Boca visita otra vez a Santos, donde en enero recibió una catastrófica goleada que lo expulsó de las semifinales de la Libertadores, pero el panorama es distinto. Russo parece haber reencauzado el rumbo del equipo con la inclusión de los juveniles en el medio y el Peixe viene en plena bajada. Sufrió varias ventas y la renuncia de Ariel Holan antes del primer duelo ante el Xeneize por la actual fase de grupos, que culminó con triunfo local en La Bombonera. En la previa del Superclásico por los cuartos de la Copa de la Liga, a Boca le alcanza con un empate en Brasil para no complicarse en el ámbito internacional. Y una victoria lo dejaría con un pie en octavos.

La derrota ante Barcelona, líder del grupo con nueve puntos, le añadió más relevancia a la visita del Xeneize a Santos. Los de Russo son escoltas con seis unidades y en el peor escenario, una caída, quedarían empatados con el Peixe a falta de dos fechas. Por eso el técnico no quiere sobresaltos y va con lo mejor que tiene, un equipo que podría repetirse ante River el domingo en La Bombonera.

Medina-Varela-Almendra vuelven como tridente en el medio y tendrán su gran desafío de madurez. La sorpresa estará en el ataque donde Pavón, que parecía fuera de Boca tras su regreso, lesión y operación, será titular junto a Villa y Tevez. El ex delantero de LA Galaxy se ganó el puesto en un puñado de partidos y el Xeneize sumó una opción que no estaba en el radar.

Así, Boca visitará a Santos este martes a las 19:15 por la cuarta fecha de la Copa Libertadores en búsqueda de un triunfo que lo acerque a los octavos de final.

Formación: Rossi; Capaldo, López, Izquierdoz, Fabra; Medina, Varela, Almendra; Pavón, Tevez y Villa.

Por @lucasg91

N. de la R.: Texto extraído del newsletter de MuyBoca. Si querés recibir esto todos los lunes en tu mail suscribite acá.

El lunes 12 de abril, hace menos de un mes, te llegó este mismo newsletter pero con un título diferente: «Un Boca ajustado». El Xeneize venía de perder contra Unión sin dar respuestas y se le venía el partido contra Atlético Tucumán, vital para acomodarse en el grupo de la Copa de la Liga; y el debut en La Paz por la Copa Libertadores. Entre el mal funcionamiento del equipo y todas las bajas que se sumaban, pintamos en aquellas líneas un panorama negro. Ahora, nuevamente Boca enfrentará partidos cruciales: la visita a Santos en Brasil, donde una derrota podría complicar el pase en la Libertadores; y el cruce de cuartos de final ante River. Pero el escenario, lector, es mucho más positivo.

Miguel Ángel Russo encontró en los chicos del club un aire rejuvenecedor: Medina-Varela-Almendra fueron el motor de un equipo que logró cinco victorias seguidas, avanzó de fase en la competencia local y se encuentra en fase de clasificación de la Libertadores. La dupla central volvió a consolidarse con Izquierdoz y López, Villa mantiene su buen 2021, Tevez continúa como símbolo y fue clave en la victoria ante Santos, y hasta Pavón regresó y aparece como una opción interesante. Además, ante Patronato el Xeneize recuperó soldados (Rojo, Campuzano, el Pulpo González) y le dio más minutos a juveniles que pueden ser rueda de auxilio (Zeballos, Obando, Sandez, Giampaoli, Equi Fernández…).

Boca extendió su plantel, ganó confianza y, quizá más importante aún, demostró que va consolidando una idea de juego que había perdido desde el inicio de este año. El bicampeón del fútbol doméstico está rejuvenecido, con otro estilo y otros nombres pero con la camiseta y el escudo de siempre. Todos esos son motivos para confiar. 

Por @lucasg91

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Ahora que el básquet de Boca ha recuperado visibilidad, tras llegar por primera vez a una semifinal de Liga Nacional en siete años, es oportuno recordar que en este deporte los consagrados, los más reconocidos, también quieren venir al club.

Entre muchos factores que ayudan a entender los resultados conseguidos por la Generación Dorada durante este siglo, uno determinante es la estabilidad de los cuerpos técnicos de la Selección. Mientras la de fútbol tuvo 11 entrenadores distintos en poco más de dos décadas, desde una celebrity como Passarella hasta un novato como Scaloni, en la de básquet apenas hubo tres durante casi un cuarto de siglo. Y todos, como imaginarán los fieles de esta sección, pasaron por Boca, además de varios jugadores (Leo Gutiérrez, Gaby Fernández, el Colo Wolkowyski, Ale Montecchia…) de ese ciclo brillante.

