La salida de los Barros Schelotto de Boca ha dejado una incertidumbre total de cara al futuro, ya que por primera vez en la gestión Angelici, es realmente una incógnita quién se hará cargo del plantel bicampeón de la Argentina en 2019: Falcioni, Bianchi, Arruabarrena y Guillermo fueron los entrenadores en los últimos 8 años, pero el de hoy parece un momento de cambio, ya que la mirada estaría puesta en un nombre fuera del riñón del club.

Es preciso hacer un repaso de los distintos momentos en cuanto a los técnicos se refiere. El hoy máximo dirigente xeneize heredó el ciclo de Julio César Falcioni, que venía de ser campeón invicto en el Apertura de 2011 y se preparaba para disputar la Copa Libertadores, a la que accedería a la final y caería derrotado ante Corinthians en Brasil. Llegó el «estoy vacío» de Riquelme pero el ciclo del entrenador no tembló. Sin embargo, la segunda mitad del 2012 traería unos vaivenes en el rendimiento y la figura de Román desde el exterior presionaba ante cada mal resultado. Boca terminaría 6to en el campeonato a 8 puntos del campeón Velez. Angelici había decidido ratificar la confianza de Falcioni, e incluso anunciar la renovación de contrato, pero la gente en aquel partido ante Godoy Cruz en La Bombonera dio su veredicto: Carlos Bianchi había dado señales de querer volver a dirigir y el pueblo bostero clamó por su vuelta, lo que obligó al presidente a escuchar a sus socios. Fue la tarde que se consideró, a la postre, «el Cabildo abierto» y que terminó con el retornó del Virrey.

Bianchi Angelici

El 2013 se iniciaría con el retorno del técnico más ganador de la historia del club y la vuelta de Juan Román Riquelme al primer equipo, por ende, la ilusión no podía ser más grande. Pero los resultados no estuvieron a la altura: eliminación en 4tos de final ante Newell’s, y un 19° puesto en el Torneo Final 2013. A la campaña siguiente, un gran recambio de nombres y un 7° puesto en el Torneo Inicial cerraron el año. Bianchi siguió en su cargo y consiguió un subcampeonato en el Final 2014, ganado por River. Su ciclo se terminaría de manera abrupta en el segundo semestre de ese año, tras tres derrotas en cuatro partidos en el arranque del campeonato. Mientras tanto, en el radar aparecía el nombre de Rodolfo Arruabarrena, hombre de la casa y técnico joven que ya tenía en sus espaldas una gran campaña en Tigre y un subcampeonato con Nacional en Uruguay. Con la salida del Virrey, la llegada del Vasco fue casi inmediata.

La historia de Arruabarrena es más conocida: llegó a semifinales de la Sudamericana, se quedó para el 2015 y salió campeón del Torneo y de la Copa Argentina. Antes, claro, sufrió la eliminación en el escritorio de CONMEBOL en la Copa Libertadores. Los títulos pesaron más que las desgracias y el retorno de Tevez reavivó las ilusiones de un equipo que arrancó el 2016 con la Supercopa Argentina en el horizonte: la derrota 0-4 ante San Lorenzo empezó a encaminar ese ciclo hacia el final. Coincidentemente con ese decrecimiento, Guillermo Barros Schelotto frustraba su paso en el fútbol italiano como técnico del Palermo debido a que no cumplía con los requisitos para entrenar en Europa, su vuelta al país dejaba la puerta abierta para el nombre que siempre deseó Angelici. 

Arruabarrena Angelici

La resolución también fue rápida, el 28 de febrero fue el último partido del Vasco y el 3 de marzo el Melli ya estaba sentado en el banco de suplentes. Desde ahí, lo más reciente: semifinal en la Copa del 2016 con la insólita caída ante Independiente del Valle, 10° puesto en el Torneo Transición y sin Libertadores para 2017. A la postre, el título del torneo largo y una nueva ilusión para 2018. Vuelta a la Copa, caída en la Supercopa con River, bicampeonato y la final que todavía duele. Fin de ciclo. 

Y justamente ahora, en lo que será el último año de Angelici como presidente, un gran signo de pregunta se posa sobre el banco xeneize. Ya no hay nombres que se posicionen por peso específico ni un candidato que genere consenso entre toda la Comisión Directiva. El presidente está en una encrucijada y deberá decidir bien porque los resultados deportivos del próximo año pueden ser vitales para la continuidad de su gente al frente del club. Lo que parece claro es que no será un hombre de la casa, ¿no será tiempo para un extranjero? ¿vendrá un manager para encaminar la elección? Verdaderamente nadie da garantías y todavía hay mucho por jugar. 

