellos, los más destacados: Andrés Cubas, Juan Cruz Komar, Guido Vadalá, Franco Cristaldo, Alexis Messidoro, y sobretodo, Rodrigo Bentancur.

Los que más jugaron

La continuidad para los juveniles no es fácil, por eso uno de los aspectos más demostrativos de este informe es la escasa suma de minutos que han jugado la mayoría de los futbolistas. Ahora, ¿es una carencia de capacidad de los propios jugadores, una política dirigencial o falta de paciencia para dejarlos explotar? Lo cierto es que de los 39 listados, sólo diez pasan los 20 partidos jugados en la Primera de Boca. Siendo los cinco más destacados: Rodrigo Bentancur (66 PJ), Sebastián Palacios (49PJ), Andrés Cubas (44PJ), Emanuel Insua (43PJ) y Federico Bravo (37PJ).

Los que más promovieron

La gestión de Daniel Angelici contó con la presencia de cinco entrenadores diferentes, Carlos Bianchi fue el que más juveniles hizo debutar durante su tercer ciclo, con una cantidad de 11 futbolistas; lo sigue Guillermo Barros Schelotto con 10; Julio César Falcioni con 8 -aunque no están contabilizados los que subió en 2011-, Rodolfo Arruabarrena más atrás con 7 y cierra lógicamente Gustavo Alfaro con tres.

¿Cómo los capitalizó el club?

Este es quizás el punto más importante, porque permite ver qué ha hecho el club con jugadores por los cuales invirtió en su formación y fueron o son patrimonio de la institución. De los 39 casos, solo cinco continúan en la institución (Obando, Cortés, Capaldo, Almendra y Chicco); dos fueron incluidos en transferencias de otros jugadores: Andrés Cubas en la operación de Bebelo Reynoso con Talleres y Gonzalo Escalante en la compra de Peruzzi al Catania; nueve han sido prestados y todavía tienen que volver al club, entre ellos Nahuel Molina hoy en Central, Tomás Pochettino en Talleres, o Mateo Retegui en Estudiantes; y quince han quedado libres yéndose a otros clubes.

BALERDI BOCA 2
Leo Balerdi con la camiseta de Boca, duró poco en el club.

En cuanto a las transferencias directas, han sido en ocho casos específicos donde resaltan de sobremanera el pase de Leonardo Balerdi al Borussia Dortmund por 16 millones de euros y la venta de Rodrigo Bentancur a la Juventus por 9.5 millones de euros. Le sigue la transferencia de Emanuel Insúa al Udinese, quien lo pagó 2.5 millones de euros, y más atrás la de Sebastián Palacios a Talleres, que compró el 50% de su ficha por 1.8 millones de euros. Otro que se fue dejando un buen dinero en el club, pero envuelto en polémica, fue Leonardo Suárez que se fue a Villareal por 1.7 millones de euros. Por último, se registran los traspasos de Luciano Acosta al DC United por 1.35 millones de euros y el de ‘Pol’ Fernández a Godoy Cruz, por 1.3 millones de euros. *

Si hacemos una sumatoria de todas las transferencias, Boca en la era Angelici ha capitalizado a sus juveniles por un valor total de 34.2 millones de euros.

Un caso diferente pero que merece ser contado es el de Facundo Colidio: el delantero promesa de las Inferiores fue vendido sin debutar al Inter de Italia por ocho millones de dólares.

*datos vía transfermarkt.com
Acá podés acceder al informe completo:

Por @tomynel

En septiembre de 2011, por la fecha 9 del Apertura -en el que Boca se alzaría campeón invicto- Lisandro López hizo un brutal gol de chilena en el empate 2-2 ante Olimpo en Bahía Blanca que llegó, incluso, a disputar el premio Puskas de la FIFA a la mejor anotación de aquel año. Quizás haya sido el más lindo, pero no el primero. Lo cierto es que siempre fue un defensor con gol, y ya ha empezado a pagar con la camiseta de Boca, como la noche del último domingo en Tucumán.

El nacido en Villa Constitución ha sido uno de los aciertos de Gustavo Alfaro, técnico que lo dirigió en el equipo de Sarandí, y decidió ir en su búsqueda para «rescatarlo» de un bajón futbolístico que lo tuvo cedido desde el Benfica, media temporada en el Inter (17/18) y media temporada en el Genoa (18/19) con muy poca continuidad: tan solo 2 partidos en un año. Eso generaba muchas dudas en su llegada, pero la vuelta al ritmo lo tiene hoy en gran nivel, incluso sosteniendo a un Carlos Izquierdoz que no está en su mejor momento.