Julio César Lamas (09/06/64, bonaerense de San Martín) valora especialmente su paso por la institución. Aquí logró su primer título como entrenador. Ocurrió en la Liga 96/97 y pasó a la historia por otro detalle: fue el primer título de conjunto ganado bajo la gestión de Mauricio Macri. Lamas puede enorgullecerse de algo poco frecuente: es igualmente admirado por hinchas boquenses y del Ciclón. Aunque su perfil sea de moderación, en cierta medida es el Toto Lorenzo del básquet. Conducirá a la selección japonesa en los Juegos de Tokio.

Rubén Pablo Magnano (09/10/54, cordobés de Villa María) adquirió renombre en el Atenas multicampeón. A Boca lo dirigió una temporada, la 99/00, en la que fue inesperadamente eliminado por Peñarol en cuartos. Estuvo al frente de la Selección en el Campeonato Mundial de Indianápolis 02 (plata) y en los Juegos Olímpicos de Atenas (oro). Es el más veterano y formal del trío. Aunque severo en el trato dentro de la cancha, bordeó las lágrimas una noche que en el Polideportivo de Mar del Plata, presentado como DT de Brasil, lo ovacionaron alrededor de dos minutos seguidos. En junio ingresará al Salón de la Fama.

Sergio Santos Hernández (01/11/63, de Bahía Blanca, la alguna vez denominada Capital Nacional del Básquet) salió campeón en la Liga 03/04. Fue una alegría doble por su condición de fana de la azul y oro. En 2005, durante una multitudinaria cena para celebrar el centenario del club llevada a cabo en la Rural, afloró su costado cholulo: se lo vio recorriendo mesas para conseguir autógrafos de los máximos ídolos. Padre de mellizos, Oveja (alguna vez lució una poblada cabellera enrulada) es el actual coach del equipo nacional.

Si hay que armar un podio con los mejores entrenadores en la historia del básquet xeneize, los apellidos salen fácil.

De la primera hora en Guayaquil puede decirse que Boca trabajó a reglamento, casi como una protesta silenciosa por tener que jugar domingo y martes. De los 15 minutos posteriores al 0-1 debe aceptarse que faltaron reflejos para activar el plan de emergencia. Y de los últimos 10 solo cabe lamentar las oportunidades perdidas, valorando esas dos llegadas al fondo de Zeballos que lo proyectan como un valor interesante (sería mejor probarlo en amistosos que en la Libertadores, pero así está armado hoy el fixture).

Llama la atención leer a habitantes de las redes que todavía son incapaces de sumar goles a favor y en contra. Naturalmente que el próximo partido contra el subcampeón 2020 y 2003 es importante, pero de ninguna manera define la clasificación. Algunos/as se alarman por las goleadas de Barcelona y Santos a The Strongest, comparándolas con el corto 1-0 de Boca. No fueron en La Paz, gente. Después de un par de semanas tranquilas, quizás generó cierta alteración el empate de Las Gladiadoras…

Si la derrota de anoche sirve para recordar que nunca es un trámite sencillo avanzar de fase, al menos es un consuelo. Ya con los titulares descansados, Boca irá el martes 11 a buscar un resultado que lo acerque a octavos. Desde el 2000 siempre consiguió ese objetivo, así que con calma.

Por @lucasg91

Boca volvió a sumar cinco triunfos seguidos, como en la última Superliga con formato clásico. Aquella vez encadenó 2-1 a Talleres, 2-0 a ATU, 4-0 a los santiagueños, 3-0 a Godoy Cruz y 4-0 a Colón. La racha del 2021, que incluye dos partidos internacionales, tiene seis goles menos a favor e igual cantidad en contra. Las formaciones cambiaron bastante. Rossi, Medina, Varela, Almendra, Jara y Pavón ni siquiera jugaron un minuto en esa seguidilla de 2020. También hubo modificaciones de esquema. El técnico es el mismo: quizás sea justo reconocerle algún mérito, además de las arengas emocionales que informan desde las adyacencias del banco de suplentes.