Por @tomynel

A finales de 2003, cuando el equipo de Carlos Bianchi levantaba la Copa Intercontinental ante el Milan en Japón, se re-inauguraba en la intersección de Boyacá y Juan Agustín García en el barrio de La Paternal el estadio Diego Armando Maradona, la casa de Argentinos Juniors, un reducto que se ha hecho complicado para Boca desde que el Bicho retornó a Primera a mediados de 2004, y que volverá a pisar el próximo sábado.

El historial marca 13 visitas desde aquel Apertura 04′ en el que el equipo de Miguel Brindisi cayó derrotado 0-1. Sería el preámbulo de un recorrido tumultuoso que tan solo cosecha tres victorias hasta el presente: la primera llegó en el Clausura 2006, de la mano del Coco Basile como entrenador, fue 2-1 con los goles del ‘Chelo’ Delgado y Krupoviesa. No fue un triunfo más, ya que significó el primero que se pudo llevar uno de los equipos grandes de Argentina en esa cancha.

Hubo que esperar 5 años para otra alegría en ese estadio, recién en el Clausura 2011, cuando Juan Román Riquelme y Martín Palermo se hicieron presentes para sellar el 2-0 definitivo. De la mano de los históricos, Boca encausó un encuentro que sirvió para darle oxígeno en un torneo complicado para los dirigidos por Falcioni. Fue la semana previa al Superclásico que empezó a decretar el descenso de River…

La última victoria está mucho más fresca, fue hace 3 años, también en septiembre, en la que el equipo del Vasco Arruabarrena sacó adelante un chivo partido como suelen ser allí: 3-1 con un doblete de Carlos Tevez, que fue el principal protagonista por la patada a Ezequiel Ham que tanta polémica generó, y el restante de Jonathan Calleri. Restaban cinco fechas para la finalización de ese torneo que vería al Xeneize campeón.

Está claro que a Boca lo complican esta clase de partidos, porque es la cancha más angosta del fútbol argentino, y por la intensidad con la que suele afrontar Argentinos la visita de los boquenses y así lo demustran los números.

Por @tomynel

El 2 de agosto de 2012, el entonces flamante presidente Daniel Angelici presentaba en conferencia de prensa a un joven zaguero central por el que Boca pagó 1.4 millones de dólares por el 80% de su pase. Era Lisandro Magallán. Tenía 19 años y venía proveniente de Gimnasia, . «Antes que nada buenos días«, se presentó cordial. «Creo que no me corresponde a mí definirme como jugador«, cuestionando el sentido de la pregunta, y mostrando que tenía las cosas muy en claro. «Me siento preparado«, se plantó al instante. No era extraño para un pibe que había sido capitán en selecciones juveniles y que había debutado en Primera a los 16 años.

Julio César Falcioni estaba al mando de ese equipo que se preparaba para afrontar el Torneo Inicial (competencia que por primera vez llevaba ese nombre), pero decidió no utilizarlo en el primer equipo, por lo que sumó minutos en Reserva. Con el tercer ciclo de Carlos Bianchi en marcha, sumó sus primeros 90 minutos en un clásico de verano ante Independiente, noche en la que se fue victorioso por 3-0. El Virrey lo tuvo muy en cuenta en ese torneo, siendo parte fundamental de la rotación en el campeonato e ingresando en la mayoría de los partidos de Copa Libertadores. No era el mejor momento futbolístico para un equipo que sufría por demás (1-6 con San Martín de San Juan, 0-3 con San Lorenzo, 0-4 con Newell’s). Fue el momento de su primera salida a préstamo, lo acogió otro campeón, Miguel Angel Russo en Rosario Central. Ya por ese momento cursaba a distancia la carrera de abogacía en la Universidad de La Plata.

Un año después, regresaba al club tras no tener mucha continuidad. «El equipo está seis puntos«, vaticinaba Bianchi antes del arranque del campeonato de 2014. Magallán comenzaba el año de titular en lo que fuera derrota por 0-1 ante Newell’s. No se equivocaba el maestro, porque meses después la Comisión Directiva decidiría removerlo de su cargo. La llegada del ‘Vasco’ Arruabarrena dio nuevos aires al equipo en el que Licha comenzaba a tener una mayor preponderancia. Sobrio, inteligente, rápido hacían de él un jugador importante. Así llegó su primer gol, inolvidable, en un Superclásico tormentoso en el Monumental, que le permitió ganarse definitivamente el puesto. Tenía 21 años recién cumplidos.

