De la primera hora en Guayaquil puede decirse que Boca trabajó a reglamento, casi como una protesta silenciosa por tener que jugar domingo y martes. De los 15 minutos posteriores al 0-1 debe aceptarse que faltaron reflejos para activar el plan de emergencia. Y de los últimos 10 solo cabe lamentar las oportunidades perdidas, valorando esas dos llegadas al fondo de Zeballos que lo proyectan como un valor interesante (sería mejor probarlo en amistosos que en la Libertadores, pero así está armado hoy el fixture).

Llama la atención leer a habitantes de las redes que todavía son incapaces de sumar goles a favor y en contra. Naturalmente que el próximo partido contra el subcampeón 2020 y 2003 es importante, pero de ninguna manera define la clasificación. Algunos/as se alarman por las goleadas de Barcelona y Santos a The Strongest, comparándolas con el corto 1-0 de Boca. No fueron en La Paz, gente. Después de un par de semanas tranquilas, quizás generó cierta alteración el empate de Las Gladiadoras…

Si la derrota de anoche sirve para recordar que nunca es un trámite sencillo avanzar de fase, al menos es un consuelo. Ya con los titulares descansados, Boca irá el martes 11 a buscar un resultado que lo acerque a octavos. Desde el 2000 siempre consiguió ese objetivo, así que con calma.

Por @lucasg91

Boca volvió a sumar cinco triunfos seguidos, como en la última Superliga con formato clásico. Aquella vez encadenó 2-1 a Talleres, 2-0 a ATU, 4-0 a los santiagueños, 3-0 a Godoy Cruz y 4-0 a Colón. La racha del 2021, que incluye dos partidos internacionales, tiene seis goles menos a favor e igual cantidad en contra. Las formaciones cambiaron bastante. Rossi, Medina, Varela, Almendra, Jara y Pavón ni siquiera jugaron un minuto en esa seguidilla de 2020. También hubo modificaciones de esquema. El técnico es el mismo: quizás sea justo reconocerle algún mérito, además de las arengas emocionales que informan desde las adyacencias del banco de suplentes.

El rodaje que suman los más jóvenes, en este carrusel enloquecido propuesto por AFA y Conmebol, servirá para las próximas temporadas. La situación económico-sanitaria hará muy difícil que futbolistas de alto nivel vengan del exterior para trabajar en la Argentina. ¿Qué se les puede ofrecer, además del honor de vestir la camiseta azul y oro? ¿Un abono al pack premium?

A la misma hora que Izquierdoz convertía su tercer tanto en el torneo, Palacio (39 años) clavaba un hat-trick para Bologna en la Serie A. Al bahiense, como ahora a Villa, se lo criticaba mucho en nuestro país por cómo definía. Algunos/as hinchas se contagiaron de ese discurso, sin darse cuenta de que a Rodrigo no le pegaban por las oportunidades que fallaba sino por los goles que metía.

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En el ranking de los mejores marcadores derechos de la historia del club, Carlos Sosa, Vicente Pernía y Hugo Ibarra son candidatos indiscutidos al podio. Algún nostálgico de la década del sesenta tal vez proponga a Carmelo Simeone, el Cholo original, fuerte y expeditivo. Antes de su llegada desde Vélez, junto con el wing Eugenio Callá, hubo otro número 4 destacado: Víctor Benítez Morales, limeño, de fina técnica, considerado aún hoy uno de los más grandes futbolistas peruanos de todos los tiempos, al nivel de Teófilo Cubillas, Claudio Pizarro y Paolo Guerrero.

En compañía de los brasileños Edson dos Santos y Paulo Valentim y de los uruguayos José Sasía y Walter Davoine, Benítez integró una nutrida comitiva del Mercosur que arribó al puerto boquense después del Sudamericano de 1959. De apodo Conejo, debido a la dimensión de sus incisivos, era capaz de desempeñarse con igual eficacia como volante por los costados o zaguero central: “Menos la portería, ocupé todos los puestos”, suele enorgullecerse en las entrevistas. Jugó 28 de los 30 partidos del torneo de 1960. Tuvo como entrenador al antes citado Lucho Sosa, quien seguramente le habrá transmitido algún conocimiento sobre la posición de lateral.

El 6 de agosto de 1961, en un encuentro válido por la duodécima fecha, inauguró el tanteador ante River. Empató el brasileño Moacir; Valentim volvió a adelantar a Boca con un remate desde fuera del área y, a siete minutos del cierre, igualó el español Pepillo. Fue la única vez que cuatro extranjeros metieron goles en un superclásico. Y hasta el momento es también la única vez que convirtió un peruano. Josepmir Aarón Ballón se sentó en el banco millonario en el cruce del Clausura 2011, pero no ingresó.

Benítez acredita otra medalla: fue el primero de sus compatriotas en lograr una Copa de Europa, la actual Champions League. En 1963, luego de haberse consagrado campeón con Boca, integró el poderoso equipo de Milan (Maldini padre, Trapattoni, Altafini y Rivera, entre otros) que venció 2-1 en la final al Benfica de Eusebio.

Aunque la hinchada no le cantó “es el peruano y su ballet”, como al formidable Julio Guillermo Meléndez Calderón, Víctor fue muy querido por la gente. Y por más que no tuviera la pegada de Nolberto Albino Solano ni haya sido partícipe de la conquista de dos Libertadores, como el silencioso José Antonio Pereda Maruyama, dejó un lindo recuerdo en la institución. Carlos Zambrano debe honrar los antecedentes de Benítez si aspira a que, efectivamente, se lo considere un defensor de verdad.