Lichi, como le dicen entre sus íntimos, tiene como principal virtud el juego aéreo, en detrimento del mano a mano donde quizás sufre más de la cuenta. Esto ha mejorado una faceta en la cual Boca venía sufriendo en el último tiempo. Paralelamente su presencia ha incrementado, junto a otros factores como la pegada de Mauro Zárate y el laboratorio de Alfaro, la efectividad en la pelota parada a favor.

A partir del Departamento de Datos de la Superliga, los números indican que Lisandro López gana el 59,5% de los duelos aéreos que disputa y que se impone en un promedio de 3.6 duelos aéreos por partido. Cabe aclarar que los duelos aéreos se contabilizan cuando pelea con un rival en el área (como en su gol ante Belgrano) y no como el tanto ante San Martín, donde entró en solitario al área.

El defensor llegó a préstamo por un año con una opción de compra de 4 millones de U$S. Después de varios meses de vaivenes en su carrera parece haber encontrado su lugar en el mundo, cerca nuevamente del técnico que mejor lo vio rendir.

Por @tomynel

Ha quedado atrás la victoria en Santa Fe ante Unión y el Boca de Alfaro sigue caracterizándose por obtener mejores resultados que rendimientos. Sin embargo, lo del segundo tiempo en la noche del ’15 de Abril’ fue alentador. Es cierto que la diferencia numérica incidió a favor del Xeneize, pero la reacción ante la adversidad y la tranquilidad para manejar la ventaja en el marcador son puntos positivos.

En la antesala de la Copa Libertadores, la pregunta es ¿para qué está Boca? Y hubo algunas voces que se alzaron públicamente al respecto. Primero fue Carlos Izquierdoz quien manifestó: «Hoy no estamos para ganar la Copa», dando a entender que el proceso que vive el club en esta transición está todavía en marcha. El manager Nicolás Burdisso, asimismo, lo resumió bien: «La Copa se gana en diciembre, no ahora». 

Lo cierto es que hoy Boca no luce, y probablemente, por la idea que tiene el entrenador no veamos tampoco un Boca vistoso: la predilección por las dos líneas de cuatro, el armar de atrás para adelante, la falta de un creativo (amén de las cuentagotas de Bebelo Reynoso), y por momentos un doble nueve. Ante Unión, el oportunismo de Wanchope Ábila que siempre convierte, un Tevez que sigue en ascenso rumbo a su nivel, y la buena labor de los dos laterales en ataque fueron claves para remontar el resultado.

Claro que el objetivo no será darle brillo a este equipo, sino consolidar una base de funcionamiento diferente a la que nos acostumbró durante tres años con Guillermo, y fundamentalmente, ser un Boca ganador. El martes en la altura de Cochabamba tendrá la primera gran cita.

Por @tomynel

La reconstrucción de Boca de la mano de Gustavo Alfaro tenía otra parada brava de visitante: un Unión que está en los puestos de arriba en Santa Fe. El inicio, además, fue complicado: 0-1 en el primer tiempo, jugando decididamente mal. Pero, por suerte, el Xeneize reaccionó a tiempo.

El primer tiempo tuvo a un Boca inconexo, que igualmente tuvo situaciones y hasta un gol mal anulado a Nahitan Nández. La imagen era preocupante con el 0-1 de penal (un agarrón fuera de jugada), pero el final del periodo tuvo una expulsión a Martínez para darle ventaja numérica a Boca.

El Xeneize se hizo fuerte en superioridad y con los cambios: primero Bebelo Reynoso por Jorman Campuzano y luego Carlos Tevez por Sebastian Villa. Paciencia, centros cruzados, avances en bloque: Boca supo cómo llevar el partido, empató con Ramón Abila y pasó a ganarlo con un Tevez que vuelve a demostrar un buen nivel. Sobre el final, un centro de Buffarini que conectó Almendra, sentenciaron el 3-1 definitivo.

Alfaro logró, con este triunfo, un arranque récord: desde Carlos Bianchi que nadie suma a tantos puntos en su inicio. Boca suma triunfos, crece de a poco en el juego y se mantiene en puestos de Copa. A seguir con la reconstrucción.

Por @tomynel