Pero cuando mejor venía jugando llegó la rotura de ligamentos de la rodilla izquierda, en un partido contra Defensa y Justicia en La Bombonera. Se venía una larga recuperación. «Los primeros días fueron duros, me sentía un inútil«, reconoció tiempo después en MuyBoca Radio. Regresó en el mercado de pases invernal de 2015, pero el camino fue empinado, ese semestre sumó solo 90 minutos oficiales.

Ya con el 2016 llegaría un nuevo préstamo, esta vez a Defensa y Justicia, lugar en el que tendría bastante continuidad en un equipo ofensivo, donde fue dirigido por Ariel Holan, conviritó el segundo gol en su carrera y terminó clasificando con su equipo a Copa Sudamericana. Para el segundo semestre retornó, cuando ya estaba en marcha el proceso Guillermo. «Pasé de hacerle un gol a River a estar tirado en una camilla«, recordaba por ese entonces, aguardando por una oportunidad mientras sumaba minutos en Reserva.

El verano de 2017 parecía tener la misma dinámica, rotación en amistosos y sin mucha participación. Boca peleaba el campeonato con River que se había acercado por demás en la recta final, allí fue cuando el Mellizo pateó el tablero y le dio la oportunidad a Magallán: aquel empate ante Huracán, las goleadas a Independiente y Aldosivi, y la consagración en el hotel antes de Olimpo. El platense levantaba su primer título con protagonismo principal con la camiseta de Boca, aunque ya había participado del campeonato 2015 y las Copas Argentinas de 2011/12 y 2014/15.

MAGALLAN ENTRENO

Se asentó con temple, y fue una fija para el armado del plantel para la Superliga. Estuvo presente en 25 de los 27 partidos, compartiendo la zaga con Paolo Goltz y aportando firmeza para el mejor arranque de la historia del club en el profesionalismo. Su nivel ya era mirado de cerca por clubes europeos, y a finales de ese 2017, el club rechazó una propuesta de 5 millones de dólares del Ajax. La consagración del bicampeonato y el pase a 8vos de final de la Copa cerraron el primer semestre de 2018, e hicieron que el conjunto holandés vuelva a la carga por él. Esta vez con una propuesta mucho más suculenta, casi 10 millones de dólares, a la que parece muy difícil decirle que no.  De concretarse la transferencia, supondrá la venta más cara de un defensor en la historia del club, detrás de la de Walter Samuel a la Roma en el 2000.

Con la tranquilidad y la semblanza de siempre, y en la previa de lo que fue el amistoso de ayer, señaló a modo de balance:

«Luché mucho para ganarme la titularidad en Boca, aunque nunca me sentí titular indiscutido. Soy un convencido que hay que trabajar todos los días y rendimos exámen todos los días durante la semana, porque es ahí donde el entrenador toma la decisión. No hay que bajar los brazos nunca».

Siempre con humildad y sapiencia. Después de seis años de haber llegado al club, de haber madurado en lo profesional, y con 86 partidos sobre el lomo, puede dar el gran salto. Así fue el devenir de un jugador que pasó por todas: ocaso, exilio y gloria. Una inversión a largo plazo que hizo Boca y que hoy está dando sus frutos. En su presentación dijo sentirse preparado, y así lo demostró.   

Por @tomynel

El andar sólido del equipo de Guillermo no es novedad, los 12 goles a favor, el 100% de los puntos sacados, y otra vez la soledad en la punta, además de las 22 fechas que lleva como líder indiscutido del certamen (tomando las últimas 18 del torneo pasado) lo demuestran. Inmejorable. Pero no solo eso dejó el triunfo del sábado ante Vélez, sino que la goleada por 4-0 nunca se dio en la historia jugando de visitante.

Es un resultado sin coincidencias con el pasado. Miles de variantes (hay encuentros con victorias 5-1, 5-2) pero 4-0 a domicilio, jamás. Excepcional. Y eso que se han enfrentado en más de 200 ocasiones. Sin embargo, no es la primera vez que el Xeneize le hizo cuatro tantos al Fortín en su cancha. Hay, casualmente, cuatro antecedentes oficiales: el primero fue en el Campeonato de 1933, en el que triunfó por 4-2, con la salvedad de que el primer descuento llegó, recién, en el minuto 88. El siguiente fue once años después, para 1944, en el que se impuso por 4-1.