El rodaje que suman los más jóvenes, en este carrusel enloquecido propuesto por AFA y Conmebol, servirá para las próximas temporadas. La situación económico-sanitaria hará muy difícil que futbolistas de alto nivel vengan del exterior para trabajar en la Argentina. ¿Qué se les puede ofrecer, además del honor de vestir la camiseta azul y oro? ¿Un abono al pack premium?

A la misma hora que Izquierdoz convertía su tercer tanto en el torneo, Palacio (39 años) clavaba un hat-trick para Bologna en la Serie A. Al bahiense, como ahora a Villa, se lo criticaba mucho en nuestro país por cómo definía. Algunos/as hinchas se contagiaron de ese discurso, sin darse cuenta de que a Rodrigo no le pegaban por las oportunidades que fallaba sino por los goles que metía.

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En el ranking de los mejores marcadores derechos de la historia del club, Carlos Sosa, Vicente Pernía y Hugo Ibarra son candidatos indiscutidos al podio. Algún nostálgico de la década del sesenta tal vez proponga a Carmelo Simeone, el Cholo original, fuerte y expeditivo. Antes de su llegada desde Vélez, junto con el wing Eugenio Callá, hubo otro número 4 destacado: Víctor Benítez Morales, limeño, de fina técnica, considerado aún hoy uno de los más grandes futbolistas peruanos de todos los tiempos, al nivel de Teófilo Cubillas, Claudio Pizarro y Paolo Guerrero.

En compañía de los brasileños Edson dos Santos y Paulo Valentim y de los uruguayos José Sasía y Walter Davoine, Benítez integró una nutrida comitiva del Mercosur que arribó al puerto boquense después del Sudamericano de 1959. De apodo Conejo, debido a la dimensión de sus incisivos, era capaz de desempeñarse con igual eficacia como volante por los costados o zaguero central: “Menos la portería, ocupé todos los puestos”, suele enorgullecerse en las entrevistas. Jugó 28 de los 30 partidos del torneo de 1960. Tuvo como entrenador al antes citado Lucho Sosa, quien seguramente le habrá transmitido algún conocimiento sobre la posición de lateral.

El 6 de agosto de 1961, en un encuentro válido por la duodécima fecha, inauguró el tanteador ante River. Empató el brasileño Moacir; Valentim volvió a adelantar a Boca con un remate desde fuera del área y, a siete minutos del cierre, igualó el español Pepillo. Fue la única vez que cuatro extranjeros metieron goles en un superclásico. Y hasta el momento es también la única vez que convirtió un peruano. Josepmir Aarón Ballón se sentó en el banco millonario en el cruce del Clausura 2011, pero no ingresó.

Benítez acredita otra medalla: fue el primero de sus compatriotas en lograr una Copa de Europa, la actual Champions League. En 1963, luego de haberse consagrado campeón con Boca, integró el poderoso equipo de Milan (Maldini padre, Trapattoni, Altafini y Rivera, entre otros) que venció 2-1 en la final al Benfica de Eusebio.

Aunque la hinchada no le cantó “es el peruano y su ballet”, como al formidable Julio Guillermo Meléndez Calderón, Víctor fue muy querido por la gente. Y por más que no tuviera la pegada de Nolberto Albino Solano ni haya sido partícipe de la conquista de dos Libertadores, como el silencioso José Antonio Pereda Maruyama, dejó un lindo recuerdo en la institución. Carlos Zambrano debe honrar los antecedentes de Benítez si aspira a que, efectivamente, se lo considere un defensor de verdad.

Boca transita una racha de cuatro triunfos al hilo y las buenas noticias abundan. La última es la reaparición de Cristián Pavón en buen nivel. En un nuevo podcast Tomy Nelson, Juampi Reynoso y Chu Cossar debaten sobre el jugador más antiguo que integra el actual plantel y que ha tenido una historia de idas, vueltas, aciertos y desencuentros con la gente de Boca. El caso de ‘Kichan’ que ha vuelto a jugar de titular y a formar parte de este equipo versión 2021, tras dos años de su anterior paso por el club.

Escuchá el episodio en Spotify o Google Podcast.

Armar equipos no es fácil, salir campeón ni te cuento. Boca sabe de las dos materias. Del 2015 a la fecha hizo y deshizo al menos cuatro planteles, a la vez que ganó siete títulos compitiendo, en algunas ocasiones, contra rivales de altísimo nivel (de posesión). Todo, jugadores y conquistas, fue desvalorizado por igual desde afuera y, en muchos casos, desde adentro.