Ya en la época moderna, el antecedente nos lleva al Metropolitano 1972, cuando los entonces dirigidos por Gandula ganaron por 4-1. Los goles los convirtieron Enzo Ferrero en dos oportunidades, ‘Mané’ Ponce y Hugo Curioni. El descuento para Vélez fue de un tal Carlos Bianchi.

La última historia nos remite al Clausura 2010 y a un histórico 4 a 4. Un partido vibrante con muchos cambios en el marcador: arrancó abajo por un gol del ‘Chapa’ Zapata, pero se repuso con tantos de Luciano Monzón, Martín Palermo, y Nico Gaitán. En pocos minutos, los de Abel Alves pasaron del 3-1 al 3-4 por los goles de Juan Manuel Martínez y Santiago Silva (en dos oportunidades). Pero fue el chileno Gary Medel que, a falta de un minuto, puso las cosas 4-4. Además del excéntrico resultado, ese encuentro será recordado debido a que el gol del ‘Titán’ significó su tanto N°218, con el que igualó la marca de Roberto Cherro como máximo artillero.

Por @tomynel

«Este equipo va puntero, sería muy injusto no reconocérselo, sería injusto borrar todo lo que se ha hecho. Pero mi pregunta es, ¿qué clase de líderes tiene?».

Boca cayó 3-1 ante River en la Bombonera dejando una triste imagen y el que habló en los micrófonos de MuyBoca Radio, con la misma vehemencia con la que jugaba, fue Jorge Bermúdez. El Patrón, ídolo de Boca, apuntó fuerte al carácter del equipo tras el feo tropezón: «A este equipo le falta personalidad y carácter para asumir los partidos importantes».»Uno tiene que tener sentido de pertenencia con esta camiseta, yo lo sentí apenas llegué. Y si uno tiene sentido de pertenencia, deja la piel, deja todo para marcar su huella, no piensa en que en tres partidos se va a ir a la Juventus o a donde sea…», explicó Bermúdez, con la bronca de un hincha más. «El planteo no sale de entrada, vi un Boca descompensado, superado por River hasta en los duelos individuales».

«Gago es un excelentísimo jugador, pero no juega como el cinco de Boca«, siguió con su descarga Bermúdez. «Antes había un equipo formado para que Tevez sea el emblema; ahora, hay jugadores que están en deuda. Para usar esta camiseta hay que tener carácter«, analizó el Patrón en diálogo desde Colombia. Además, apuntó a la dirigencia por la falta de identidad en el equipo: «El sentido de pertenencia se empieza a perder con tantos cambios, con jugadores que llegan a préstamo por pedido de un representante y después se van. Ese proyecto no es responsabilidad de ningún entrenador; es de la Comisión Directiva».

Por último, el Patrón dejó un mensaje de esperanza pero también de alerta: «Ojalá que Boca gane este domingo, que Boca salga campeón. Puede lograrlo. Y ahí sí, buscar los nombres que hagan de este equipo uno para afrontar las grandes competencias».

Por @lucasg91

Es el gol más mítico de la historia de Boca y no hay una sola filmación. Es el partido más importante del tradicional superclásico argentino y, sin embargo, el 1-0 de Rubén Suñé no tiene testimonio en video para las nuevas generaciones. El gol se vio en vivo y en directo -por televisión, en cancha o en el mismo césped- y no se vio nunca más. A 40 años de la única final de la historia entre Boca y River, en aquel Nacional 76, recordamos la epopeya y reconstruimos el gol del Chapa desde diferentes ángulos y testimonios.

Marcelo, con 13 años, fue todo el campeonato a la cancha de Boca: no se podía perder la finalísima contra River. Fue a Racing a intentar sacar entrada y no consiguió; pasó por La Boca: la cola era kilométrica, no había chances de alcanzar un ticket. El lujo bostero de ser testigo del gol de Suñé fue, entonces, por la TV: falta de un tal Daniel Passarella, avivada de Suñé, y grito del pibe incluso antes de que el relator se diera cuenta del gol de Boca. Saltando y gritando, Marcelo no vio la repetición -ni en ese momento ni nunca más-, y sólo recuerda de fondo la voz del comentarista, el inoxidable Macaya Márquez.

Nicolás sí logró entrar a la cancha: fue el mismo día del partido a Avellaneda y un hincha caracterizado (para barrabravas todavía faltaba) le vendió una entrada al precio original: la reventa no corría… Se ubicó como pudo en un Cilindro abarrotado, sufrió con la atajada de Hugo Gatti al ilustre Jota Jota López, y se fue haciendo amigo de un compañero ocasional de tribuna, un hasta ese momento absoluto desconocido: El Gordo, como lo bautizó, sin siquiera preguntarle el nombre. Fue El Gordo, como si supiera lo que iba a venir, como si alguien se lo hubiera mandado para permitirle vivir ese momento, el que le dio la dicha de ser también testigo del tiro libre de Suñé: «¡Mirá cómo viene el Chapa! ¡Mirá cómo viene el Chapa, Negro!», le gritó para luego fundirse en un abrazo, en un único abrazo con una persona que nunca jamás se volvió a cruzar.

Jorge también vio el gol, y bien de cerca. Jorge es el Ruso Ribolzi, parte de ese equipo campeón, y él fue testigo de la ya famosa charla entre el árbitro Arturo Iturralde y los capitanes de Boca y de River, Suñé y Roberto Perfumo, donde se dejó establecido que por nueva norma AFA las infracciones podían jugarse rápido sin necesidad de autorización del juez. «Y ahí vino el tiro libre y el Chapa no dudó… El Chapa agarró la pelota, ¡y aunque en su puta vida había pateado!, agarró la pelota, le pegó y entró al ángulo», recuerda una de las piezas importantes de aquel Boca de Lorenzo.

El Ruso saca pecho de aquel partido, de que «por algo se sigue recordando 40 años después». Estuvo en la Bombonera en la última fecha de este torneo, ante Colón, cuando se les entregó una plaqueta a varios de los campeones de aquel 22 de diciembre. Y sobre el gol, sobre el mítico gol fantasma, Ribolzi no duda: «Era época de militares, estoy convencido que lo hicieron desaparecer, con Lacoste y toda esa banda de militares hinchas de River… Estoy seguro de que al gol lo hicieron desaparecer, sí. Pero no importa: ellos pueden borrar el gol, pero no la historia». Y acá estamos, recreando la historia del gol más lindo del mundo.

Por @lucasg91

La realidad de Boca al 4 de diciembre de 2011 era notablemente distinta a la de hoy. Jorge Amor Ameal era el presidente de un club que se estaba por consagrar campeón invicto con amplia ventaja sobre sus perseguidores (Racing era uno de ellos); Juan Román Riquelme, ya sin Martín Palermo, había quedado como líder principal de un plantel que estaba volviendo a la gloria después de tres años complicados, comandados por un Julio César Falcioni que arrancó con complicaciones pero terminó armando un equipo compacto, fuerte defensivamente y efectivo, que a esa fecha llevaba 26 partidos sin perder.

Por el banco de Boca, entre aquel diciembre con Falcioni y el actual con Guillermo Barros Schelotto, pasaron Carlos Bianchi y Rodolfo Arruabarrena. El Emperador sufrió sus diferencias con Román y, tras perder la final de la Copa Libertadores 2012, su último semestre estuvo cargado de críticas, a pesar de quedarse también con la Copa Argentina. En un hecho histórico, se fue silbado por casi toda la Bombonera, que pidió por el Virrey. Angelici no le renovó a JCF (algo que tenía en mente) y fue a buscar al DT más grande de la historia de Boca.

Un pobre torneo local y una correcta Libertadores 2013 dieron inicio a un tercer ciclo que estuvo marcado por las lesiones y la irregularidad. En 2013/2014 llegó a las penúltimas fechas con chances matemáticas de salir campeón pero el equipo nunca inspiró confianza. Otra renovación fuerte del plantel ilusionó a algunos a mediados de 2014, pero Carlos duró apenas cuatro fechas: tras la dolorosa derrota 1-3 ante Estudiantes, Bianchi dejó de ser el técnico.

El Vasco asumió al otro día y le devolvió la confianza al pueblo bostero. Su ciclo quedó marcado por el 4-3-3, la rotación del plantel, las eliminaciones internacionales con River (una sola en cancha), las derrotas en clásicos y los dos campeonatos ganados: el torneo local (el primero de 30 fechas) y la Copa Argentina 2015. Pero nunca terminó de convencer tras la Libertadores 2015 y tuvo que irse luego de una derrota 0-4 ante San Lorenzo en la Supercopa 2016 y un flojo arranque de semestre.