La tendencia persiste, con una variante: hay mayoría joven en la nueva construcción. Los recuperados Rossi y Pavón tienen 25 años, mientras que Villa los cumple en mayo. Estos muchachos vivieron buenas y otras en el club. Todavía transitan una etapa de maduración, si pensamos que los deportistas han alargado sus ciclos activos. Hasta el tesonero Soldano (26) se definió como «no tan grande» cuando lo entrevistaron después del gol a Huracán. Capaldo (22), Almendra (21), Obando (21), Sandez (20), Varela (19) y Medina (18) son pibes. Algunos de ellos buscan consolidarse en una posición, estabilizar sus rendimientos. Y parece haber más chicos con potencial en #BocaPredio. Al final, las Inferiores no trabajaban tan mal como se decía desde afuera y, otra vez, desde adentro.

Cuatro victorias consecutivas ayudan, por supuesto. Hasta quizás leamos o escuchemos algún elogio. Eso sí que sería flor de novedad.

Boca cerró una semana ideal con la victoria por 2-0 ante Huracán y, casi sin descanso, ya tiene encima el duro duelo ante Santos, verdugo en semifinales de la última edición de la Copa Libertadores. El Peixe, sin embargo, está lejos del nivel que mostró hace apenas dos meses atrás. La venta de Yeferson Soteldo, sumado a otras bajas y las derrotas en los últimos encuentros, colmaron rápido la paciencia de Ariel Holan, que dejó su cargo el día anterior al partido con el Xeneize. El equipo de Miguel Ángel Russo viene de vencer por 1-0 a The Strongest y busca dar otro golpe de autoridad frente al conjunto brasileño en La Bombonera.

Si bien llega tocado por las ausencias por COVID-19, Boca encontró respuesta rápida en los juveniles del medio campo, Medina-Varela-Almendra, que tendrán su cuarto partido consecutivo como tridente titular. La mayor incertidumbre se encuentra en el lateral izquierdo, donde Fabra está suspendido y Mas quedó descartado por una molestia fisíca. Capaldo estará por el carril derecho y en el otro bando la duda se debate entre Buffarini con perfil cambiado o Sández, otro chico de las inferiores.

Pese a que su testeo para COVID dio negativo, Russo volvió a preservar a Andrada, que no concentró, y mantendra a Rossi en el arco. La otra duda del equipo es la presencia de Soldano, autor de dos goles en los últimos tres partidos, u Obando, de buena actuación en La Paz. El Xeneize, que tiene un pie adentro en la próxima fase de la Copa de la Liga, busca seguir el mismo camino en la Libertadores.

El equipo de Russo recibirá a Santos este martes a las 21:30 por la segunda fecha de la fase de grupos y formaría con: Rossi; Capaldo, López, Izquierdoz, Buffarino o Sández; Medina, Varela, Almendra; Villa, Tevez, Soldano u Obando.

Por @lucasg91

Hace 40 años, por la tercera fecha del Metropolitano 81, Boca ganó 2-0 en Parque Patricios, gracias a un gol de Escudero apenas iniciada la segunda etapa y a otro de Brindisi en tiempo de descuento. Con una secuencia anotadora idéntica, aunque en el otro arco, ayer se repitió la victoria ante Huracán para consolidar una de las mayores diferencias en los historiales: 99 triunfos a 39.

Son números, podría decir Russo después de una semana al 100% de rendimiento. Tan importantes como las victorias fueron las rotaciones. Solo Rossi y los centrales (ni hace falta nombrarlos: ya sabemos quiénes son) jugaron 270 minutos. Si se recuperan Cardona, Campuzano, González, Zárate, Rojo y Zambrano, habrá más relevos para esta agotadora posta que proponen la Liga Profesional del amenazado Tinelli y la Conmebol del codicioso Domínguez.

Las lesiones y los contagios estrecharon al plantel: en el banco ayer volvieron a aparecer pibes que un día antes habían jugado para la Reserva. Deberá reconocerse que en Inferiores no se venía trabajando tan mal. Si alguien piensa que Medina y Varela aprendieron a jugar por zoom durante la pandemia, está mirando el canal equivocado.