La historia de Guillermo, quien también asumió al día siguiente de la salida de su antecesor, se sigue escribiendo. Hasta el parate por la Copa América, el DT parecía haber encontrado el equipo (que muchas veces no pudo repetir por lesiones); a partir de allí, la realidad fue distinta. Se hizo prácticamente todo mal en la semi ante Independiente del Valle y se perdió la última chance de disputar la Libertadores 2017 con la derrota ante Central por la Copa Argentina. En el torneo local, a pesar de un comienzo con irregularidades, el equipo va mejorando y está tercero.

Riquelme era el protegido de Ameal y su renovación de contrato había sido criticada por Angelici, que aprovechó la figura del 10 para ser reconocido por Mundo Boca. Aquel 4/12/2011 estaba lesionado pero entró unos minutos para levantar el trofeo. Ya en 2012, la rompió en la Libertadores para llevar a Boca a la final pero luego se vació, dejando tristes a la mayoría de los bosteros y ganándose el resentimiento de algunos otros. Volvió al año siguiente para sufrir junto a Bianchi y se fue unos meses antes que el Virrey: una noche ante Lanús la rompió toda y se retiró ovacionado por los cuatro costados. Enemistado con la dirigencia, no renovó contrato y regresó a Argentinos Juniors, para devolverlo a Primera.

Hasta el retorno de Carlos Tevez como líder xeneize, se dieron las vueltas de Fernando Gago y Daniel Díaz, quienes junto a Agustín Orion -arquero que había llegado a Boca en 2011 y fue campeón con apenas seis goles en contra- se erigieron como los referentes del plantel desde la salida de Román. Conflictos internos y derrotas dolorosas fueron afectando la imagen positiva de estos tres. La derrota con Indepte. del Valle se cargó a Orion y el Cata, pero Gago, que se rompió ¡dos veces! el tendón de aquiles, acaba de volver en gran nivel.

Al lado del Cata Díaz jugaron Chiqui Pérez, Matías Caruzzo, Ribair Rodríguez, Juan Forlin, Mariano Echeverría, Guillermo Burdisso, Lisandro Magallán, Marco Torsiglieri, Alexis Rolin, Fernando Tobio y Juan Manuel Insaurralde -que estaba en 2011 pero se fue y volvió-. La 9 de Boca la usaron Lucas Viatri, Santiago Silva, Nicolás Blandi, Emmanuel Gigliotti, Cristian Pavón (en la Libertadores 2015), Daniel Osvaldo (quien jugó el primer semestre de 2015, dejó el club y volvió en un olvidable segundo paso, en el que fue expulsado del plantel por Guillermo) y ahora Darío Benedetto.

En el medio de todos estos cambios, se barajó varias veces la posibilidad de construir un estadio nuevo (algo que todavía ronda por la cabeza de varios dirigentes), se creó la categoría de socio adherente, se cerraron disciplinas y Boca jugó con camisetas rosas, verdes y violetas. El denominador común de todos estos años es uno solo: Daniel Angelici. Tal vez para Gardel 20 años no sean nada: para Boca estos 5 años fueron demasiado.

La Expo Boca será una sorpresa a cada paso dentro de la Bombonera en esos cuatro días que el estadio estará abierto de par en par para que los socios e hinchas puedan conocer el Mundo Boca en profundidad. Será del 10 al 13 de noviembre y hay actividades para todos los gustos. Los más chicos tendrán una chance única: la de aprenden y practicar junto a dos históricos xeneizes.
El jueves 10 y el viernes 11 por la tarde, Roberto Mouzo dictará clínicas de fútbol para 20 chicos por día. Para anotarse hay que ingresar a www.facebook.com/expoboca y comentar el post de la inscripción, publicando una foto con la entrada a la Expo y comentando los motivos por los cuales deberías ser elegido. Es exclusivo para chicos de 9 a 14 años y hay tiempo de inscribirse hasta el domingo 6 de noviembre.
Mientras que los mismos pasos hay que cumplir para aquellos a los que les guste atajar y quieran participar el sábado 12 o el domingo 13 de las clases que dará el Mono Navarro Montoya en el mismísimo campo de juego de la Bombonera. Serán dos grupos de 15 chicos: el sábado para los que tengan de 6 a 12 años; y el domingo, de 13 a 18 años. También hay tiempo hasta el domingo 6 para anotarse.
La venta de entradas para la Expo Boca continúa a través de Ticketek. Podés comprarla ahora haciendo click acá: https://goo.gl/4ECQIR